Feroz pelea a 10 mil metros de altura: cambio de ruta y dos pasajeros vetados de por vida por una aerolínea

Subieron al avión alcoholizados y ocasionaron una trifulca a 10.000 metros de altura. El vuelo tuvo que realizar una escala en Bélgica para bajar a los involucrados, quienes quedaron detenidos

Guardar
La feroz pelea en un vuelo de Jet2 de Turquía a Manchester fue desviado a Bélgica

Lo que debía ser un plácido regreso desde las costas turcas hacia el cielo encapotado de Manchester terminó convertido en una especie de ring improvisado a diez mil metros de altura. El vuelo LS896 de Jet2, que partió de Antalya con rumbo al Reino Unido, quedó marcado por una “batalla campal” en pleno vuelo que forzó al comandante a declarar emergencia y desviar el avión a Bruselas.

El saldo de la jornada: dos hombres detenidos, un aterrizaje fuera de programa, sangre en los asientos y, según quienes iban a bordo, dientes desperdigados en el pasillo.

El vuelo LS896 de Jet2
El vuelo LS896 de Jet2 sufrió una batalla campal a 10.000 metros por una pelea entre pasajeros ebrios

Alcohol, tabaco y racismo: el cóctel del caos

La crónica del altercado comenzó apenas el avión despegó de suelo turco. Testigos afirmaron que dos pasajeros británicos, visiblemente ebrios desde el inicio del viaje, comenzaron a lanzar insultos racistas, en particular contra una familia de origen pakistaní. La tensión creció cuando uno de ellos intentó comprar cigarrillos y la tripulación se negó a vendérselos, desencadenando una reacción violenta.

En cuestión de minutos, el pasillo se transformó en escenario de puñetazos y forcejeos. Los videos que circularon en redes muestran a ambos hombres golpeándose, mientras una tripulante de Jet2 gritaba desde lo alto de un asiento en un intento desesperado por separar a los involucrados. Un pasajero logró inmovilizar a uno de los agresores aplicándole una llave en el cuello, mientras otros trataban de contener la situación.

El comandante, ante el nivel de violencia y el riesgo para la seguridad de los ocupantes, optó por aterrizar de emergencia en Bruselas tres horas después del despegue, interrumpiendo un trayecto que debía durar cinco.

Testigos reportaron insultos racistas contra
Testigos reportaron insultos racistas contra una familia pakistaní, sangre en los asientos y dientes esparcidos en el pasillo del avión

Apenas el avión tocó pista, la policía belga subió a bordo y retiró a los dos responsables. Jet2, en un comunicado, confirmó que ambos quedaron vetados de por vida y que la empresa iniciará acciones legales para recuperar los costos del desvío, estimados habitualmente en más de 30.000 euros. La aerolínea subrayó su política de “tolerancia cero” ante conductas disruptivas y recordó que no es la primera vez que aplica sanciones de este tipo: en 2022, dos pasajeros afrontaron un reclamo de 50.000 libras por un incidente similar.

El episodio se suma a la tendencia creciente de incidentes de air rage reportados por autoridades aeronáuticas y reguladores europeos. Bajo el Protocolo de Montreal de 2014, la jurisdicción para procesar este tipo de delitos recae en el país donde aterriza el avión, sin importar la nacionalidad de la tripulación o los pasajeros. Además, la OACI clasifica estos hechos como una amenaza severa para la seguridad internacional, lo que obliga a las compañías a reportar y actuar según protocolos estrictos.

La policía belga detuvo a
La policía belga detuvo a los agresores al aterrizar en Bruselas, mientras Jet2 anunció un veto vitalicio a ambos pasajeros

El manual de crisis en estos casos es claro: la tripulación debe emitir avisos formales y, si la violencia persiste, puede emplear medios de inmovilización física, asistida por pasajeros si es necesario. El desvío de emergencia no solo implica consecuencias legales, sino también económicas devastadoras para los infractores, que suelen enfrentar reclamaciones civiles por todos los gastos originados.

El veto vitalicio, amparado por el derecho de admisión, puede extenderse a otras aerolíneas europeas y británicas, consolidando a los agresores como “riesgo para la seguridad operacional” y cerrándoles las puertas del transporte aéreo en buena parte del continente.