
Inspirada en Dubái e inflada por las desmesuradas ambiciones de un promotor inmobiliario chino caído en desgracia, la isla Haihua, un conjunto de islotes artificiales en el mar de la China Meridional, fracasó como negocio. Aun así, el lugar sigue deslumbrando como una sobrecogedora celebración de fantasía y desmesura.
El proyecto, sumamente costoso e inconcluso --un gigantesco centro comercial sin tiendas, un parque temático sin visitantes, decenas de torres de vivienda abandonadas y playas artificiales donde meterse a nadar es muy peligroso-- ayuda a entender por qué la crisis inmobiliaria china, que lleva años sucediendo, parece no tener fin. Hay tanto dinero y tantas esperanzas enredadas en el desastre, que despejarlo rápido es una tarea imposible.
"Este lugar es una zona muerta", afirmó Zhou Qingbin, un visitante de Danzhou, una ciudad costera cercana. El gobierno municipal de Danzhou ahora controla gran parte de la isla Haihua, y tiene dificultades para pensar qué hacer con ella.
El proyecto fue construido por Evergrande, un promotor inmobiliario chino que en 2021 se hundió bajo una deuda de más de 300.000 millones de dólares. La implosión de Evergrande y los problemas de otros promotores inmobiliarios importantes han hecho añicos la confianza en el sector inmobiliario, que alguna vez fuera un importante motor del crecimiento económico de China.
Las ventas de viviendas nuevas han caído a su nivel más bajo en más de 15 años, según cifras publicadas el lunes por la oficina municipal de estadística de Pekín. El sector se ha convertido en un dolor de cabeza tan grande que las autoridades chinas recientemente empezaron a censurar publicaciones en línea que tuvieran un tono pesimista sobre el mercado inmobiliario.
Y aun así, el gobierno de Danzhou parece decidido a seguir adelante con el concepto original de Evergrande. La idea era que fuera una versión china de la Palm Jumeirah de Dubai, pero más grande. Evergrande invirtió alrededor de 12.000 millones de dólares, la mayor parte prestados, en lo que se suponía que fuera el destino más grande de entretenimiento, convenciones y compras construido desde cero en China, con los islotes dispuestos como los pétalos de una flor.
Aunque la inversión fue enorme, no alcanzó los 23.000 millones de dólares que la empresa dijo necesitar para construir departamentos que albergaran hasta 200.000 personas. Esto dejó a la isla Haihua en el limbo. Antes del colapso, Evergrande dijo que había terminado 60.000 departamentos y los había entregado a los compradores. Sin embargo, otros edificios nunca llegaron más allá de sus cimientos de hormigón, que, inundados por el agua de lluvia, se han convertido en estanques para pescar. Treinta y nueve torres de departamentos que estaban casi terminadas, pero nunca se vendieron, quedaron abandonadas en un páramo de escombros.
El proyecto fue concebido por Xu Jiayin, fundador y expresidente de Evergrande, quien alguna vez fuera el hombre más rico de China y hoy está en la cárcel. Según un efusivo relato de Evergrande, a Xu se le ocurrió la idea de la isla Haihua en 2011 mientras estaba de vacaciones en Singapur. Aislado en su habitación, decía la empresa, esbozó diseños para un archipiélago artificial con forma de buganvilia y "supervisó meticulosamente cada detalle".
Pero al parecer no precisó la manera en que el proyecto generaría suficiente dinero para construir las islas falsas y saldar una cantidad cada vez más grande de deudas a prestamistas chinos y extranjeros. Evergrande también necesitaba convencer a las autoridades de la provincia meridional china de Hainan para que aprobaran un proyecto que violaba, entre otras leyes, algunas de protección del medioambiente.
Zhang Qi, exalcalde y jefe del Partido Comunista de Danzhou, quien aprobó la creación de la isla Haihua, fue declarado culpable de corrupción en 2020 y condenado a cadena perpetua. Otros funcionarios locales también han sido condenados por diversos cargos de corrupción, entre ellos el exgobernador y secretario del partido de Hainan, Luo Baoming, quien fue sentenciado a 15 años de cárcel en diciembre por aceptar alrededor de 16 millones de dólares en sobornos.
Desde sus inicios, la isla Haihua se rigió por la misma idea que impulsó gran parte del frenesí constructor chino durante un auge económico que duró décadas: tú constrúyelo y ellos vendrán.
En un país con 1400 millones de habitantes y expectativas de ingresos cada vez mayores, durante años esa fue una apuesta segura. Hasta que dejó de serlo. En 2021, Pekín, preocupada por el descontrol de los préstamos, emitió una directiva que restringía el acceso de los promotores inmobiliarios a los créditos. El crédito de los bancos, los mayores de los cuales están controlados por el Estado, se secó. Evergrande se paralizó.
