Donald Trump renovó este miércoles sus amenazas de retirar a Estados Unidos de la OTAN y exigió “lealtad” a sus aliados europeos durante un encuentro en el Despacho Oval con el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, quien llegó a Washington con el objetivo de calmar las tensiones y mantener el compromiso estadounidense con el pacto atlántico fundado en 1949.
“No fueron muy amables con nosotros en nuestro reciente y pequeño enfrentamiento militar”, dijo Trump al referirse a los aliados de la OTAN, en alusión directa a la guerra contra Irán que Estados Unidos lanzó junto a Israel el 28 de febrero. Interrogado sobre qué deberían hacer sus socios para reconquistar su favor, el presidente fue escueto: “Solo ser leales”. Y añadió: “No necesitamos su dinero, no necesitamos nada. Tenemos el ejército más poderoso del mundo con diferencia. Pero solo quiero lealtad”.
PUBLICIDAD
La visita de Rutte —la quinta desde que Trump retornó al poder en enero de 2025— se produce en un momento de aguda tensión dentro de la Alianza. La semana pasada, el secretario de Defensa Pete Hegseth calificó de “vergonzoso” que los aliados hubieran impedido a las fuerzas estadounidenses usar bases en el continente para atacar Irán, y anunció en Bruselas una revisión de seis meses del despliegue militar de EEUU en Europa. “Habrá países que la suspendan y otros que la aprueben con honores”, advirtió, antes de abandonar la reunión anticipadamente.
Los aliados europeos no fueron consultados antes de que Washington iniciara las operaciones contra Teherán, y varios han expresado críticas abiertas a la estrategia de Trump. Rutte intentó matizar esas tensiones con una defensa medida: “Sé que ha habido casos aislados que le han decepcionado, pero en términos generales sus aliados europeos han estado con usted”, señaló. También recordó que entre 4.000 y 5.000 aviones estadounidenses despegaron desde bases europeas durante el conflicto, antes de que ambas partes alcanzaran un alto el fuego.
PUBLICIDAD
El encuentro tuvo momentos de evidente asimetría. Rutte elogió a Trump con entusiasmo —llegó a afirmar que había dejado “temblando” a los contratistas de defensa— y presentó una exposición sobre los vínculos entre EEUU y la OTAN mediante tres paneles sobre caballetes. Trump, por su parte, dedicó amplios fragmentos a presumir de su gestión del embellecimiento de Washington. Al concluir, Rutte aseguró que el presidente está “completamente comprometido” con la OTAN, aunque reconoció que espera que los aliados “gasten más para equipararse a Estados Unidos”.
El telón de fondo es la cumbre de la OTAN prevista para el 7 y 8 de julio en Ankara. Ese mismo miércoles, los líderes de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Polonia se reunieron en Berlín para preparar la cita. El canciller alemán Friedrich Merz señaló que la cumbre debería respaldar un acuerdo de paz con Irán “cuando las condiciones estén dadas”. El presidente francés Emmanuel Macron habló de “un momento de reconvergencia entre europeos y americanos”.
PUBLICIDAD
La estrategia de Rutte frente a Trump no es nueva. El secretario general se ha ganado fama de manejar al presidente con una combinación de halagos y concesiones verbales que en ocasiones ha generado incomodidad entre los propios aliados. En la cumbre del año pasado llegó a referirse a Trump como “papi” (daddy) y le envió un mensaje privado —que el presidente difundió en redes sociales— en el que escribía en mayúsculas: “Europa va a pagar de forma GRANDE, como debería, y será tu victoria”. Si esa diplomacia de la adulación bastará para anclar a Washington en la Alianza es la pregunta que llega a Ankara sin respuesta.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

