En Chile, la toma de mando de José Antonio Kast aviva la euforia conservadora

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La llegada al poder del nuevo presidente es el hito más reciente en una tendencia más amplia de conservadurismo y alineamiento con Trump en Latinoamérica.

Líderes conservadores volaron esta semana a través del planeta y sobre los Andes para ir a una de las capitales más meridionales del mundo y presenciar la toma de posesión del presidente derechista de Chile, José Antonio Kast.

Llegaron a Santiago desde Washington, Budapest, Madrid e incluso más lejos, para asistir a un evento que convirtió un traspaso de poder rutinario en la celebración de un movimiento que está cobrando impulso en todo el hemisferio.

"Hay algo en el aire", dijo Kevin Roberts, presidente de la Fundación Heritage, un influyente instituto de investigación conservador de Washington, en una entrevista realizada el martes en Santiago, la capital chilena, adonde también había viajado para la toma de posesión.

"Lo que hay en este momento es un movimiento ascendente", añadió. "Y es muy emocionante".

La toma de posesión de Kast, un hombre católico con nueve hijos que ha pasado la mayor parte de su carrera política despotricando contra el aborto y, más recientemente, contra la delincuencia y la inmigración ilegal, se produce tras una serie de victorias electorales conservadoras en toda Latinoamérica obtenidas en el último año.

Kast se une a una creciente lista de líderes del hemisferio alineados con el presidente Donald Trump, quien ha prestado mayor atención a Latinoamérica y se apoya en sus aliados ideológicos para que le ayuden a enfrentar a los cárteles de la droga y a deshacerse de la influencia china en la región.

Jorge Martín Frías, diputado español del Parlamento Europeo y miembro del partido español de extrema derecha Vox, dijo que los acontecimientos recientes le parecían un sueño hace apenas unos años. Martín Frías habló en una conferencia titulada "Libertad y patriotismo", que grupos de investigación derechistas de todo el mundo habían organizado en un hotel de Santiago.

Martín Frías destacó las recientes victorias electorales del presidente de Argentina, Javier Milei, del presidente de Honduras, Nasry Asfura, y del presidente de Paraguay, Santiago Peña, todos ellos conservadores.

Añadió que para él había motivos para la felicidad.

Aun así, los tres países más poblados de Latinoamérica --México, Colombia y Brasil-- están gobernados por líderes de izquierda, aunque este año Colombia y Brasil enfrentarán unas elecciones muy impredecibles. En Perú, un candidato de derecha lidera las encuestas de cara a las elecciones generales del mes que viene.

Los expertos afirman que el éxito de los líderes de derecha está impulsado por un aumento del rechazo a los gobernantes y a la creciente preocupación por la delincuencia y la seguridad, temas que los candidatos conservadores han sabido aprovechar.

Aunque el gobierno de Trump ve con entusiasmo esta tendencia, sigue sin estar claro si los países estarán dispuestos a colaborar con Estados Unidos en materia de seguridad o a alejarse de China, que se ha convertido en un socio comercial dominante.

"En medio de toda la celebración entre los conservadores, hay dos grandes preguntas", dijo Benjamin Gedan, director del programa sobre América Latina del Centro Stimson, una organización de investigación de Washington. "¿Cuánto durará esto? Y mientras tanto, ¿generará una cooperación significativa?".

Ese escepticismo no fue invitado a la toma de posesión de Kast.

"Espero que esta ola derechista llegue también a Brasil", comentó Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente derechista brasileño Jair Bolsonaro, quien también se encontraba en Santiago.

Flávio Bolsonaro planea desafiar al presidente izquierdista de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en las elecciones generales que se llevarán a cabo en su país en octubre. Bolsonaro ocupará el lugar de su padre, quien actualmente cumple una condena de 27 años de prisión por planear un golpe de Estado para aferrarse al poder tras perder las últimas elecciones en 2022.

