
Después de hacerse un estudio, Adriana Miceli se enteró que tenía una displasia mamaria. Son cambios en el tejidos de las mamas que son benignos en la mayoría de los casos. Pero el médico patólogo que la atendió le recomendó un medicamento como prevención del cáncer. La mujer, que es psicopedagoga y madre con 3 hijos, decidió consultar a su médica de cabecera. “Quería saber si tomar ese medicamento iba realmente a beneficiarme”, contó a Infobae.
Su médica de cabecera le brindó información tanto sobre los beneficios y riesgos del consumo del medicamento como sobre la opción de no tomar nada. “Mi médica me escuchó y decidimos juntas. No tomé el medicamento, y me hago controles periódicos. Si aparece alguna otra calcificación, tendré tiempo para evaluar de nuevo”, comentó.
La mujer tiene 56 años. Vive en la ciudad de Buenos Aires. Hace diferentes manualidades. Es bailarina de danzas italianas en su tiempo libre y forma parte de una revolución silenciosa de los pacientes que hoy se está produciendo en el mundo. Se hace a partir del desarrollo de un modelo de cuidado basado en la toma de decisiones compartidas entre médicos y pacientes. Los pacientes también tienen mucho para decir, pensar y decidir sobre sus propios cuerpos.
La toma de decisiones compartidas implica un cambio de paradigma en la historia de la medicina. Está rompiendo con el modelo paternalista por el cual los profesionales de la salud estaban subidos en el pedestal del conocimiento sobre el cuerpo humano y sus enfermedades y bajaban las órdenes sobre los tratamientos que los pacientes debían seguir.

Víctor Montori, catedrático de medicina en la Clínica Mayo, en Rochester, Estados Unidos, es el impulsor del modelo de la toma de decisiones compartidas. Nació en Perú, y es autor del libro La Rebelión de los Pacientes: Contra una atención médica industrializada. En diálogo con Infobae, comentó que el cambio hacia el nuevo modelo está en marcha.
“Estamos trabajando para pasar de una medicina industrializada a una atención cuidadosa y gentil para todos. Esa es nuestra misión, y está encontrando eco no solo en América Latina sino también en países desarrollados, donde la situación no es mejor aunque por razones diferentes”, expresó el doctor Montori.
Que la relación entre médicos y pacientes cambie masivamente no resulta tan fácil. “En el mundo, hay un deterioro de las oportunidades para que médicos y pacientes puedan tener encuentros sin prisas y puedan llegar a un entendimiento conjunto y cabal sobre lo que les está pasando en cuanto a los problemas de salud, y qué deben hacer para salir adelante. Las consultas son extremadamente breves y apuradas en muchos puntos de atención. Son frecuentemente interrumpidas en ambientes bulliciosos”, dijo el doctor Montori. En ese contexto, “la falta de decisiones compartidas es un síntoma de servicios de salud que pueden procesar pacientes, pero no pueden cuidarlos”, agregó.

Entre los obstáculos que se encuentran en América Latina, se incluye “la falta de inversión, la pobreza estructural, la falta de educación, y la corrupción. En los países desarrollados, también hay falta de inversión por políticas de austeridad en sistemas públicos, la búsqueda desmedida de lucro, los manejos ineficaces, y la corrupción del propósito del sistema, que no está enfocado en cuidar y tiene un motor económico”, según Montori.
¿En qué consiste el modelo de toma de decisiones compartidas? “Es trabajo conjunto del paciente y el médico y en una colaboración mutua para encontrar la mejor manera de actuar respecto al cuidado del paciente. Aunque el concepto sea simple, convertirlo en realidad es más complicado y requiere dedicación tanto del médico como del paciente”, explicó Montori. Hay herramientas específicas que los profesionales pueden usar con sus pacientes.
Ya existe la Red Iberoamericana para la Toma de Decisiones Compartidas en Salud, que está integrada por profesionales de la Argentina, Chile, Perú, México, y España. Una de sus líderes es la médica argentina Karin Kopitowski, quien es jefa Servicio de Medicina Familiar y directora del Departamento de Investigación del Instituto Universitario del Hospital Italiano de Buenos Aires.

