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Putin intenta sembrar pánico con “safaris” de drones rusos contra civiles en Zaporizhzhia

Ataques cada vez más frecuentes con aparatos FPV y bombas planeadoras convirtieron la vida cotidiana en la ciudad ucraniana en una sucesión de riesgos diarios. La escalada aérea replica la de Kherson, donde la misma táctica ya causó cientos de muertos

En Zaporizhzhia, Ucrania, Rusia intenta sembrar el pánico con ataques "safari" contra la población civil
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Cuando dos bombas rusas impactaron el mes pasado contra el negocio de mariscos de Kateryna Lahuta, en la ciudad ucraniana de Zaporizhzhia, se hizo añicos la última sensación de seguridad que le quedaba a la empresaria de 41 años.

Desde las primeras semanas de la invasión de 2022, las fuerzas de Moscú están atrincheradas justo al sur de Zaporizhzhia, una ciudad industrial clave de unos 700.000 habitantes, a la que castigan con misiles y drones. Pero una nueva ola de ataques volvió la vida más letal para sus residentes, en el marco de una escalada de la guerra aérea rusa contra ciudades ucranianas, mientras el avance ruso en el frente terrestre sigue siendo apenas gradual.

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“Ahora es simplemente un safari”

Kateryna Lahuta, quien describió los ataques diarios como un "safari" de drones, en el patio de su marisquería incendiada tras un reciente bombardeo ruso, en Zaporizhzhia, Ucrania, el 30 de julio de 2026. (REUTERS/Thomas Peter)
Kateryna Lahuta, quien describió los ataques diarios como un "safari" de drones, en el patio de su marisquería incendiada tras un reciente bombardeo ruso, en Zaporizhzhia, Ucrania, el 30 de julio de 2026. (REUTERS/Thomas Peter)

“Incluso hace medio año todavía daba miedo, claro, y había ataques. Pero no era así. Ahora es simplemente un ‘safari’”, contó Lahuta. Los ucranianos adoptaron el término “safari” para describir a los drones que “cazan” civiles o vehículos en la calle, algo que los residentes de Kherson, una ciudad más pequeña sobre el frente sur, vienen sufriendo desde hace más tiempo.

Periodistas de Reuters que visitaron el negocio de Lahuta debieron buscar refugio al escuchar el zumbido de un dron FPV (de primera persona), esos pequeños helicópteros ágiles cargados de explosivos y pilotados por video que convirtieron el frente ucraniano en una “zona de exterminio”. Rusia ha negado en reiteradas ocasiones atacar deliberadamente a civiles en la guerra.

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Vehículos calcinados que se incendiaron durante un reciente ataque ruso, esparcidos en una zona residencial de Zaporizhzhia, ciudad que el gobernador Ivan Fédorov aseguró que Rusia ataca hasta seis veces por día con bombas planeadoras, Ucrania, el 30 de julio de 2026. (REUTERS/Thomas Peter)
Vehículos calcinados que se incendiaron durante un reciente ataque ruso, esparcidos en una zona residencial de Zaporizhzhia, ciudad que el gobernador Ivan Fédorov aseguró que Rusia ataca hasta seis veces por día con bombas planeadoras, Ucrania, el 30 de julio de 2026. (REUTERS/Thomas Peter)

Parada entre los restos calcinados de la planta de procesamiento que abastecía a sus locales, Lahuta relató que los ataques rusos ahuyentaron a los clientes y volvieron casi imposible cualquier planificación a largo plazo, mientras la necesidad de soldados para el frente redujo la mano de obra disponible. “Cada día es como una especie de batalla”, dijo.

Una estrategia para “generar máxima presión”

El gobernador de la región de Zaporizhzhia, Ivan Fédorov, quien acusó a Rusia de buscar "generar máxima presión" sobre la población civil, en una entrevista realizada en una escuela subterránea que funciona como refugio antiaéreo, Ucrania, el 30 de julio de 2026. (REUTERS/Thomas Peter)
El gobernador de la región de Zaporizhzhia, Ivan Fédorov, quien acusó a Rusia de buscar "generar máxima presión" sobre la población civil, en una entrevista realizada en una escuela subterránea que funciona como refugio antiaéreo, Ucrania, el 30 de julio de 2026. (REUTERS/Thomas Peter)

Según funcionarios locales, Rusia busca sembrar pánico además de dañar infraestructura con ataques cada vez más frecuentes en toda la ciudad, utilizando drones FPV por primera vez con esta regularidad y bombas planeadoras más grandes y destructivas. Zaporizhzhia es la capital de una de las cuatro regiones ucranianas que Rusia reclama como propias, pese a controlar solo tres cuartas partes de su territorio.

Una bandera ucraniana deshilachada ondea junto a un edificio de departamentos dañado en un reciente ataque ruso, en Zaporizhzhia, ciudad que Rusia bombardea desde 2022 pero donde los ataques se intensificaron en las últimas semanas, Ucrania, el 31 de julio de 2026. (REUTERS/Thomas Peter)
Una bandera ucraniana deshilachada ondea junto a un edificio de departamentos dañado en un reciente ataque ruso, en Zaporizhzhia, ciudad que Rusia bombardea desde 2022 pero donde los ataques se intensificaron en las últimas semanas, Ucrania, el 31 de julio de 2026. (REUTERS/Thomas Peter)

Las tropas terrestres rusas no lograron avanzar por un estrecho corredor al sur de la ciudad, donde el ejército ucraniano opuso una resistencia firme en los últimos meses. Pero desde allí, los drones FPV rusos atacan grupos de civiles, vehículos y transporte público, particularmente en el sur de la ciudad, según el gobernador Ivan Fédorov.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, visita una planta de producción de drones del Centro de Tecnología Especial en San Petersburgo, Rusia (Sputnik/Valery Sharifulin/Pool vía REUTERS)
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, visita una planta de producción de drones del Centro de Tecnología Especial en San Petersburgo, Rusia (Sputnik/Valery Sharifulin/Pool vía REUTERS)

“El enemigo está haciendo de la generación de máxima presión sobre la población civil una prioridad”, dijo Fédorov en una entrevista realizada en una escuela subterránea construida para funcionar como refugio antiaéreo.

