Capturado Maduro, urge restituir la democracia para desmontar la dictadura en Venezuela

Es obligación de Edumundo Gonzales Urrutia y María Corina Machado formar gobierno, tomar posesión y control de la situación y ejecutar la “restitución de la democracia”

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Nicolás Maduro detenido en Nueva
Nicolás Maduro detenido en Nueva York (X)

Estados Unidos bajo el mando del presidente Donald Trump —en una extraordinaria operación que reafirma su liderazgo democrático, militar y tecnológico global— ha capturado y sometido a la justicia a Nicolás Maduro, jefe del cartel que usurpa la soberanía de Venezuela, pero la dictadura/narcoestado castrochavista sigue detentando el poder.

La aprehensión y extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores para someterlos a la justicia, acusados de “Conspiración de narcoterrorismo, conspiración de importación de cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos contra Estados Unidos”, está hecha, pero sin duda es solo el primer paso para cesar la agresión contra los Estados Unidos y las democracias por parte del crimen organizado que tomó el poder político en Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia como dictaduras del socialismo del siglo 21 e instaló gobiernos para dictatoriales en Brasil con Lula, México con López Obrador/Sheinbaum, Colombia con Petro, Chile con Boric y Uruguay con Orsi.

La acusación contra Maduro “también imputa a Diosdado Cabello, al ex ministro Ramón Rodríguez Chacín, al hijo de Maduro Nicolás Maduro, y a Héctor Rusthenford Guerrero, más conocido como “el Niño Guerrero”, presunto líder de la mega banda venezolana Tren de Aragua”. Aunque sin acusación formal en tribunales, es “hecho público y notorio” que todo el entorno del poder, ministros, jueces, fiscales, autoridades electorales, jefes de instituciones del Estado, encargados de la represión, mandos militares, servicio exterior y toda la jerarquía de la Venezuela usurpada, es la dictadura/narcoestado que sigue en control del país subordinada a dictaduras extra hemisféricas de China, Rusia, Irán.

Con narrativa de “transición” lo que el castrochavismo hace son retiradas tácticas, parciales y siempre limitadas a la presión que le impone la realidad: cede el gobierno pero no el poder, pierde al dictador pero no la dictadura, entrega espacios pero mantiene el sistema y de esa manera permanece. Los ejemplos de Nicaragua 1990 y Bolivia 2019 son dramáticas pruebas de que a título de transición la dictadura y el crimen mantuvieron su sistema, tuvieron impunidad, preservaron su aparato, para más pronto que tarde retomar el control absoluto del poder.

Para desmontar una dictadura/narcoestado la transición a la democracia no es suficiente, urge la “restitución de la democracia”. La diferencia está entre el gradualismo y el shock, en los tiempos y el control, el cambio no puede ser paulatino, debe ser fulminante y decisivo.

La restitución de la democracia consiste en poner en vigencia de inmediato, sin demora y sin pretextos los “elementos esenciales de la democracia” realizando por lo menos tres acciones fundamentales: 1, cesar el sistema jurídico de la dictadura/narcoestado; 2, no permitir la impunidad procesando de inmediato a los usurpadores del poder por violación de derechos humanos, narcoterrorismo y corrupción cuanto menos; 3, ilegalizar los instrumentos políticos del crimen que detentó el poder.

Si aceptamos el objetivo de restituir la democracia en lugar de transitar a la democracia conviviendo en la dictadura/narcoestado, la pregunta es quién lo hace. Definido el “qué”, la pregunta a responder es “con quién” y la respuesta en Venezuela está dada por el resultado de las elecciones del 28 de julio de 2024, que probaron la usurpación total del poder por parte de Nicolás Maduro y su grupo delictivo el 10 de enero de 2025.

Las dudas sobre el presidente electo Edmundo Gonzales Urrutia que debió jurar como presidente de Venezuela el 10 de enero 2025 y que es en realidad el suplente forzado (peor es nada) de la injustamente inhabitada y verdadera líder María Corina Machado, no pueden ser justificativo para —una vez capturado Maduro— mantener el poder en manos de la dictadura/narcoestado y continuar desconociendo el mandato popular y soberano del pueblo de Venezuela y pensar que la vice dictadora Delcy Rodríguez es opción. Gonzales debe asumir y posesionar como vicepresidenta a Machado para que dirija el gobierno y NO hay otra contraparte para Estados Unidos y para el mundo democrático.

La increíble operación de los Estados Unidos por la determinación del presidente Trump y su gobierno sometiendo a la justicia a Maduro no puede servir para que el sistema dictatorial del socialismo del siglo 21 dirigido por Cuba se dé vitalidad y legalidad “manejando una transición” manteniendo el crimen en el poder.

Es obligación de Gonzales Urrutia/Machado formar gobierno, tomar posesión y control de la situación y ejecutar la “restitución de la democracia”. Si optan por acomodarse en una transición, se estarán condenando a coexistir con el crimen, a ser cómplices de la impunidad y lo que es peor a traicionar el mandato del pueblo venezolano que votó por ellos para retirar la dictadura y recuperar su libertad.

*Abogado y politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy