Divorcio gris, el fenómeno que puso de manifiesto la disolución del matrimonio de Bill y Melinda Gates

Después de 27 años de casados, con tres hijos y una fundación de por medio, la pareja anunció el fin de la relación marital. Por qué cada vez son más frecuentes las rupturas entre los baby boomers

Bill y Melinda Gates, casados desde 1994, anunciaron su separación
Bill y Melinda Gates, casados desde 1994, anunciaron su separación

Esta semana, a través de un comunicado publicado en la red social de microblogging Twitter, el fundador de Microsoft Bill Gates y la empresaria estadounidense Melinda Ann French Gates anunciaron su divorcio luego de 27 años de casados. La pareja, que se conoció a fines de los años 80 y oficializó su unión en 1994, tiene tres hijos y lleva adelante la Fundación Bill y Melinda Gates, dedicada a la filantropía.

Esta noticia, más allá de su eco mediático, es representativa de una tendencia que viene pisando fuerte en los Estados Unidos, pero también en otras partes del mundo: cada vez más, los matrimonios que se separan se encuentran en la segunda mitad de la vida. “Vemos más divorcios en parejas mayores de 60 años y este es un fenómeno universal”, comparte consultada por Infobae Sonia Abadi, médica, psicoanalista e investigadora en creatividad e innovación.

Esta situación tiene un nombre: el divorcio gris, también conocido como de plata o de diamante, que se refiere a la tendencia de aquellos matrimonios (”con canas”) que optan por separarse después de muchos años en pareja. La disolución del vínculo de pareja de los Gates se suma a otros que ganaron atención en los medios como la del exvicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore y Mary Elizabeth Aitcheson, luego de 40 años juntos, en 2010.

Justamente, en ese país, el divorcio entre personas de 50 años o más se duplicó entre 1990 y 2010, con una tasa que pasó del 0,5% al 1% anual. Sin ir más lejos, hace una generación, menos del 10% de las rupturas maritales involucraban a un cónyuge mayor de 50 años. Sin embargo, hoy, más de una de cada cuatro personas que se divorcia en Estados Unidos superó las cinco décadas de vida.

Cada vez más, los matrimonios que se separan se encuentran en la segunda mitad de la vida (iStock)
Cada vez más, los matrimonios que se separan se encuentran en la segunda mitad de la vida (iStock)

No obstante, durante los últimos 40 años, en ese país, la tasa general de divorcios ha ido disminuyendo lentamente. Ahora bien, esta caída en la tasa de divorcios refleja tendencias divergentes entre los adultos más jóvenes y los adultos mayores: se redujo la cantidad de divorcios entre los más jóvenes (quizá también porque son menos propensos a casarse) pero aumentó la separación entre los adultos mayores.

Con los números redondos, aparecen grandes replanteos de vida; sobre todo a los 50 años. Es como que uno siente que tiene mucho por delante, que está en la plenitud, pero tiene que ir perfilando un poco más hacia dónde quiere ir y es un momento de replanteo de vida muy fuerte”, señala a Infobae la psicóloga Beatriz Goldberg, especialista en crisis individual y de pareja y autora de más de 20 libros.

“Estas son edades de doble crisis existencial: en general, ya se tiene hijos adolescentes y las personas tienden a replantearse todo, desde el trabajo, hasta la vida de los hijos y la vida propia”, agrega Goldberg.

El dato no es menor: a nivel general, la gente vive más y llega en mejores condiciones de salud física y mental a edades que, tiempo atrás, eran vistas como avanzadas. “Aumentó la expectativa de vida y hay un dato a tener en cuenta: cuando se inventó la institución del matrimonio, la expectativa de vida era de 40-50 años; hoy, la gente puede llegar a los 80 muy activamente”, comparte a Infobae Eduardo Press, médico psiquiatra, consultor y especialista en psicología organizacional.

Pero no es el único factor a tener en cuenta. “El desarrollo personal y profesional de las mujeres, con más autonomía y recursos, está permitiendo que ellas puedan elegir separarse y tener una vida propia interesante, con proyectos que no formaban parte de la pareja”, agrega Abadi, creadora del modelo Pensamiento en Red, que integra avances de la psicología, las neurociencias, las nuevas teorías de la comunicación y las redes vivas.

En una investigación realizada por la socióloga Susan L. Brown, autora del libro Familias en América, junto con Matthew Wright, de la Appalachian State University, se encontró que los adultos mayores de 50 años hoy aceptan más el divorcio que las personas más jóvenes. Casi dos tercios están de acuerdo en que el divorcio es la mejor solución cuando las parejas no pueden resolver sus problemas matrimoniales en comparación con menos de la mitad entre los adultos más jóvenes.