Una mujer observa la destrucción a su alrededor entre autos calcinados en una zona residencial de Zaporizhzhia, tras un reciente ataque ruso que la población local ya describe como un "safari" de drones, Ucrania, el 30 de julio de 2026. (REUTERS/Thomas Peter)
Una mujer observa la destrucción a su alrededor entre autos calcinados en una zona residencial de Zaporizhzhia, tras un reciente ataque ruso que la población local ya describe como un "safari" de drones, Ucrania, el 30 de julio de 2026. (REUTERS/Thomas Peter)

Los drones FPV fueron modificados para extender su alcance, mientras que las bombas planeadoras lanzadas desde el aire —como las que impactaron contra el negocio de Lahuta— no pueden ser interceptadas sin sistemas de defensa aérea más avanzados.

Una normalidad forzada

Trabajadores instalan redes antidrones sobre una calle en un barrio del sur de Zaporizhzhia, medida de protección ante los ataques rusos cada vez más frecuentes con drones FPV, Ucrania, el 22 de julio de 2026. (REUTERS/Stringer)
Trabajadores instalan redes antidrones sobre una calle en un barrio del sur de Zaporizhzhia, medida de protección ante los ataques rusos cada vez más frecuentes con drones FPV, Ucrania, el 22 de julio de 2026. (REUTERS/Stringer)

En el centro de Zaporizhzhia, los cafés y el flujo constante de gente que va y viene generan cierta sensación de normalidad pese a las frecuentes alertas antiaéreas. Aun así, incluso los viernes por la tarde, la ciudad se siente apagada.

La autoridad de transporte municipal comenzó a experimentar con detectores de drones para los choferes de colectivos y prueba nuevos vidrios antiimpacto, según explicó el director Volodímir Sujachov. Doce colectivos municipales fueron alcanzados por drones FPV este año, aunque no hay planes de reducir el servicio, aseguró.

Un hombre trabaja en el taller de reparación de tranvías de la autoridad municipal de transporte, que ya prueba vidrios antiimpacto y detectores de drones para proteger a los choferes, en Zaporizhzhia, Ucrania, el 30 de julio de 2026. (REUTERS/Thomas Peter)
Un hombre trabaja en el taller de reparación de tranvías de la autoridad municipal de transporte, que ya prueba vidrios antiimpacto y detectores de drones para proteger a los choferes, en Zaporizhzhia, Ucrania, el 30 de julio de 2026. (REUTERS/Thomas Peter)

Ania Sivova, costurera de 34 años cuyo esposo combate en la guerra, vio el mes pasado cómo un dron FPV impactó contra un colectivo cercano mientras regresaba a su casa, en el sur de la ciudad. “Tal vez tengo un buen ángel guardián”, dijo con una sonrisa. Sivova, que envía a su hija de 6 años a un jardín de infantes subterráneo, contó que ella y su hija aprendieron a adaptarse. “Suena horrible, pero nos acostumbramos a esta vida. Por ahora, lamentablemente, no tenemos otra”, afirmó.

Hombres trabajan en una estación de servicio alcanzada por un reciente ataque ruso, en Zaporizhzhia, ciudad donde Rusia intensificó los bombardeos con drones FPV y bombas planeadoras en las últimas semanas, Ucrania, el 30 de julio de 2026. (REUTERS/Thomas Peter)
Hombres trabajan en una estación de servicio alcanzada por un reciente ataque ruso, en Zaporizhzhia, ciudad donde Rusia intensificó los bombardeos con drones FPV y bombas planeadoras en las últimas semanas, Ucrania, el 30 de julio de 2026. (REUTERS/Thomas Peter)

Fédorov agregó que Rusia también ataca Zaporizhzhia entre cuatro y seis veces por día con bombas planeadoras, que describió como imposibles de predecir en su trayectoria de vuelo.

Una táctica que ya se documentó en Kherson

Un dron ruso persigue a un hombre antes de detonar cerca de él y herirlo en Kherson

El fenómeno no es nuevo ni exclusivo de Zaporizhzhia. Hace apenas dos días, un video difundido por la Administración Militar Regional de Kherson mostró el momento exacto en que un dron ruso persiguió y atacó deliberadamente a un civil de 52 años en un mercado de esa ciudad, hiriéndolo con metralla y una conmoción cerebral.

El canciller ucraniano, Andrí Sibiga, calificó ese ataque como un “crimen de guerra”.

Según una comisión de derechos humanos de la ONU, esta táctica de “safari humano ya causó al menos 200 muertos civiles y más de 2.000 heridos solo en la región de Kherson desde que comenzó a documentarse a mediados de 2024, con una alta probabilidad, según el organismo, de que las fuerzas armadas rusas sean responsables de crímenes de guerra y de lesa humanidad.

(Con información de Reuters, AFP y propia)

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