La democracia es frágil

Las demoras en conocer los resultados de las elecciones estimularon los comentarios despectivos sobre la calidad de la democracia en los Estados Unidos a pesar de la alta participación

El presidente electo Joe Biden (REUTERS/Brendan McDermid)
El presidente electo Joe Biden (REUTERS/Brendan McDermid)

El proceso eleccionario en los Estados Unidos mostró la firmeza de la democracia en los Estados Unidos aún ante el temor del COVID-19. El sistema admite los votos presenciales, los remitidos por correo, ausentes de las jurisdicciones, residentes en el extranjero y de las fuerzas armadas enviados con anticipación hasta última hora del cierre del comicio que deben ser constatados por las autoridades de cada precinto. La participación alcanzó 67% a pesar de no ser obligatoria. En el Partido Demócrata, Joe Biden fue consagrado candidato después de una primaria contenciosa donde debió enfrentar las posturas de otros nueve contrincantes. No hubo primarias en el Partido Republicano, donde por tradición el Presidente en ejercicio tiene derecho a su reelección.

La lentitud del conteo provocó incertidumbre y también ansiedad en todo el mundo por los valores disímiles representados por cada candidato. Esta demostración de democracia contrasta con el sistema imperante en China donde la elección pasa por un cónclave que siempre dará su consentimiento por unanimidad al elegido por los mismos que ejercen el poder o en el caso de Irán donde deben recibir la bendición del Líder Supremo para participar del acto eleccionario o en Rusia donde los adversarios del Presidente suelen terminar en hospitales europeos. El presidente Xi Jinping fue elegido por un primer mandato en 2013 y un segundo en 2018; recibió el 99,86% de los votos superior incluso al 99% obtenido por el presidente de Rwanda en 2017. Durante la sesión de coronación también se abolió la cláusula que limitaba la permanencia a dos períodos abriendo la posibilidad de continuar indefinidamente en el cargo; hoy ejerce la Presidencia y sumó la Secretaría General del PC y la Presidencia de la Comisión Militar con la excusa de utilizar en formar eficiente el tiempo.

Las demoras en conocer los resultados de las elecciones estimularon los comentarios despectivos sobre la calidad de la democracia en los Estados Unidos a pesar de la alta participación. En realidad, en muchos sectores todavía existen reminiscencias por sistemas alternativos del “centralismo democrático” donde las decisiones son tomadas por un líder con capacidad de sintetizar las aspiraciones de un pueblo del cual asumen por designación propia la representación. El sistema de gobierno de China ha recibido numerosos elogios de intelectuales destacando que los líderes chinos están consustanciados con las doctrinas del filósofo Confucio, como si esa explicación no fuera una reiteración en la creencia pasada de la inefabilidad de los miembros del CC.

La elección de Joe Biden y Kamala Harris tiene que ser ratificada aún por los electores de cada Estado prevista para el 14 de diciembre y los resultados elevados para su confirmación en una Sesión Conjunta del Congreso agendada para el 6 de enero. Hasta ese momento, el presidente Trump tendrá tiempo para recurrir a todas las argucias judiciales posibles para impugnar los resultados. Con anterioridad ya había cuestionado la validez de los votos por correo sumándole ahora acusaciones de fraude y falta de transparencia. Las autoridades electorales de cada Estado tendrán la responsabilidad primaria para aceptar los cargos que continuarán en los estrados judiciales, donde se espera una ardua pelea dada la perseverancia de los estudios de abogados incentivados por los elevados estipendios.

Los resultados parejos de la elección indican que el Partido Demócrata tendrá una exigua mayoría en la Cámara de Representantes y que la Cámara de Senadores continuará bajo la égida del Partido Republicano. En los discursos de celebración Harris, primera mujer y de color en alcanzar ese cargo, recordó que la democracia debe defenderse cada día y Biden efectuó un llamado a la unidad que fueron dirigidos en realidad a los miembros del Congreso donde se requerirá el consenso para concretar las promesas electorales. La extensa experiencia de Biden constituye un activo importante para facilitar los acuerdos aunque mucho dependerá de la voluntad del Partido Republicano de desembarazarse de Donald Trump y retomar su tradición democrática.

El autor es Licenciado en Economía Política (UBA), Master in Economics (University of Boston) y fue embajador argentino en Tailandia. Es Miembro Consultor del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI)