Crisis energética en Venezuela: el régimen de Maduro desmantela los oleoductos ociosos y busca vender el metal como chatarra

La petrolera estatal PDVSA está destruyendo la infraestructura del país para costear las reparaciones de estaciones de bombeo y plantas de compresión en Monagas, la única instalación capaz de producir crudo liviano para convertir en gasolina del país, que experimenta una aguda escasez

Venezolanos en motocicletas buscan gasolina en San Antonio, cerca de Caracas, el 9 de septiembre de 2020. REUTERS/Manaure Quintero
Venezolanos en motocicletas buscan gasolina en San Antonio, cerca de Caracas, el 9 de septiembre de 2020. REUTERS/Manaure Quintero

La capacidad de Venezuela para producir gasolina y diésel propios depende de una sola instalación. Para poder lograr que opere y mitigar la aguda escasez que tiene lugar en el país, el régimen de Nicolás Maduro está dispuesto a destruir la ruinosa infraestructura energética de la otrora potencia petrolera para venderla como chatarra.

A diferencia del crudo pesado que se extrae en el Orinoco, el petróleo ligero del estado de Monagas es el único que es fácil de procesar y que las antiguas refinerías del país pueden convertir en combustible. También es la única región donde la producción no requiere la ayuda de socios que están operando con extrema cautela cuando tratan con el país dadas las sanciones a la actividad impuestas por Estados Unidos.

Entonces, mientras el país norteamericano considera imponer medidas adicionales para frenar las importaciones de combustible del país, la petrolera estatal PDVSA -que enfrenta problemas de liquidez- está ofreciendo pagar reparaciones importantes la planta de Monagas con chatarra y partes de instalaciones petroleras inactivas, dijeron a la agencia Bloomberg personas familiarizadas con la situación, que pidieron no ser identificadas porque la información no es pública.

La iniciativa sigue a los intentos fallidos de obtener financiamiento por USD 800 millones de proveedores, que el régimen ofreció pagar a futuro con crudo y combustible, dijeron las personas. PDVSA sigue ofreciendo pagar en crudo o combustible, dijeron, pero las sanciones complican esas transacciones y no se ha decidido nada.

Hasta ahora, el país ha dependido de los envíos de Irán para aliviar la escasez de combustible que a menudo obliga a los venezolanos a hacer cola durante horas e incluso días para llenar sus estanques, mientras que muchas estaciones de servicio en Caracas se ven obligadas a cerrar o a racionar el combustible.

La perspectiva de una agudización de la escasez, el aumento del aislamiento internacional y el creciente malestar social tiene a PDVSA luchando por revivir una red de refinamiento paralizada por años de mala gestión y pillaje por parte de bandas criminales. Impulsar la producción y el procesamiento de crudo liviano de Monagas es la mejor oportunidad del país para asegurar de alguna forma el suministro de combustible nacional.

PDVSA ya ha comenzado a desmantelar algunas instalaciones para tratar de vender chatarra, dijo una de las personas, pero no está claro qué y cuánto se ha vendido.

PDVSA se negó a comentar sobre las discusiones con los contratistas.

Un miembro de la Guardia nacional se para al lado de una cola de autos que esperan cargar combustible en una estación de servicio de PDVSA en Caracas (Foto: Carlos Becerra)
Un miembro de la Guardia nacional se para al lado de una cola de autos que esperan cargar combustible en una estación de servicio de PDVSA en Caracas (Foto: Carlos Becerra)

La producción de Monagas podría volverse aún más importante para Maduro en los próximos meses si nuevas sanciones estadounidenses apuntan al trueque de Venezuela por gasolina y diésel con sus clientes restantes en Asia y Europa. Sin esos proveedores, Venezuela dependerá casi por completo de un grupo cada vez menor de vendedores que eluden las sanciones impuestas a las importaciones de gasolina.

El Gobierno de Trump ha endurecido gradualmente las sanciones a la industria petrolera de Venezuela para lograr la salida de Maduro, un objetivo todavía elusivo, al tiempo que la oposición de Venezuela está dividida sobre si participar en las elecciones legislativas en diciembre. Cualquier éxito en revivir, o simplemente estabilizar, campos petroleros y refinerías le dará a Maduro una ventaja adicional para permanecer en el poder.

Desde un máximo de casi 1 millón de barriles por día en 2008, la producción de Monagas se ha desplomado a 114.000 barriles diarios a finales de agosto. Esa cifra representa alrededor de un tercio de la producción del país. Si bien los socios chinos y rusos continúan ayudando con la extracción en la región del Orinoco, el crudo en Monagas es tan fácil de producir que PDVSA nunca ha buscado la ayuda de empresas extranjeras.

Las sanciones han obligado a Venezuela a aceptar grandes descuentos al vender o intercambiar su producción de crudo restante. Diosdado Cabello, vicepresidente del partido gobernante, dijo que el país no ha recibido ningún pago en efectivo por petróleo desde finales de 2019.

“Este es un Gobierno que obtuvo casi USD 100.000 millones de ingreso petrolero y hoy solo obtiene USD 1.000 millones”, dijo Francisco Monaldi, profesor de economía energética en el Instituto Baker de Políticas Públicas de la Universidad de Rice y experto en la industria petrolera de Venezuela. “Preveo que la producción siga bajando, pero podría aumentar si las sanciones se hacen menos severas”.

Por Fabiola Zerpa y Peter Millard (Bloomberg)

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