El olvido detrás de las protestas en Perú

Los gobiernos de la izquierda se ausentaron en el Alto Andino, dejando a millones de campesinos (muchos indígenas) a su suerte

Guardar
Foto de archivo de una
Foto de archivo de una protesta antigubernamental (Reuters)

La lectura que ha hecho buena parte del mundo occidental sobre las protestas en Perú ha pasado por un filtro racial y simplista. En múltiples artículos de prensa se lee “los indígenas se levantan en Perú”. Es una interpretación que reduce el conflicto a lo identitario y no permite ver las causas reales de lo que ocurre en el Perú. La gran mayoría de quienes protestan son campesinos que viven de la agricultura y la ganadería en el sur del país, en las zonas rurales del Alto Andino, unos campesinos que han sido olvidados por el estado peruano.

Vivir de la agricultura en estos lugares nunca ha sido fácil. Estar a más de 3.500 metros de altura sometidos a las inclemencias del clima ya plantea un reto difícil que se manifiesta en el bajo rendimiento de las cosechas. Este problema se agrava por la gran distancia hasta los principales mercados. Además, son zonas donde el Estado ha invertido poco en infraestructura y no ha brindado suficiente apoyo a los campesinos con programas de semillas mejoradas, suministro de fertilizantes y control de plagas.

Los gobiernos de Perú han olvidado a estos campesinos y sus desafíos. Un olvido cuya responsabilidad recae principalmente en los gobiernos de la izquierda peruana. En los últimos 22 años, el país ha sido dirigido, principalmente, por gobiernos de izquierda progresista: Paniagua/Toledo, Humala, Vizcarra, Sagasti y por la izquierda radical liderada por Castillo. Una de las principales características de estos gobiernos fue la corrupción (salvo el año de Valentín Paniagua como presidente). Pero esto no fue lo único que tuvieron en común: todos estos gobiernos se ausentaron en el Alto Andino, dejando a millones de campesinos (muchos indígenas) a su suerte.

Los campesinos peruanos del Alto Andino enfrentaron condiciones extraordinariamente difíciles en los últimos tiempos: la pandemia por covid-19, la sequía más fuerte en los últimos 50 años, escasez de urea por el conflicto entre Ucrania y Rusia más la inflación más alta de Perú. El Estado, cuando más lo necesitaron, estuvo ausente. No existió.

La paradoja es que jamás el Estado peruano ha tenido tantos recursos económicos como en los últimos años. Solo en 2022, el gobierno dispuso de 120.000.000.000 de soles en sus arcas producto del aporte de la sociedad civil a través de impuestos generados por el crecimiento económico de iniciativas privadas. Muy poco de estos recursos en manos del Ejecutivo llegó al sur del país.

El olvido del Alto Andino ha sido persistente en los gobiernos de izquierda progresista y de izquierda radical. Sumidos en sus ideologías importadas, olvidan al pueblo que requiere apoyo por las condiciones especialmente duras en las que vive. En esta región se necesitan reservorios, sistemas de riego, semillas mejoradas, asistencia técnica, almacenes, desarrollo de infraestructura vial, todas responsabilidades del Ejecutivo.

La izquierda peruana debe recapacitar y asumir su responsabilidad. Sus líderes han gobernado por 17 años un país en el que la actividad privada le ha dado al Estado abundantes recursos. Sin embargo, los presidentes que impulsó y eligió esta izquierda, además de corruptos, olvidaron al Perú provincial y se dedicaron a gobernar para sus amigos cercanos.

La solución a la crisis política pasa por el compromiso de todos sus políticos, sin importar su ideología, de no olvidar nunca más a ningún peruano ni dejar atrás ninguna región. Construyamos ese compromiso: que nadie quede en el olvido en la democracia peruana.

Ps: esta opinión no legitima los actos violentos propiciados por grupos delincuenciales con fines políticos.

*El auto es politólogo egresado de la Universidad Central de Venezuela con especialización en Comunicación Política

Seguir leyendo: