
El presidente afgano, Ashraf Ghani, dijo que huyó del país el domingo para “evitar un derramamiento de sangre”, cuando los talibanes entraron en la capital, Kabul, poniendo fin a una ofensiva relámpago.
En un comunicado publicado en sus redes sociales y en el que no informa su paradero, Ghani señaló que temía que “innumerables patriotas habrían sido martirizados y Kabul destruida” si él se quedaba.
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El mandatario afirmó que se trató de una “decisión difícil”, al tener que elegir entre enfrentarse a los talibanes que querían entrar en el Palacio Presidencial o salir del país al que dedicó su vida y los últimos veinte años.
La entrada en el Palacio Presidencial finalmente se produjo, como mostraron imágenes de televisión con los insurgentes recorriendo el recinto. Para Ghani, evitó “un gran desastre humano” al decidir no resistir en esta ciudad de varios millones de habitantes.
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Horas antes del comunicado de Ghani, el presidente del Alto Consejo para la Reconciliación Nacional de Afganistán, Abdullah Abdullah, anunció en un mensaje en video que “el expresidente” Ghani había abandonado el país y le culpó de la situación que vive en estos momentos Afganistán. “Mi esperanza es que Dios y el pueblo de Afganistán decidan sobre el expresidente de Afganistán, que abandonó el país y puso a la nación en esta situación”, dijo Abdullah, que en el pasado llegó a compartir poder con Ghani.
Por otra parte, el Consejo de Seguridad de la ONU mantendrá mañana lunes una reunión de urgencia para abordar la toma de la mayoría de las provincias de Afganistán por parte de los talibanes y la huida del país del presidente afgano, Ashraf Ghani, confirmaron este domingo fuentes diplomáticas.
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Las misiones de Estonia y Noruega en Naciones Unidas, actualmente encargadas de los asuntos de Afganistán en el Consejo de Seguridad, afirmaron que la reunión entre los quince miembros del organismo tendrá lugar a las 14.00 GMT y que incluirá una breve intervención del secretario general, António Guterres.
El colapso del país ocurrió poco después de que en mayo las fuerzas de Estados Unidos y de la OTAN comenzaran la fase final de la retirada, entregando todas sus bases militares a los afganos.
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Ghani culpó hace semanas a Washington de la crisis del país que, aseguró, es el resultado de la salida abrupta de las tropas internacionales, y el proceso de paz coordinado por EEUU para la reconciliación que se basó en “teorías inmaduras”, dijo.
El ministro de Defensa afgano, Bismillah Mohammadi, que padeció la semana pasada un ataque talibán a su residencia en Kabul, culpó sin embargo hoy en Twitter al mandatario de lo sucedido: “Nos ataron las manos a la espalda y vendieron la patria, maldito Ghani y su pandilla”, sentenció.
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Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, responsabilizó de lo ocurrido a las fuerzas de seguridad afganas y al Gobierno del expresidente Donald Trump (2017-2021), mientras la oposición republicana tachaba de “inexcusable” y “vergonzosa” la actuación de la Casa Blanca.
“Las fuerzas (afganas) han sido incapaces de defender el país, y eso ha ocurrido más rápidamente de lo que anticipamos”, dijo Blinken en una entrevista con la cadena televisiva CNN.
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(Con información de EFE)
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