El gobierno de Danzhou intenta mantener el proyecto vivo. Promueve la isla Haihua entre los veraneantes chinos y los posibles compradores de viviendas como "un concepto único de estilo de vida". No existen estimaciones fiables de la población actual, más allá de los miles de personas que adquirieron propiedades inicialmente, una fracción de las primeras previsiones.
A diferencia de Palm Jumeirah, en Dubai, donde las grandes villas fueron adquiridas por celebridades, estrellas del fútbol y funcionarios extranjeros que buscaban un santuario soleado, la isla Haihua atrajo más que nada a jubilados del norte de China que buscaban un lugar cálido para pasar el invierno. La calle principal de la zona residencial está repleta de restaurantes que ofrecen especialidades del norte, como bollos al vapor y hot pot, además de servicios de atención médica geriátrica.
Zhang Qun, un hombre jubilado de 70 años de la provincia de Heilongjiang, comentó que cuando compró su departamento hace cinco años había multitudes en la oficina de Evergrande, ansiosas por comprar.
Hoy, la oficina está repleta de folletos viejos y contratos inmobiliarios, y cuenta con empleados supervisados por el gobierno que se encargan de clasificar el papeleo de propiedades adquiridas hace años. Si Zhang vendiera su departamento ahora, perdería la mitad de su inversión.
Aparte de eso, el único rastro de Evergrande son las máquinas expendedoras de botellas polvorientas de agua mineral "Evergrande Spring". Xu, el expresidente de Evergrande, desapareció de la mirada pública en 2021. Un informe emitido por la Fiscalía Popular Suprema en marzo del año pasado decía que había sido procesado por delitos como fraude financiero y gestión financiera desordenada. No indicaba si había sido condenado ni dónde se encontraba.
"Mucha gente perdió dinero por culpa de Evergrande, y está molesta", afirmó Li Yanbo, un agente inmobiliario de la isla Haihua.
Quienes adquirieron departamentos al principio obtuvieron grandes ganancias; al menos sobre el papel, ya que el precio por metro cuadrado creció más de tres veces entre 2015 y el máximo alcanzado en 2021. Quienes llegaron tarde, lo perdieron todo.
Pero no todo lo que dejó Evergrande tras de sí fue malo, añadió Li. "Algunos piensan que fueron engañados, pero hay otros que nunca habrían tenido la oportunidad de conseguir un departamento si no hubiera sido por Evergrande".
Los precios de las propiedades en la isla Haihua, añadió, se han estabilizado un poco.
Casi todas las ciudades de China tienen torres de departamentos inconclusas que quedaron abandonadas tras la caída de Evergrande. Pero probablemente en ningún lugar la arrogancia de Xu ha dejado una concentración tan alta de excesos como en la isla Haihua.
Para ayudar a dar cabida a lo que se suponía que sería una avalancha de turistas, Evergrande construyó el hotel The Castle, con 5100 habitaciones. Sus dos piscinas exteriores han quedado vacías, y el hotel se ha mantenido a flote recibiendo viajeros de bajo presupuesto en viajes organizados en temporada alta. Durante gran parte del año, está prácticamente vacío.
Frente al mar, el viento silba a través de las ventanas rotas de lujosas villas dignas de oligarcas rusos. Algunas han sido ocupadas por obreros que duermen en el suelo.
Las calles comerciales con construcciones de estilo italiano, alemán, chino y más, parecen sets de cine desiertos.
Una plaza flanqueada por ocho iglesias falsas, incluida una estructura de ladrillo rojo que asemeja una catedral, está pensada como escenario para fotos de boda perfectas para compartir en Instagram. Ahora las iglesias se utilizan como el telón de fondo de un espectáculo de luz y sonido.
La isla Haihua aún tiene creyentes.
Wang Xian, un banquero jubilado de la provincia septentrional de Hebei, reconoció que el fundador de Evergrande "fue demasiado lejos y pensó que podía hacer cualquier cosa".
No obstante, con unos 300 millones de chinos que se jubilarán en la próxima década, señaló, muchos querrán hallar un lugar soleado y seguro donde vivir. "Si solo el 1 por ciento viene aquí", dijo, "este lugar será un gran éxito".
Li You colaboró con reportería desde Shanghái.
Andrew Higgins es el jefe del buró de Europa Central y Oriental del Times con sede en Varsovia, en asignación temporal en Shanghái.China's Housing Meltdown
Li You colaboró con reportería desde Shanghái.
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