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Tríos y rondallas, la tradición histórica que la CDMX busca convertir en patrimonio inmaterial de la metrópoli

Aunque no existe un censo público ni actualizado sobre el número de agrupaciones activas, se reconoce la presencia de estos grupos desde el siglo XX

Kevin sabe tocar el piano, la guitarra, el bajo y la batería (VisualesIA Scribnews)
(VisualesIA Scribnews)
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La Ciudad de México podría sumar un nuevo reconocimiento a sus tradiciones vivas, luego de que la diputada Elizabeth Mateos Hernández propusiera que los tríos y rondallas sean declarados patrimonio inmaterial. La iniciativa busca proteger y valorar a estos ensambles, que han acompañado el desarrollo cultural y social de la capital desde hace décadas y se han vuelto parte de la postal urbana.

La propuesta fue presentada ante el Congreso capitalino el pasado 29 de julio. Actualmente, se encuentra en análisis en la Comisión de Derechos Culturales, la cual determinará si las rondallas y tríos ingresan al catálogo de expresiones protegidas por la ciudad. Aunque no existe un censo público ni actualizado sobre el número de agrupaciones activas, se reconoce la presencia constante de estos grupos en eventos culturales, festividades barriales, plazas públicas y celebraciones tradicionales.

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Los tríos y rondallas: más allá del arte, un factor de cohesión comunitaria

La diputada de Morena sostiene que la importancia de las rondallas y tríos no se limita al ámbito artístico. Según la legisladora, estos agrupamientos cumplen una función social al favorecer la apropiación del espacio público, fortalecer lazos comunitarios y ampliar el acceso a la cultura de manera incluyente. La presencia de estas agrupaciones en la vida cotidiana de la ciudad se vincula con serenatas, celebraciones familiares, eventos en alcaldías y recitales en recintos emblemáticos.

Desde mediados del siglo XX, la Ciudad de México ha sido punto de encuentro para músicos provenientes de distintas regiones del país. Aquí han podido profesionalizar su oficio, compartir repertorios y fortalecer géneros tradicionales. Los tríos y rondallas han encontrado un espacio para consolidarse y transmitir su música de manera oral, colectiva y comunitaria.

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El sonido característico de Los Panchos, definido por el requinto y el sello melódico mexicano, marcó la época dorada de la música romántica.
El sonido característico de Los Panchos, definido por el requinto y el sello melódico mexicano, marcó la época dorada de la música romántica.

Agrupaciones emblemáticas y el legado en el ámbito educativo

Entre las expresiones más representativas de esta tradición destacan los tríos dedicados al bolero y la canción romántica. Agrupaciones como Los Panchos, Los Tres Ases, Los Tecolines y Los Dandys desarrollaron parte de su trayectoria en la capital, contribuyendo a posicionar a la ciudad como un referente de la música romántica a nivel internacional. Muchas de ellas mantienen una relación directa con la capital, ya sea como lugar de residencia, formación artística o plataforma de difusión de su obra.

Las rondallas también han tenido presencia constante en la vida cultural de la ciudad, particularmente en el ámbito educativo y comunitario. Diversas instituciones como la UNAM y el IPN han impulsado la formación de rondallas estudiantiles que, además de fomentar la práctica musical, refuerzan valores de identidad y convivencia entre las juventudes. Estas agrupaciones han servido como semillero de músicos y promotores culturales, asegurando la continuidad generacional de la tradición.

Patrimonio cultural y valoración de expresiones vivas

La evaluación para el reconocimiento de tríos y rondallas como patrimonio inmaterial se inscribe en una visión de protección y promoción de expresiones que han acompañado la historia cultural de la Ciudad de México. La capital ha sido históricamente uno de los principales centros de producción y difusión de música popular en el país, lo que ha favorecido el desarrollo de manifestaciones artísticas transmitidas de forma colectiva y comunitaria.

En la actualidad, existen grupos profesionales, comunitarios y semiprofesionales que participan en eventos organizados por alcaldías, centros culturales, festivales y celebraciones cívicas. No hay un registro oficial actualizado sobre su número, pero su presencia activa en la ciudad es reconocida por autoridades y comunidades.

El Punto de Acuerdo turnado por la Mesa Directiva marca el inicio de un proceso de análisis para determinar si los tríos y rondallas serán incluidos en el patrimonio inmaterial de la Ciudad de México. Esta decisión podría consolidar su papel en la vida cultural y social de la capital.

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