
El grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) y el Ejército sudanés se acusaron mutuamente de haber atacado sus respectivas unidades después de semanas de tensión entre ambas partes, en lo que supone una grave escalada en el país y que ha sido calificado de “rebelión” por las Fuerzas Armadas.
El enfrentamiento se da justo un día después de que el vicepresidente del Consejo Soberano sudanés y líder de las FAR, Mohamed Hamdan Dagalo, alias “Hemedti”, expresara su disposición de buscar una solución a la escalada de tensión con las Fuerzas Armadas para evitar un “derramamiento de sangre”.
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La tensión estalló la mañana de este pasado jueves, cuando el Ejército denunció el despliegue de las FAR en Jartum, que se realizó sin el consentimiento de las Fuerzas Armadas y generó “una ola de pánico y miedo entre los ciudadanos”.
Estas son algunas claves para entender cómo se ha llegado a este conflicto entre el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido y el Ejército sudanés.
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1. ¿Qué son las FAR?
Las Fuerzas de Apoyo Rápido son una fuerza paramilitar creada por el expresidente islamista Omar al Bashir y que depende de la Inteligencia sudanesa. Desde su reconversión en 2013 está liderada por Hemedti, que tras el golpe de Estado de 2021 es el vicepresidente del Consejo Soberano y número dos del Ejército.
Las FAR nacieron de las milicias Yanyauid (Janjaweed), acusadas de cometer matanzas y violaciones masivas en el conflicto de Darfur (2003-2008) y tras el derrocamiento de Al Bashir, en abril de 2019, se reconvirtió en una fuerza militar regular.
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Esta agrupación también fue acusada de asesinar y secuestrar a manifestantes pro democráticos durante la llamada revolución sudanesa, que derrocó al régimen del exdictador tras tres décadas en el poder.

2. Transición democrática en Sudán
Sudán se encuentra inmerso en un proceso de transición democrática con el objetivo de poner fin a la crisis política desatada tras el golpe de Estado en octubre de 2021, con el que el líder militar Abdelfatah al Burhan -junto con Hemedti- depuso al gobierno civil de transición que dirigía el país tras la revolución sudanesa.
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El pasado 8 de enero comenzó la fase final del proceso político entre los firmantes del “acuerdo marco”, alcanzado el pasado 5 de diciembre entre militares y civiles y que definía los pasos para establecer un gobierno civil que sustituya al actual militar.
Sin embargo, la firma del acuerdo político definitivo entre las diferentes partes involucradas en el proceso de transición de Sudán, que estaba prevista que fuera rubricada el 1 de abril, quedó pospuesta hasta en dos ocasiones por falta de consenso sobre la creación de un Ejército unificado con las FAR.
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3. Intento de ejército unificado
Al Burhan, también presidente del Consejo Soberano sudanés -máximo órgano de Gobierno tras la asonada- avisó a finales de marzo que unificar el Ejército era uno de los puntos del acuerdo marco alcanzado entre militares y civiles para resolver la crisis en el país, proceso que sería “largo y complicado”.
Según el acuerdo, las Fuerzas Armadas sudanesas sólo estarán sujetas a una “autoridad civil” con el objetivo de evitar su politización, mientras que Hemedti afirmó que la reforma de las instituciones militar y de seguridad “necesita una modernización y actualización de la legislación”.
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Para crear un Ejército nacional unificado con la integración de otras unidades paramilitares, como las Fuerzas de Apoyo Rápido, realizaron hace medio mes un taller de reforma militar y de seguridad, que también separa el Ejército de la vida política y de las actividades económicas, comerciales y de inversión en el país.
Sin embargo, las tensiones aumentaron entre las FAR y las Fuerzas Armadas sudanesas tras realizar este taller por divergencias entre ambos líderes, lo que representa el gran escollo por el que no se ha firmado y se continúa retrasando el esperado acuerdo definitivo que culmine la transición.
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El principal problema para tal integración es que las FAR son un grupo con lealtades tribales -los combatientes proceden de la tribu riezigat, originaria de Chad-, además de que durante los años de conflicto han amasado grandes fortunas con la toma por la fuerza de minas de oro, el principal recurso de Sudán.
4. Origen del conflicto entre el ejército y las FAR
Las desavenencias entre el Ejército sudanés y las FAR se remontan al año 2019, cuando estas últimas fueron acusadas de ser el brazo visible de la represión que acabó con la vida de cientos de manifestantes que acamparon frente a la sede del Ejército en protestas que propiciaron la caída de Al Bashir.
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La plataforma opositora Fuerzas de la Libertad y el Cambio pidió entonces su disolución y recordó que este grupo cometió crímenes contra la humanidad en Darfur.
Fue entonces cuando Hemedti afirmó que el desalojo de esa sentada “fue una trampa y el objetivo eran las FAR”, que según el líder de este grupo armado fueron víctimas de unos oficiales de diferentes rangos, si bien no acusó formalmente al Ejército.
La suma de estas situaciones dificulta la integración efectiva de las FAR en el Ejército nacional de Sudán, pese a los intentos y compromisos anunciados tanto por Al Burhan como por Hemedti.
(Con información de EFE)
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