
La directora de la agencia de inteligencia de comunicaciones del Reino Unido (GCHQ), Anne Keast-Butler, advirtió que Gran Bretaña y sus aliados pueden perder la ventaja en el ciberespacio ante Rusia si no se incrementa la urgencia en la protección digital. En un discurso en Bletchley Park, sostuvo que los ataques rusos afectan infraestructura crítica, procesos democráticos, cadenas de suministro y la confianza pública tanto en Gran Bretaña como en otros países europeos.
La intervención anual de la jefa del GCHQ tuvo lugar en Bletchley Park, a 72 kilómetros de Londres, lugar emblemático donde expertos británicos descifraron códigos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, en un proceso fundamental para el desarrollo de la informática moderna.
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La directora de la agencia denunció que Moscú roba tecnología y organiza sabotajes e intentos de asesinato. “El terreno bajo nuestros pies está cambiando”, afirmó Keast-Butler, quien también alertó sobre una “ventana cada vez más estrecha” para que el Reino Unido y sus socios puedan mantener su posición ante potencias como China, a la que describió como “superpotencia científica y tecnológica”.
Según extractos distribuidos por GCHQ antes de la intervención, Keast-Butler subrayó la necesidad de un compromiso coordinado que abarque todos los niveles sociales y empresariales: “Es imprescindible un esfuerzo conjunto desde las salas de juntas hasta los hogares para que la ciberseguridad se trate con diez veces más urgencia”.
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La advertencia de la directora del GCHQ se suma a recientes declaraciones de expertos occidentales sobre el aumento de la actividad hostil de Rusia en la denominada “zona gris”, donde las acciones se mantienen por debajo del umbral de la guerra. Durante los últimos meses, autoridades de países como Suecia, Polonia, Dinamarca y Noruega reportaron ciberataques que afectaron infraestructuras clave, incluyendo centrales eléctricas y represas, y que vinculaban a actores rusos.
El director del Centro Nacional de Ciberseguridad británico, Richard Horne, identificó a Rusia, China e Irán como los responsables de los ciberataques más graves sufridos por el país. Horne advirtió que estos incidentes pueden intensificarse si el Reino Unido se involucra en conflictos internacionales.
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En su discurso, Keast-Butler también planeó resaltar la relevancia de las alianzas internacionales, en un contexto de tensiones entre Londres y Washington por la política exterior de “Estados Unidos primero” del presidente Donald Trump.
A su vez, el gobierno del Reino Unido anunció el martes un nuevo paquete de sanciones contra criptomonedas y entidades financieras que facilitan a Rusia eludir las restricciones occidentales y financiar su ofensiva en Ucrania. Según un comunicado oficial difundido en la página web del Ejecutivo británico, las medidas alcanzan plataformas de intercambio, empresas relacionadas con Moscú y la red A7, un sistema respaldado por el Kremlin que, de acuerdo con las autoridades británicas, se empleó para evadir sanciones, adquirir material militar y procesar pagos derivados de la venta de petróleo.
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El Ejecutivo detalló que más de USD 90.000 millones circularon por la red A7 durante el último año, cifra que representa cerca de la mitad del gasto militar anual de Rusia. El paquete presentado comprende 18 nuevas sanciones, que afectan también a personas asociadas a la red, un banco de Kirguistán implicado en el procesamiento de pagos y una plataforma internacional de intercambio de criptomonedas a través de la cual habrían ingresado a Rusia más de USD 1.500 millones. Tres empresas de Georgia dedicadas a operar plataformas de intercambio con foco en el mercado ruso también fueron sancionadas.
La ministra del Interior, Yvette Cooper, indicó que Moscú recurre a “sistemas financieros paralelos” y redes de criptomonedas para sortear las restricciones, aunque aseguró que Londres apunta a “cortar los canales financieros que sustentan la maquinaria de guerra de Putin”. Según el comunicado, la economía rusa mantiene presión por efecto de las sanciones. El gobierno británico informó que Rusia redujo en mayo su previsión de crecimiento económico para 2026 del 1,3% al 0,4%.
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Desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en Ucrania, el Reino Unido sancionó a más de 3.300 personas, entidades jurídicas y embarcaciones con vínculos con los intereses del Kremlin. Las autoridades estiman que Rusia ha perdido más de 450 mil millones de dólares como consecuencia de las restricciones internacionales.
(Con información de Associated Press)
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