En tan solo 6 días, la dictadura de Daniel Ortega desterró a 222 presos políticos, condenó a 26 años de prisión al Obispo del Pueblo, Monseñor Rolando Álvarez y arrebató la nacionalidad a 94 nicaragüenses, incluyendo este quien les escribe.
Una profunda señal de debilidad
La dictadura tiene miedo. Quiere enviar un mensaje a sus debilitadas bases: “el que se rebela es encarcelado o desterrado”. Las rebeliones y reclamos en la policía, el poder judicial, alcaldías e incluso en el ejército, están a la orden del día. Son amonestados, despedidos y encarcelados. Nada calma la rebelión silenciosa en la granja sandinista.
Los sandinistas están hartos del sandinismo. La corrupción, nepotismo, autoritarismo, persecución a la iglesia y el narcotráfico han enfurecido a los seguidores del partido rojinegro. Están hartos de Ortega, Murillo y sus 8 hijos.
Acusación, juicio y sentencia en un solo día. La dictadura ha enloquecido. Se pisotearon todas las normas nacionales e internacionales del debido proceso. No hubo notificaciones, ni testigos, acusados presenciales o defensores. Nada, excepto la orden de Ortega y Murillo. Hubo personas como Ana Quiroz a quienes le quitaron la nacionalidad por segunda ocasión. ¿Es esto posible? . En mi caso particular por segunda ocasión soy decretado traidor a la patria.

Ius solis, Ius sanguinis. La nacionalidad de nacimiento y la nacionalidad vía sanguínea nadie la puede otorgar o quitar. Esta nacionalidad se obtiene al nacer en suelo patrio y se obtiene al tener padres nacionales. Todo lo demás es ilegal, irracional e inexistente.
Una acción profiláctica. Ortega y Murillo nuevamente están eliminando anticipadamente la competencia electoral. Ante unas posibles elecciones negociadas, Ortega le quita la nacionalidad a los posibles contendientes. El dictador esta convencido que jamás podría ganar unas elecciones libres, justas y transparentes. ¡Jamás!
Una venganza. Los 94 valientes representan a todas las personas que en el algún momento han alzado su voz contra el régimen. No importa si son de derecha o izquierda. No importa. Se trata de golpear jurídica y económicamente a sus adversarios. No olvidemos que a los 94 se les confiscan todos sus bienes y derechos constitucionales.
El tirano sigue golpeando a los pastores del pueblo. La iglesia es y sigue siendo una voz poderosa e incómoda. Es por eso que entre los 94 se destaca el Obispo Silvio Báez y el sacerdote Edwin Román, dos líderes que gozan del cariño y admiración de cristianos y agnósticos. Son pastores con olor a oveja.

La lucha no ha terminado: apenas comienza
Esta nueva sentencia espuria y expedita, demuestra que la lucha por la democracia en Nicaragua no ha terminado, sino que apenas comienza. Esto también ratifica y testifica que las acciones cívicas de los 94 son importantes y deben redoblarse.
Ortega creyó que les quitó la nacionalidad, cuando en realidad les dio nombre y apellido a sus adversarios. Ahora sabemos quiénes son los que le quitan el sueño al tirano.
Los traidores son ellos
Las personas que hemos sido incluidos en esta lista no somos traidores a la patria. Somos patriotas. Hoy mas que nunca nos sentimos llamados y atados a un compromiso de amor por Nicaragua. Los desterrados van a ser Ortega, Murillo y sus 8 hijos.
*El autor es periodista, exembajador de Nicaragua ante la OEA y fue miembro del Cuerpo de Paz de Noruega (FK).
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