La dictadura de Nicolás Maduro excarceló este viernes al periodista Víctor Ugas, tras mantenerlo secuestrado durante 28 días. Ugas había sido abducido el pasado 20 de diciembre junto al diputado opositor del partido Voluntad Popular Gilber Caro, quien todavía permanece bajo paradero desconocido.

La noticia fue anunciada por el partido Voluntad Popular -al que pertenece Caro- que, en su cuenta de Twitter indicó: “En libertad condicional el periodista Víctor Ugas, quien fue detenido el pasado 20 de diciembre de 2019 por las FAES (Fuerza de Acción Especial de la Policía Nacional Bolivariana). El profesional tiene restricciones de declarar a los medios de comunicación”.

Ugas se desempeñaba como asistente de Caro y fue secuestrado cuando se encontraba arreglando una moto junto a él y otras personas del entorno del diputado. En diálogo con Infobae, la abogada de Caro, Theresly Malavé explicó que la sucesión de eventos comenzó cuando el grupo fue interceptado por cuerpos policiales.

“Todos echaron a correr por todos lados porque aquí tu te encuentras a un policía de frente y seguro que te van a sembrar, te van a secuestrar o te van a hacer daño. Si tu no estás haciendo nada, es sencillamente porque te persiguen. Con la experiencia que tenemos en Venezuela, ellos se echaron a correr y lo detuvieron junto con (Víctor) Ugas y se los llevaron presos", explicó.

El diputado opositor, Gilber Caro
El diputado opositor, Gilber Caro

Según indicó Malavé, la operación se enmarcó dentro de la llamada “Operación Alacrán”, por la cual el régimen de Maduro intentó desmembrar a la oposición -mediante compra de voluntades, hostigamiento y secuestros, entre otras acciones- para hacerse del control de la Asamblea Nacional.

El plan, no obstante, fue infructuoso: Juan Guaidó fue elegido el 5 de enero para liderar el Parlamento por 100 diputados, más allá de las acciones del chavismo para evitar que ello sucediera. Entre ellas se encontraron la proclamación de Luis Parra como presidente en una sesión que no tuvo quórum; el establecimiento de cercos policiales para evitar su ingreso al Palacio Legislativo, los ataques por parte de colectivos a los diputados.

Las detenciones irregulares fueron objeto de condena nacional e internacional, y el 10 de enero la Comisión Interamericana de Derechos Humanos aprobó una resolución a favor de ellos. En concreto, había urgido al régimen a respetar la protección de Caro y otorgó medidas cautelares a favor de Ugas, al considerar que “se encuentra en una situación de gravedad y urgencia de riesgo de daño irreparable a sus derechos”.

La Comisión recordó al Estado su obligación de “no practicar, no permitir, ni tolerar la desaparición forzada de personas, de acuerdo con la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, así como el sometimiento al mecanismo de medidas cautelares del trámite donde se alega desaparición forzada de personas". "La Comisión solicitó información al Estado, de conformidad con el artículo 25.5 de su Reglamento, sin que el mismo, haya brindado sus observaciones”, informó en su momento.

Gilber Caro es uno de los presos políticos emblemáticos del triste récord del régimen chavista. Previo a su última detención, ya había sido encarcelado dos veces. Esas dos veces fue secuestrado y desaparecido durante varios días hasta que sus familiares y compañeros supieron que estaba con vida en los calabozos de la dictadura.

La primera tuvo lugar en enero de 2017. En esa oportunidad pasaron 4 meses y 20 días hasta que por fin vio a un juez y sus familiares supieron de él. Durante todo ese tiempo “se le prohibieron las visitas” y “estuvo sometido a aislamiento”, según Amnistía Internacional.

El tribunal militar que llevó su causa entonces “ordenó la investigación por los delitos de traición a la patria y sustracción de efectos de la Fuerza Armada” y “fijó la cárcel de Tocuyito, en el estado Carabobo (centro-oeste), como sitio de reclusión”. Caro fue recién excarcelado en junio de 2018 en un proceso gubernamental “en aras de la paz y el diálogo” con la oposición.

Pero la paz de Caro duró poco. El 26 de abril pasado fue secuestrado en plena noche, en un restaurante donde se reunía con amigos. Pasó más de un mes incomunicado y sus familiares no sabían siquiera dónde lo tenían detenido. Finalmente se supo que estaba en temible Helicoide, el centro de detención de la sede de inteligencia chavista. El 17 de junio pasado fue liberado, en una maniobra más del régimen ante la visita a Venezuela de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

Poco más de seis meses después, fue abducido de nuevo. Desde entonces ha permanecido incomunicado con sus familiares y abogados, y su paradero desconocido.

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