La controversia que instalaron los carpinchos de Nordelta

¿Un tema banal o un serio llamado de atención?

Los carpinchos, en el ojo de la tormenta (AFP)
Los carpinchos, en el ojo de la tormenta (AFP)

A través de los más de un centenar de memes de la más variada estirpe, significado, procedencia e intención hasta la ocupación de los titulares no solo de portales y diarios argentinos si no del extranjero los carpinchos y su presencia en Nordelta capturaron la atención de una gran parte de los seres humanos que jamás se toparon con este inmenso roedor sudamericano.

Hasta la Embajada de Japón en Argentina habló del tema en forma oficial defendiéndolos a ultranza y expresando su actitud iconográfica para la cultura japonesa que aporta al merchandising y a su presencia en lugares tan insólitos como baños termales.

Para todos, para el público en general, los carpinchos ganaron la batalla de la empatía popular, pero ¿qué hay detrás de la tierna imagen de una familia carpincha y sus crías huyendo desesperadas por las calles de Nordelta o atacando a un perfumado perro miniatura?

Lo que ha quedado al descubierto son varias cosas: primero los estudios de impacto ambiental de dudosa confiabilidad a la hora de hacer emprendimientos inmobiliarios de alta significación económica, en segunda instancia que para algunos la sensación de bucólica felicidad campestre termina cuando nos enfrentamos a la mínima dificultad propia del entorno y tercero las soluciones siempre son drásticas: trasladar, erradicar, encerrar o peor aún matar sin compasión a todo lo que se enfrente u oponga a una vida paradisíaca en supuesta paz y relax.

La ficha técnica de los carpinchos (Infografía: Marcelo Regalado)
La ficha técnica de los carpinchos (Infografía: Marcelo Regalado)

La solución parece ser siempre discriminar o apartar nunca convivir o incluir.

Resulta que Nordelta fue construido sobre humedales rellenados y siempre tuvo una zona de refugio para la fauna y el libre acceso a las lagunas para los animales que lo requirieran por su naturaleza.

También ha ocurrido que la ambición desmedida del negocio inmobiliario ha hecho avanzar a las construcciones más allá de lo que el plan maestro marcaba concluyendo en los últimos tiempos en un mega emprendimiento sanitario de una clínica que obligó al desmonte de una de las últimas zonas prístinas y al desplazamiento de los habitantes de fauna autóctona protegida.

Por eso ocurrió el enfrentamiento cara a cara de los carpinchos y sus crías con un schnauzer miniatura y la actitud defensiva que concluyó lesionando al pequeño perro.

La huida desesperada de otra familia de carpinchos chocando literalmente con un delivery no es otra cosa que otro emergente de esta misma situación en la que las reservas de aguas inundables o sea los humedales fueron copadas por emprendimientos inmobiliarios restando superficie a las especies autóctonas que los habitaban y comprometiendo la inundabilidad de los vecinos vulnerables adyacentes.

Los carpinchos fueron invadidos por proyectos inmobiliarios en Nordelta
Los carpinchos fueron invadidos por proyectos inmobiliarios en Nordelta

Los carpinchos lograron lo que no pudieron decenas de manifestaciones frente al Congreso o la marcha de kayaks hacia el puerto, los carpinchos pusieron a la sanción de la ley de humedales en agenda prioritaria.

Esos carpinchos son nuestros, son de cada uno de nosotros y son de todos por derecho difuso que garantiza la Constitución Nacional.

Por ello es importante que cuando uno decide vivir en un terreno ganado a la naturaleza debería saber resignar algunas cosas y adaptarse a otras, para evitar que se haga cierto el dicho de Oscar Wilde : “El campo es un lugar muy raro donde los pollos caminan crudos”.

*El Prof. Dr. Juan Enrique Romero @drromerook es médico veterinario. Especialista en Educación Universitaria. Magister en Psicoinmunoneuroendocrinología. Ex Director del Hospital Escuela de Animales Pequeños (UNLPam). Docente Universitario en varias universidades argentinas. Disertante internacional.

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