Lula decidió en el último momento no asistir a la toma de posesión de Kast, y en su lugar envió a su ministro de Asuntos Exteriores. Un portavoz de Lula citó un conflicto de agenda, pero una persona próxima a la presidencia brasileña dijo que la invitación de Kast a Flávio Bolsonaro influyó en su decisión de cancelar la visita. La persona pidió no ser identificada porque estaba hablando de un asunto delicado.

Lula "decidió no venir aquí porque sabía que Flávio Bolsonaro también estaría presente", dijo Bolsonaro, hablando de sí mismo en tercera persona.

Entre los asistentes a la toma de posesión se encontraban el vicesecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau; los presidentes de Argentina, Bolivia y Ecuador, y María Corina Machado, líder de la principal oposición de Venezuela. También asistió un nutrido grupo de activistas antiaborto y conservadores de todo el mundo.

Jesús Magaña, un activista colombiano contra el aborto, dijo que el acto era algo más que una toma de posesión presidencial y añadió que le parecía un cambio de ritmo en la región.

Después de hablar sobre el daño causado por el wokismo y alabar a Trump entre pisco sours y canapés en la conferencia sobre patriotismo celebrada en Santiago, los asistentes se trasladaron el miércoles a la ciudad costera chilena de Valparaíso para la ceremonia oficial de toma de posesión en el Congreso del país.

Ahí, el presidente saliente de Chile, el político izquierdista Gabriel Boric, le entregó la banda presidencial a Kast.

Boric, un ex dirigente estudiantil que fue elegido a raíz de un movimiento social que exigía igualdad económica y más derechos para las mujeres y los indígenas, abandonó el Congreso con su habitual aspecto relajado, sin corbata, conduciendo su propio coche y acompañado por su hija, a quien ya ha llevado al trabajo en ocasiones anteriores, y su pareja, con quien no está casado.

Algunos de sus jóvenes ministros se encontraban entre la multitud mientras se anunciaba a sus sucesores, entre ellos Antonia Orellana, una feminista que impulsó la legislación sobre el aborto en el congreso y que fue sustituida como ministra de la Mujer por una evangélica antiaborto.

"Vamos a recuperar nuestro país", dijo Kast a la multitud el miércoles por la noche desde un balcón del palacio presidencial de Santiago, mientras los simpatizantes recibían gorras rojas que decían "Make Chile Great Again" (Hagamos a Chile grandioso de nuevo), repartidas por Passapoga, un club de striptease local.

"Vamos a recuperar nuestras calles", dijo Kast. "Vamos a recuperar nuestras instituciones. Vamos a recuperar la esperanza".

Hay numerosas interrogantes en torno a cómo gobernará Kast.

Recientemente ha evitado hablar de algunas de sus posturas más divisivas, como su oposición al aborto. Su agenda incluye recortes de impuestos y del gasto público y medidas enérgicas contra la delincuencia y la inmigración ilegal. En su toma de posesión, mencionó la delincuencia, pero no el aborto.

La semana pasada, Kast asistió a una cumbre en Miami, donde Trump recibió a líderes conservadores de la región para hablar de la lucha contra el narcotráfico.

También enfrenta la difícil tarea de gestionar los estrechos lazos económicos con China justo en un momento en que Estados Unidos busca reducir la presencia china en la región.

Más de la mitad de la red eléctrica de Chile está controlada por empresas estatales chinas, y China es el principal socio comercial de Chile y el principal comprador de su cobre. No está claro si Kast estará dispuesto a reducir el papel de China en Chile, un reto al que también se enfrentan otros aliados del presidente Trump en la región, como Milei, de Argentina.

Roberts, de la Fundación Heritage, se mostró optimista.

"Hay entusiasmo por que Estados Unidos esté de nuevo en su patio trasero", dijo. "Anticipo que estaremos mucho por aquí".

Ana Ionova colaboró con reportería desde Río de Janeiro, Brasil, y John Bartlett desde Santiago de Chile.

Emma Bubola es reportera del Times y cubre Argentina. Está radicada en Buenos Aires.

Ana Ionova colaboró con reportería desde Río de Janeiro, Brasil, y John Bartlett desde Santiago de Chile.