
Los presidentes de Rusia y Turquía, Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan, respectivamente, han dicho que el asesinato del general iraní Qassem Soleimani en un operativo de Estados Unidos en Irak “socava la seguridad y la estabilidad en la región”.
En un comunicado conjunto tras una reunión en Estambul, ambos mandatarios se han mostrado “profundamente preocupados por el incremento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán”, según la agencia estatal turca de noticias, Anatolia.
“Nadie tiene derecho a incendiar la región. No dejaremos que, como país que habla a todas las partes, nuestra región se ahogue en sangre y lágrimas. Trabajaremos con Rusia para esto”, afirmó Erdogan, refiriéndose a Irán.
El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, manifestó que Putin y Erdogan han abordado “las acciones ilegítimas y muy arriesgadas emprendidas por Estados Unidos en territorio iraquí contra ciudadanos iraníes”.
Así, agregó que ambos “se han pronunciado con firmeza a favor de solucionar” la situación “únicamente con métodos pacíficos y de conformidad con las normas del Derecho Internacional”, tal y como ha recogido la agencia rusa de noticias Sputnik.

“El intercambio de ataques y el uso de la fuerza por cualquier parte no contribuyen a encontrar soluciones”, señala el documento, que advierte que ese camino “conduciría a un nuevo ciclo de inestabilidad y eventualmente dañaría los intereses de todos”.
La declaración conjunta también expresa el “compromiso” de ambos países para reducir las tensiones existentes en la región y pide retomar las negociaciones en Siria, donde los dos países tienen desplegadas tropas en bandos enfrentados.
En la reunión bilateral los mandatarios también abordaron la crisis en Libia, donde pidiendo un alto el fuego de la guerra civil, aunque apoyan a bandos enfrentados.
“Hemos decidido tomar la iniciativa y, como intermediarios, pedimos a todos los bandos en Libia que pongan fin a los enfrentamientos a las 00:00 horas del 12 de enero, declaren un alto el fuego sostenible, con las medidas necesarias para estabilizar la situación en el terreno y normalizar la vida diaria en Trípoli y otras ciudades”, reclamaron los dos líderes en su comunicado.

Turquía apoya en Libia al Gobierno de Trípoli, reconocido por Naciones Unidas y dirigido por Fayez al Serraj, pero acosado por las milicias del general rebelde Jalifa Hafter, que controlan grandes partes del país, supuestamente con ayuda de mercenarios rusos.
De hecho, Ankara ha empezado esta semana el envío de un pequeño contingente militar a Trípoli para labores de entrenamiento del Ejército libio y frenar el avance de Hafter.
Para Ankara es de gran interés mantener en el poder en Tripoli a El Sarraj, como pieza de un eje geopolítico integrado también por Catar y posiblemente por el nuevo Gobierno tunecino, frente al bloque de Arabia Saudí, Emiratos y Egipto, que respaldan a Hafter.
Además, Turquía y Libia firmaron el mes pasado un acuerdo sobre la delimitación de sus zonas económicas exclusivas (EEZ) en el Mediterráneo que, si bien tiene un valor poco más que simbólico, es una ofensiva diplomática turca para reivindicar sus aspiraciones frente a las de Grecia y Chipre.

Soleimani murió junto al ‘número dos’ de las Fuerzas de Movilización Popular (PMU, por sus siglas en inglés), Abu Mahdi al Muhandis, y varios milicianos iraquíes y militares iraníes en un bombardeo ejecutado por Estados Unidos en el aeropuerto de la capital de Irak, Bagdad. El líder supremo de Irán, el ayatollah Alí Khamenei, prometió una “dura venganza” en respuesta.
Washington argumentó que llevó a cabo el ataque “para proteger al personal estadounidense en el extranjero”, a raíz de las protestas contra su Embajada en Bagdad en protesta por otro bombardeo en el que murieron 25 miembros de las PMU.
En respuesta, Irán atacó este miércoles con misiles dos bases militares situadas en Irak en las que se encuentran desplegados soldados estadounidenses, en lo que el líder Khamenei, describió como “una bofetada” a Washington.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que los ataques se han saldado sin bajas, si bien un responsable de la Guardia Revolucionaria de Irán informó que en los mismos han muerto al menos a 80 militares estadounidenses.

El dirigente islamista y Putin inauguraron el miércoles el primer tramo de Turkstream, el gasoducto submarino que llevará gas ruso a Turquía, pero que en el futuro también a Europa Central y los Balcanes.
Durante la propia ceremonia de inauguración del gasoducto, Erdogan volvió a insistir en el derecho de su país a explorar hidrocarburos en el Mediterráneo Oriental, acorde al área delimitada en el acuerdo con Libia.
Con información de EuropaPress y EFE
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