
Colombia es uno de los países donde los sismos son frecuentemente percibidos. Este fenómeno no es casualidad, sino que responde a varias razones geológicas específicas propias de la región; una de las principales causas de esta alta actividad sísmica radica en la subducción de la Placa de Nazca bajo la Placa Sudamericana, este proceso genera tensiones significativas que se liberan en forma de terremotos.
Cabe mencionar que, Colombia se encuentra en una posición geográfica particular, situada en el borde de tres placas tectónicas: la Placa Sudamericana, la Placa de Nazca y la Placa del Caribe. El movimiento y la colisión de estas placas tectónicas son responsables de la mayoría de los terremotos registrados en el país.
Además, es parte del Cinturón de Fuego del Pacífico. Esta región es conocida por su intensa actividad sísmica y volcánica, siendo responsable de cerca del 90% de los terremotos a nivel mundial. A esto se suman las diversas fallas geológicas en el territorio, entre las que se encuentran la Falla de Romeral, la Falla de Bucaramanga y la Falla de Algeciras.
Fijar un punto de encuentro en caso de sismo es crucial por varias razones:

Han pasado 118 años desde el terremoto que destruyó parte del Pacífico Colombiano, pues en 1906 un devastador sismo sacudió esta región y alcanzó a sacudir el litoral ecuatoriano, en lo que es considerada como la catástrofe más dantesca que se ha vivido en el territorio nacional, que incluso desembocó finalmente en un tsunami que arrasó con cientos de viviendas en inmediaciones de Cauca y Nariño.
A esta hora se registró un evento sísmico en Pasto, Nariño, con una magnitud de 3.0 y de profundidad superficial menor a 30 km.

Colombia es un país que experimenta frecuentes movimientos telúricos, así que la Red Sismológica Nacional de Colombia, dependiente del Servicio Geológico Colombiano (SGC) utiliza para medir su intensidad y comprender sus características dos escalas principales que se dividen en: la escala de magnitud y la escala de intensidad.
La de magnitud es la que se representa por la escala de Richter, que es la que mide la energía liberada en el hipocentro del sismo. Se expresa en números arábigos y es una escala logarítmica, lo que significa que cada punto de aumento representa una liberación de energía diez veces mayor.
En cuanto a la de intensidad, se representa con la escala Mercalli modificada, lo que quiere decir que es la que evalúa los efectos del sismo en la superficie terrestre. Se expresa en números romanos y describe cómo lo perciben las personas y los daños que causa en las estructuras.

De acuerdo con la Unidad Nacional para la Gestión del Riego de Desastres (Ungrd) un sismo es la liberación súbita de grandes cantidades de energía, que se representan a través de ondas que se desplazan por el interior de la tierra y que al llegar a la superficie puede ser percibida por las personas, animales y hasta estructuras.

En el plano internacional se han reportado delicadas emergencias relacionadas con sismos en los últimos meses; si bien la tierra nunca deja de moverse, algunas de estas actividades son mucho más perceptibles para la ciudadanía. En Colombia este fenómeno genera una amplia preocupación por los antecedentes, lo que insta a los expertos a mantener en constante alerta y aclarar cualquier tipo de información sobre el mismo.