“El modelo de toma de decisiones compartidas supone un gran cambio para los profesionales de la salud -explicó Kopitowski a Infobae. Algunos médicos están de acuerdo con dar más participación a los pacientes. Pero piensan que es una habilidad blanda y que no requiere entrenamiento. Por el contrario, implica capacitación en el uso de herramientas y el desarrollo de una actitud que implica trabajar juntos para que los pacientes puedan tomar la mejor decisión ante diferentes situaciones que se les presenten. Implica dejar de ser paternalista, compartir cuál es la evidencia sobre los tratamientos y aceptar que los pacientes pueden tomar decisiones con las cuales no estaríamos de acuerdo”.
Para la médica, hay que recordar que “las personas son expertas en sí mismas. Cada uno sabe qué le gusta o qué es importante en cada momento para su vida. Entonces, si una patología admite diferentes tratamientos, un paciente puede decidir que no hará una cirugía por temores, pero sí recibirá fármacos. Otro puede decidir al revés en base a sus preferencias, aunque siempre en el marco de la medicina basada en la evidencia”, detalló Kopitowski.
La toma de decisiones compartidas “es un proceso de un diálogo entre el experto en salud, que es el profesional, y el paciente, que es experto en su propio cuerpo. Está basado en el principio de autonomía de cada persona, que puede decidir sobre su cuerpo”, afirmó la médica. No se debe confundir con el consentimiento informado. “Antes de firmar el consentimiento, debería realizarse el proceso de diálogo para ayudar al paciente a tomar una decisión”, añadió. Con su equipo del Hospital Italiano, Kopitowski diseñó la primera herramienta en la Argentina para que los profesionales acompañen a las pacientes a decidir cuándo hacerse la mamografía (se usa gratis aquí).

A la hora de consultar al profesional de la salud desde esta nueva perspectiva, hay varias claves para tener en cuenta: “Generalmente ante un diagnóstico de enfermedad, hay más de una opción. Incluso cada paciente tiene el derecho a elegir la opción de no hacer nada. En cada situación, tiene derecho a estar informado sobre los beneficios y las potenciales consecuencias de cada opción”, precisó. También las decisiones compartidas atraviesan decisiones como cuál anticonceptivo tomar o cuándo hacerse diferentes chequeos y volver a repetirlos como las mamografías o los análisis de la próstata.
“Lo más importante es que el profesional de la salud esté convencido en abrirse al diálogo y que pueda acompañar la decisión que el paciente adopte. No se trata solo de dejar solo al paciente, sino de compartir la información sobre las probabilidades de los riesgos y los beneficios, entre otras cuestiones. En muchos casos, la decisión se puede revisar más adelante en función de la respuesta a los tratamientos”, resaltó Kopitowski, quien es autora del libro Factores de Riesgo cardiovascular. Un abordaje desde la toma de decisiones compartidas, con prólogo de Montori.

Con el nuevo modelo de cuidado, cambia también el concepto de adherencia. Generalmente, los médicos lo mencionan al decir que un paciente siguió las indicaciones que le dieron, como tomar una pastilla cada día o hacer actividad física, entre otros. “Desde el nuevo paradigma, significa que el paciente adhirió a la decisión que tomó acompañado por el profesional. El objetivo es que el paciente esté bien informado y que tome decisiones acertadas”, señaló la médica, que es miembro de la Federación Argentina de Medicina Familiar y General, que hará en noviembre su congreso e incluirá el tema del modelo de toma de decisiones compartidas.
Ante la consulta médica, Kopitowski mencionó que cada paciente puede preguntar a su médico qué opciones de tratamiento tiene, cuáles son las ventajas y las desventajas de cada una de esas opciones, y cuál es la probabilidad de que los beneficios y los efectos adversos ocurran.
La revolución está en marcha. Adriana, la paciente, expresó a Infobae: “Hace mucho, había ido a un médico que casi ni me miró a la cara. No fui más. En cambio, con este modelo de decisiones compartidas, me siento activa. Sé que puedo tomo decisiones sobre mi cuerpo, y que mi médica está abierta a escucharme. Cuando recibo los resultados de análisis, los miro y pregunto si tengo dudas. Que me escuchen y me ayuden a decidir me da mucha confianza y comodidad”.
SEGUIR LEYENDO:
Últimas Noticias
Qué son los neutrinos de alta energía y por qué su hallazgo le dio al hielo antártico un lugar en el premio Nobel de Física
El físico belga-estadounidense Francis Halzen fue distinguido tras impulsar IceCube, una red de 5.160 sensores enterrados hasta 2.450 metros bajo el Polo Sur, que identifica destellos cuando partículas llegadas desde fuentes cósmicas distantes chocan con el hielo

Por qué la presión arterial puede no bajar durante la noche y cuál es el rol de los riñones
Un modelo computacional desarrollado en Canadá encontró que el reloj interno renal puede ser tan determinante como la cantidad de sal que se consume

Preparación física antes de una operación: el entrenamiento que reduce las complicaciones
Una revisión de 23 ensayos clínicos asoció las rutinas supervisadas y los cambios nutricionales previos con internaciones más breves y una recuperación más favorable

¿El ayuno intermitente puede impulsar la microbiota intestinal? Qué dice un reciente estudio científico
Un equipo de investigadores siguió de cerca a participantes con sobrepeso y obesidad abdominal durante tres meses. Analizaron sus bacterias digestivas antes y después del experimento, con hallazgos que podrían moderar las expectativas sobre esta estrategia alimentaria

Por qué el campo magnético de la Tierra podría influir en cómo envejecemos, según un estudio
Una investigación británica encontró que la fuerza geomagnética tiene efectos concretos sobre la función mitocondrial. Los hallazgos, realizados en modelos animales, podrían abrir una vía de exploración para enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer




