
Una nueva fuerza multinacional para combatir a las pandillas en Haití se desplegará por etapas a lo largo de los próximos meses. Así lo anunció el representante especial de Naciones Unidas, Jack Christofides.
El funcionario comunicó ante el Consejo de Seguridad que la Fuerza de Represión de Pandillas (FRG) comenzará el relevo de la actual Misión Multinacional de Apoyo a la Policía Haitiana (MMAS), con el objetivo de restaurar el control estatal en un país asolado por la violencia y el desplazamiento masivo.

La decisión de conformar y desplegar la FRG responde a la crítica situación de seguridad que atraviesa Haití, donde las bandas armadas controlan amplias zonas, especialmente en la capital, Puerto Príncipe.

El plan aprobado por el Consejo de Seguridad contempla el envío de hasta 5.500 efectivos militares y policiales de diferentes países, con una primera fase que ya incluyó la llegada de 400 soldados de Chad.
Este contingente forma parte de un total de 1.500 militares prometidos por el gobierno chadiano, el mayor aporte individual hasta la fecha. El despliegue del resto de los efectivos se realizará de manera progresiva, mientras la MMAS retira a sus agentes para evitar dejar un vacío de seguridad.

La FRG sustituirá gradualmente a la MMAS, que llegó a tener unos mil efectivos pero enfrentó limitaciones por la falta de equipamiento y financiamiento.

La transición, aprobada en septiembre pasado a instancias de Estados Unidos, busca dotar a la misión internacional de mayores capacidades y recursos para enfrentar la expansión de las bandas criminales. La FRG cuenta con un mandato más amplio, que incluye operaciones en áreas marítimas y fronterizas, y aspira a intervenir en los puntos más conflictivos del país, donde la presencia estatal es prácticamente nula.
Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), alrededor de 1,5 millones de personas se encuentran desplazadas dentro de Haití, muchas debido a los enfrentamientos entre bandas rivales y a la ausencia de fuerzas policiales en amplias zonas urbanas y rurales.

Los últimos combates entre los grupos Chen Mechan, 400 Mawozo y Taliban, por un lado, y las bandas agrupadas bajo el nombre de Pierre 6, por otro, dejaron un número indeterminado de muertos y heridos en la zona de Plaine du Cul de Sac, al norte de la capital, lo que provocó la huida de centenares de personas que abandonaron sus hogares.

Las empresas de la zona cerraron sus puertas y el aeropuerto internacional Toussaint Louverture mantiene suspendidas las operaciones internacionales por razones de seguridad.

El informe más reciente del Secretario General de la ONU sobre Haití detalla que, entre diciembre y febrero pasados, las operaciones policiales contra las pandillas se intensificaron, con un saldo de 1.343 presuntos integrantes de bandas muertos y 140 armas incautadas.
Sin embargo, estas acciones también provocaron víctimas civiles: 158 personas ajenas a las bandas murieron y 108 resultaron heridas.

Los representantes de Naciones Unidas han subrayado la importancia de que todas las operaciones de la nueva fuerza respeten los estándares internacionales de derechos humanos, en especial ante denuncias recientes de abusos cometidos por efectivos de la misión saliente.
En 2025, la ONU recibió cuatro denuncias de explotación y abuso sexual por parte de miembros de la MMAS, todas confirmadas por investigaciones internas.
Por otro lado, la violencia golpea especialmente a la población infantil. Unicef reportó que más de 680.000 niños y niñas fueron desplazados y 3,3 millones necesitaron asistencia humanitaria en 2025, mientras que la inseguridad alimentaria afecta a una cuarta parte de los menores.

El impacto de la violencia también se refleja en la interrupción de servicios básicos como educación, transporte y atención médica, según la CIDH.
El hacinamiento en las cárceles haitianas también representa otro problema grave: la población penitenciaria supera en más de tres veces la capacidad instalada y más de 6.200 personas se encuentran en prisión preventiva, incluyendo a 261 menores.

La presión internacional para mejorar las condiciones de detención y proteger los derechos humanos se mantiene.
Bajo este contexto, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se reunió ayer en Washington con el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, para expresar el respaldo de su país a las elecciones generales previstas en Haití para agosto, en un contexto de aumento de la violencia y crisis institucional.

Rubio destacó la necesidad de que el Congreso estadounidense apruebe facilidades arancelarias para la industria textil haitiana y abordó, junto a Fils-Aimé, temas como la seguridad nacional, el despliegue de fuerzas internacionales y el fortalecimiento de las instituciones haitianas.
(Con información de AFP)
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