
Un tribunal de Noruega sentenció a 21 años de prisión al médico Arne Bye tras declararlo culpable de violación y abuso sexual contra decenas de mujeres, un caso que sacudió profundamente a la sociedad noruega.
La justicia dictó veredicto sobre 70 cargos de violación y agresión sexual cometidos durante casi dos décadas. Bye, quien ejercía como médico en Frosta, una localidad de menos de 3.000 habitantes cerca de Trondheim, también fue hallado culpable de 82 cargos de abuso de su posición profesional. Además de la pena de prisión, quedó inhabilitado para ejercer la medicina y se le ordenó pagar una indemnización.
Las agresiones ocurrieron principalmente durante exámenes médicos realizados en su consultorio. Casi un centenar de mujeres, con edades comprendidas entre 14 y 67 años, se presentaron como víctimas. Las denuncias más antiguas datan de 2004 y las más recientes de 2022.
El tribunal avanzó sobre una extensa investigación que incluyó testimonios de 94 mujeres y la revisión de cientos de horas de grabaciones. La policía descubrió la dimensión de los delitos al localizar y analizar una cámara oculta que Bye había instalado en su despacho.

Durante el juicio, que se extendió por cuatro meses, salieron a la luz detalles de contacto corporal no consentido, exámenes pélvicos inapropiados y la utilización de objetos ajenos al instrumental médico, como un desodorante, en los procedimientos. Estos actos constituyen violación según la legislación noruega, que distingue entre violación con penetración y violación sin penetración.
El juez Espen Haug, responsable de la sala en Trondheim, describió el caso como “muy grave” y calificó las conductas del ex médico de cabecera de “absolutamente inaceptables”. “Las acciones del acusado ocurrieron en un lugar y entorno donde se supone que la gente debe sentirse segura. Sus acciones han socavado la confianza pública en el sistema de salud y en los médicos en general”, expresó.
Las autoridades sanitarias fueron las primeras en alertar a la policía sobre el comportamiento de Bye en agosto de 2022. La imputación formal llegó un año después.
Bye admitió responsabilidad en varios de los hechos y resultó absuelto en algunas acusaciones. Frente a la sentencia máxima, permaneció en la sala de audiencias, de pie y sin mostrar emoción visible.
La defensa había solicitado una reducción de la condena, argumentando que el acusado confesó la violación de 21 víctimas. Por su parte, la fiscalía manifestó ante la cadena pública NRK conformidad con el fallo y aseguró que evaluaría los detalles del veredicto antes de definir si apelará. El abogado defensor indicó que también analizará a fondo la sentencia antes de tomar una decisión respecto a una posible apelación.
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