
Estados Unidos condenó nuevamente el régimen de Bielorrusia y denunció la existencia de más de 1.500 presos políticos en el país.
En una nota difundida este sábado por el Departamento de Estado, indicó que “estos hombres y mujeres han sido detenidos y encarcelados por ejercer sus derechos humanos y sus libertades fundamentales en pro de la democracia bielorrusa, por protestar contra unas elecciones fraudulentas o por oponerse a la guerra de Rusia contra Ucrania” y, por tanto, llamó a su liberación inmediata y sin condiciones.
“Reiteramos nuestro fuerte deseo de ver la liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos detenidos por el régimen de Alexandr Lukashenko”, agrega.
Washington alertó a su vez de los irregulares procesos judiciales en los que muchos de ellos fueron condenados, ya que se desarrollaron a puertas cerradas, “lejos del escrutinio público y la rendición de cuentas”.

Estos presos se encuentran incomunicados de sus abogados, familias y sus seres queridos -muchos de los cuales ni siquiera están al tanto de su paradero- y en condiciones que podrían no ser las apropiadas.
Si bien se desconoce la identidad de todos los retenidos por el régimen, la nota menciona algunos nombres como Viktar Babarika, Siarhei Tsijanoski, Mikalai Statkevich, Maria Kalesnikava, Maxim Znak, Ales Bialiatski o Ihar Losik.
Justamente en la víspera del Día de la Solidaridad con los Presos Políticos de Bielorrusia, Estados Unidos reafirmó su compromiso por “promover la rendición de cuentas de los perpetradores de violaciones de derechos humanos (en el país) y a aumentar los costos asociados con sus abusos, incluso mediante la imposición de restricciones de visa y sanciones”.
“Estamos con el pueblo de Bielorrusia en sus aspiraciones por un futuro basado en el estado de derecho, el respeto a los derechos humanos y un gobierno responsable y elegido democráticamente”, concluyeron.

La denuncia de Estados Unidos se conoció semanas después de que la Justicia bielorrusa condenara a ocho años de prisión a un ex periodista disidente.
Roman Protasévich había sido arrestado en 2021 luego de que el régimen de Lukashenko considerara que había desafiado su poder en las masivas protestas antigubernamentales y que había conspirado con la toma del mando de manera inconstitucional.
El periodista fue acusado de incitar al odio y a la discordia social, así como de organizar disturbios, actividades de una organización terrorista, crear una formación extremista y formar parte de su liderazgo.

“Mi deseo sincero era cambiar la vida de nuestro pueblo y nuestro país para mejor pero estaba muy equivocado, elegí el camino equivocado”, comentó al admitir “abiertamente la derrota política”.
Fue “un gran error” tratar de lograr “cambios a través de una división en la sociedad”, agregó.
(Con información de Europa Press)
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