Lo mejor y lo peor del espectáculo de Bad Bunny en el Super Bowl

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El espectáculo de la superestrella puertorriqueña incluyó invitados especiales, acrobacias y declaraciones poderosas.

Muchas cosas pueden pasar en 13 minutos en el campo del Super Bowl. La histórica actuación de Bad Bunny en el medio tiempo del domingo incluyó canciones de su álbum Debí tirar más fotos, ganador de un Grammy, celebridades invitadas y una gozosa celebración de la herencia latina. He aquí un resumen de sus puntos altos y bajos.

La mejor declaración política positiva: unidad

Desde que fue anunciado como estrella del medio tiempo, Bad Bunny ha sido ridiculizado por "no ser un artista estadounidense" (como puertorriqueño, tiene la nacionalidad estadounidense) y el presidente Donald Trump dijo sobre el hecho de que haya sido seleccionado para el espectáculo: "Lo único que hace es sembrar el odio".

La respuesta de Bad Bunny fue celebrar una identidad panlatina y, en su comentario más provocador, sugerir --mediante un desfile de banderas y recitando las naciones de Norteamérica y Sudamérica-- que la frase "Dios bendiga a América" podría aplicarse a todo un hemisferio.

Mientras clavaba un balón de fútbol con la leyenda "Juntos, somos América", en un cartel gigante situado detrás de él se leía un mensaje: "Lo único más poderoso que el odio es el amor". --BEN SISARIO

La intervención más innecesaria: Lady Gaga

Incluso con una banda latina de acompañamiento, "Die With a Smile", el cursi dueto de Lady Gaga con Bruno Mars (ausente, a pesar de sus múltiples apariciones en el medio tiempo), no tenía cabida en el escenario de Bad Bunny. Al ser un gran éxito radiofónico en una época de explosión de nichos, la canción representa lo contrario de lo que la actuación de Bad Bunny estaba haciendo antes y después: llevar la cultura puertorriqueña y latina hiperlocal al mundo.

Por lo menos "Die With a Smile" se situó adecuadamente en la parte del espectáculo dedicada a la boda, su hábitat natural. Pero en una interpretación en la que cada segundo cuenta, pareció una pérdida de tiempo, una concesión y un desvío. Además, Karol G, Cardi B y la rapera puertorriqueña de nueva generación Young Miko, todos ellos presentes en el porche de la casita, estaban literalmente allí mismo. --JOE COSCARELLI

El mejor uso de la historia muy reciente: el guiño al Grammy más reciente de Bad Bunny

Justo después de una emocionante interpretación de su himno neoyorquino "NuevaYol", la cámara muestra a un niño y a sus padres viendo a Bad Bunny recibir su Grammy al álbum del año por Debí tirar más fotos, una victoria histórica que se produjo exactamente una semana antes de esta actuación igualmente histórica en el descanso del Super Bowl.

No solo fue un detalle impresionante de última hora (y una ostentación increíblemente actual), sino también un eficaz momento conmovedor en medio de un espectáculo lleno de energía. Cuando Bad Bunny apareció de repente para entregar su Grammy al niño, se puso de manifiesto el espíritu comunitario que durante tanto tiempo ha estado en el centro de su éxito.

¿Se suponía que el niño simbolizaba a un joven Benito Antonio Martínez Ocasio, o quizá a la próxima generación de soñadores a los que seguramente inspirará? Probablemente un poco de ambos. --LINDSAY ZOLADZ

La disciplina artística más floja: el baile

Cualquiera que recuerde la precisión mecánica del baile de Beyoncé con Bruno Mars en 2016 sabe que el nivel de las actuaciones en el medio tiempo del Super Bowl suele estar por las nubes. Como debe ser.

En el espectáculo de Bad Bunny, los bailarines se movieron con alegría y feroz orgullo, aunque no exactamente con precisión militar. Pero, sinceramente, tengo más ganas de ir a una fiesta en NuevaYol que de asistir a una rutina de cadetes en West Point. --BEN SISARIO

La excelencia sartorial más inesperada: el traje blanco

Rodeado de bailarines en caleidoscópica ropa urbana, Bad Bunny parecía un director de orquesta celestial que organizaba una calurosa fiesta de fin de verano con un traje blanco de la cadena de moda rápida Zara.

El traje blanco hace que la mayoría de los mortales parezcan el coronel Sanders o un miembro deslavado de un cuarteto de barbería, pero a Bad Bunny le confería un brillo del aplomo de alguien que está por encima de todo, una imagen orquestada para contrarrestar a los críticos. --JACOB GALLAGHER

La mejor alusión histórica sutil: la bandera de Puerto Rico

La bandera puertorriqueña que llevaba Bad Bunny era sutilmente diferente de la oficial actual. Era una bandera del movimiento independentista puertorriqueño.

Como la actual bandera de la isla, era roja, blanca y azul, con una estrella y franjas rojas y blancas. Pero el azul no era el azul marino de la bandera estadounidense. Era un azul claro.

En un momento dado, a finales de la década de 1940, esa bandera fue prohibida en la isla. Bad Bunny lo menciona en "La mudanza", la rumba que cierra Debí tirar más fotos. Especifica que quiere "en la caja, la bandera azul clarito", haciendo referencia a su ataúd. --JON PARELES

La mejor acrobacia: la caída de espaldas

Bad Bunny nunca ha tenido miedo de arriesgar su cuerpo (nombra a otro artista de medio tiempo que haya luchado de manera convincente contra la estrella de la World Wrestling Entertainment Damien Priest), y su actuación incluyó dos acrobacias.

En la primera (que aparentemente fue en parte grabada) pasó por el techo de una casita; en la segunda salió de una boda cayendo de espaldas desde un tejado sobre las manos extendidas de la multitud que estaba debajo. Volvió a ponerse en pie y atravesó una fiesta de barrio con tiempo para tomar una copa de Toñita, la propietaria del Caribbean Social Club de Brooklyn: una recompensa digna. --CARYN GANZ

Joe Coscarelli es un periodista cultural del Times que se enfoca en la música popular y es copresentador del pódcast del Times Popcast (Deluxe) .

Caryn Ganz es la editora de música pop del Times.

Jacob Gallagher es un reportero del Times que cubre moda y estilo.

Jon Pareles ha sido el crítico principal de música pop del Times desde 1988. Ha estudiado música, ha tocado en bandas de rock, grupos de jazz y conjuntos clásicos y fue DJ de una emisora de radio universitaria. Anteriormente fue editor en Rolling Stone y Village Voice.

Ben Sisario , periodista especializado en música y la industria musical, lleva más de 20 años escribiendo para el Times.

Lindsay Zoladz es crítica de música pop para el Times y escribe el boletín musical The Amplifier, exclusivo para suscriptores.