
La mayoría de los padres intentan enseñar a sus hijos a tener buenos modales y a ser amables antes de que tengan edad suficiente para leer. Sin embargo, ni los niños ni los adultos utilizan la palabra “por favor” con mucha frecuencia. Según investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), la palabra se usó sólo el 7% de las veces cuando personas de todas las edades hicieron solicitudes. La investigación también sugirió que, en algunos casos, es posible que las personas no sean atentas cuando dicen “por favor”.
Dada la cantidad de personas a las que se les enseña a decir “por favor”, se puede llegar a deducir que la palabra sería un elemento básico de la conversación. Pero eso no es lo que encontró el equipo de UCLA cuando grabaron 17 horas de video en las que más de mil participantes interactuaban con sus familias en casa durante comidas y juegos de mesa, o hablaban con trabajadores y clientes durante visitas a salones o negocios minoristas, entre otras actividades.
Los autores del estudio escribieron que, basándose en investigaciones anteriores, esperaban que las mujeres dijeran “por favor” con mucha más frecuencia que los hombres. En cambio, descubrieron que los hombres decían eso casi con tanta frecuencia como las mujeres: en el 6% frente al 7% de los pedidos.
Sin embargo, las personas de cualquier género usaban “por favor” con más frecuencia cuando pedían algo a los hombres. Pero en última instancia, en todas los géneros, grupos étnicos y niveles socioeconómicos, nadie pronunciaba la frase con mucha frecuencia.
Modales de los niños
Los niños tenían la misma probabilidad de decir “por favor” que sus padres y otros adultos. El estudio encontró que los niños decían “por favor” el 10% de las veces cuando pedían algo a los adultos, mientras que los adultos usaban la expresión en el 8% de las solicitudes a los niños y el 6% de las veces que pedían algo a otros adultos.
“No hay datos mucho más antiguos que nos den una idea de cómo la tasa de uso de ‘por favor’ podría haber cambiado con el tiempo, pero sospechamos que esto no es realmente un desarrollo reciente”, dijo Andrew Chalfoun, coautor del estudio y candidato a doctorado en Sociología en UCLA. “Esto se remonta a más atrás”, añadió y citó hallazgos similares sobre el uso de “por favor” por parte de niños de 4 años en un estudio publicado en 1984.

Para presionar y para ser cortés
Aproximadamente en la mitad de los casos en que alguien dijo “por favor”, fueron “intentos de superar la resistencia o la voluntad” de cumplir una solicitud, explicó Chalfoun. “Definitivamente, muchos ‘por favor’ se utilizan básicamente para presionar a la otra parte para que cumpla”, dijo.
Por ejemplo, en el estudio, una hija le pidió a su madre que “por favor” le comprara un vestido después de que su madre ya se había negado. Chalfoun dice que este es un ejemplo de por qué él y sus colegas a menudo piensan en “por favor” como algo que se usa cuando se pide algo que no se debería pedir, pero que se va a hacer a hacer de todos modos. En ese sentido, usar la expresión tiene más que ver con el interés propio que con la cortesía.
Vanessa Bohns, profesora de psicología social en la Universidad de Cornell, dice que nuestro uso del “por favor” como forma de presión para conseguir lo que queremos también tiene que ver con nuestra incomodidad al decir que no. “Sabemos que a las personas les resulta difícil decir que no a las solicitudes porque es de mala educación hacerlo”, afirmó. “Al agregar ‘por favor’ a una solicitud, el solicitante esencialmente le recuerda al destinatario esas normas de cortesía. Básicamente se trata de decirle al destinatario de la solicitud: ‘Recordá tus modales’”, dijo.
¿Es educado decir por favor?
Si bien por lo general se considera educado, no siempre es así. En cambio, sugiere el estudio, “por favor” se utiliza a menudo como una herramienta estratégica cuando la paciencia en realidad sería más cortés. Lo que es importante, dijo Chalfoun, es que tener un estricto código de modales no necesariamente resulta en la actitud más educada. Que “por favor” sea una señal de buenos modales o una forma de presionar a alguien es “súper específico dentro de cierto contexto”, dijo. “No es necesariamente lo más útil intentar que la gente siga reglas realmente estrictas sobre qué es buen comportamiento y qué es mal comportamiento”, agregó.
“En lugar de intentar que los niños sigan un código de reglas, deberíamos presionar para que piensen en lo que significa y observen principios más amplios, como ser pacientes y conscientes de otras personas, y esperar nuestro turno en lugar de pedirle a alguien que, por favor, haga exactamente lo que queremos, exactamente cuando queremos que se haga”, concluyó.
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