
Jorge Castañeda es una de las plumas más ricas y eruditas de América Latina. También fue ministro de Relaciones Exteriores de México durante el mandato de Vicente Fox. Se ha pronunciado de manera pública e inequívoca por la legalización, de como diría la OEA en su inefable léxico, de las “sustancias psicotrópicas y estupefacientes”.
Esta declaración acerca al doctor Castañeda a otro admirable educador de origen norteamericano: Milton Friedman.
Ambos llegaron por caminos distintos a una idéntica conclusión: el tratamiento penal de las drogas lleva a un callejón sin salida en el que los estados deben invertir ingentes recursos en la lucha policial contra el malandraje que produce, transporta y trafica drogas.
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La batalla, sin embargo, está perdida porque los delincuentes tienen acceso a un caudal de recursos inmenso que crece en la medida que se hace más compleja la interdicción. Porque al darle tratamiento delincuencial a las drogas, el estado crea un monopolio inmenso para sus dueños, que les permite extraer una renta jugosa con la cual financian ejércitos paralelos; redes de espionaje; sobornos a los funcionarios públicos y penetración de las instituciones políticas.
Así los ingresos del crimen organizado transnacional solo por concepto de drogas han aumentado desde el 2000 hasta el 2020 de USD 1.000 millones a un billón de dólares. El profesor Friedman proponía darle un tratamiento de salud publica al reto de la droga. El doctor Castañeda va mucho más allá puesto que textualmente propone: ”La única manera que veo de resolver esto no es erradicando las drogas, sino legalizándolas en todos los eslabones de la cadena”. Es decir, tratando las drogas como cualquier otro producto farmacéutico.
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Esta propuesta presupone un cambio radical en las políticas de confrontación de las drogas ya que terminaría por darles un tratamiento similar al que hoy se les da a los cigarrillos y licores.
Y si bien el análisis de doctor Castañeda no da pistas al tipo de organización publica que se establecería para crear y ejecutar las nuevas políticas, sí ha abierto de nuevo el debate sobre las formas de confrontar esa Hidra Lerna del trasiego de drogas que día a día está debilitando más y más las endebles democracias latinoamericanas.
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