Parte de esta mayor aceptación del divorcio se debe a que muchos adultos mayores se han separado antes, asegura la especialista. En este sentido, la generación de los baby boomers, comparte Brown en un artículo publicado recientemente, está a la vanguardia del divorcio gris. Y hay una explicación para ello: los boomers, aquellas personas nacidas entre 1946 y 1964, como Bill y Melinda Gates, alcanzaron la mayoría de edad durante la revolución del divorcio de la década de 1970. Muchos se han casado, divorciado y luego se han vuelto a casar.

En una investigación realizada por la socióloga Susan L. Brown, autora del libro Familias en América, junto con Matthew Wright, de la Appalachian State University, se encontró que los adultos mayores de 50 años hoy aceptan más el divorcio que las personas más jóvenes (iStock)
En una investigación realizada por la socióloga Susan L. Brown, autora del libro Familias en América, junto con Matthew Wright, de la Appalachian State University, se encontró que los adultos mayores de 50 años hoy aceptan más el divorcio que las personas más jóvenes (iStock)

De hecho, Brown sostiene que la tasa de divorcios grises para las parejas que se vuelven a casar es aproximadamente 2,5 veces más alta que para las parejas en los primeros matrimonios. Un caso mediático que lo ilustra es el que protagonizó en 2007 el expresidente francés, Nicolas Sarkozi y su exmujer Cecilia Attias, ambos transitando hoy sus terceros matrimonios.

Trabajo en conjunto

“Durante los últimos 27 años, hemos criado a tres niños increíbles y construido una fundación que funciona en todo el mundo para permitir que todas las personas lleven vidas saludables y productivas. Seguiremos compartiendo nuestra confianza en esa misión y seguiremos trabajando juntos en la fundación, pero consideramos que ya no podemos seguir creciendo juntos como pareja en esta siguiente fase de nuestras vidas”, señaló el comunicado de Bill y Melinda Gates en el que la pareja anunciaba su separación.

Los “divorcios grises” pueden sorprender mucho al círculo íntimo de la familia, así como a amigos y conocidos. Y, más aun, cuando la pareja también comparte proyectos laborales o es socia en una compañía familiar. “No lo veo inmanejable, salvo que sea una situación muy controvertida; lo que sí he visto y he escuchado casos de matrimonios socios en una empresa familiar que se separan pero que siguen manteniendo el vínculo laboral y hasta se llavan mejor siendo socios que como se llevaban como esposos; no es raro porque manejar una empresa requiere de ciertas características que no son exactamente las mismas de una familia, puede haber un buen vínculo societario sin que haya un buen vínculo conyugal”, agrega Press.

Los “divorcios grises” pueden sorprender mucho al círculo íntimo de la familia, así como a amigos y conocidos. Y, más aun, cuando la pareja también comparte proyectos laborales o es socia en una compañía familiar (Getty)
Los “divorcios grises” pueden sorprender mucho al círculo íntimo de la familia, así como a amigos y conocidos. Y, más aun, cuando la pareja también comparte proyectos laborales o es socia en una compañía familiar (Getty)

Por supuesto que no es posible generalizar y que cada situación dependerá de la pareja, de los motivos que hayan impulsado la disolución de la relación marital y del trabajo interno que, asimismo, cada uno haya recorrido.

Abadi agrega: “Las parejas suelen separarse con los mismos valores que sostuvieron la relación: si hubo conflictos permanentes, maltrato o descalificación, eso se va a ver en el modo de separarse. Por otra parte también va a entrar en juego el disparador de la separación. Aún si se acompañan durante años, si uno de los dos rompe el pacto de lealtad, sosteniendo una relación paralela, o alguna otra forma de mentira o traición, es difícil preservar el vínculo. En el mejor de los casos, la separación es amigable, cada uno acepta y reconoce las necesidades del otro y pueden seguir sosteniendo un proyecto juntos”.

Pero hay una dificultad latente que puede aparecer más adelante, añade Abadi, ya que hombres y mujeres de más de 60 suelen rehacer su vida de pareja con otra persona. “Allí el nuevo o la nueva pueden sentirse molestos cuando la antigua pareja necesita comunicarse e interactuar frecuentemente entre ellos por razones laborales”. Y recomienda: “Esto es para todas las edades y también para las parejas que no tienen emprendimientos compartidos. En el primer momento de dolor, rabia o tristeza, resistir a la tentación de destruir lo que han logrado juntos e intentar preservar lo positivo. ¿Qué hace falta? Honestidad, respeto y diálogo productivo”.

“Muchas parejas fueron muy simbióticas al inicio de la relación y se fueron transformando; mientras que otras eran muy individualistas y se deben hacer un replanteo grande. Se trata de recontratar en todos los términos porque uno es igual a los 20 años que de grande”, concluye Goldberg.

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