
El gobierno español anunció este viernes que 769 personas murieron de coronavirus en las últimas 24 horas, un récord en el país, que ya suma un total de 4.858 fallecidos y 64.059 casos confirmados.
El balance de muertes aumentó un 18,8% respecto al jueves en España, que es el segundo país del mundo con más muertos por COVID-19. El número de personas que han sanado asciende a 9.357, un 33% más que el jueves, según el gobierno.
España acelera el montaje de hospitales de campaña ante la avalancha de pacientes que se espera en los próximos días. Al mismo tiempo, las autoridades contratan a más médicos y se afanan en conseguir más material para combatir la pandemia.

Los expertos señalan que el país podría estar aproximándose al “pico de la curva” de contagios, lo que supone un incremento próximo de hospitalizaciones, que se sumarán a las que ya existen, con el riesgo de colapso que esto supone para el sistema, si no se ponen en marcha otras alternativas.
Desde grandes ciudades como Madrid, donde con la ayuda del Ejército se montó un hospital con capacidad para hasta 5.000 personas, hasta la pequeña ciudad de Segovia, próxima a la capital, están abriendo nuevas instalaciones para descogestionar a los establecimientos preexistentes, que están al límite de sus capacidades.
La ONG Médicos Sin Fronteras también abrió dos hospitales de campaña en pabellones de dos de los ciudades más afectadas de la región de Madrid. La saturación de la infraestructura es allí una realidad, por lo que se buscan alternativas para atender a los pacientes, desde áreas de hospitalización donde antes había un archivo, a la habilitación de centros deportivos.

Pero no solo hacen falta camas, también profesionales. Para tratar de superar esta carencia, el Gobierno anunció este viernes que contratará alrededor de 200 profesionales sanitarios extranjeros residentes en el país, que tienen la autorización precisa.
Las autoridades se apuran también para recopilar material sanitario y de protección para trabajadores de la salud y pacientes, lo que ha llevado a la compra desesperada de estos productos. El jueves se desató una polémica por la compra a China de una partida de test rápidos para la detección del COVID-19 que no son efectivos, pese a que estaban homologados por la Unión Europea, por lo que España tuvo que devolverlos.
Empresas de todos los sectores e incluso ciudadanos en sus viviendas fabrican material sanitario que ayude a paliar la falta de estos productos en los hospitales, desde batas a mascarillas o gafas de protección. A esto se suman iniciativas y donaciones de otras compañías, desde ropa de cama para los hospitales de campaña hasta botas para los militares que colaboran en la lucha contra el coronavirus. Por toda España se multiplican las iniciativas de solidaridad.
Con información de EFE
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