El príncipe japonés Hisahito, hijo del príncipe Akishino y su esposa la princesa Kiko, vestida con trajes ceremoniales tradicionales, está acompañado por sus padres y sus hermanas la princesa Mako, la princesa Kako, después de las ceremonias de Chakko-no-Gi y Fukasogi-no-gi en la hacienda imperial Akasaka en Tokio, el 3 de noviembre de 2011.
El príncipe japonés Hisahito, hijo del príncipe Akishino y su esposa la princesa Kiko, vestida con trajes ceremoniales tradicionales, está acompañado por sus padres y sus hermanas la princesa Mako, la princesa Kako, después de las ceremonias de Chakko-no-Gi y Fukasogi-no-gi en la hacienda imperial Akasaka en Tokio, el 3 de noviembre de 2011.

La abdicación del emperador Akihito de Japón acelera la sucesión y pone de relieve la urgencia del debate sobre si debe mantenerse la tradición patrilineal, ante el cada vez más reducido número de futuros herederos al trono.

Una de las pocas fotos dl príncipe japonés Hisahito, tomada el 6 de septiembre de 2010 (Reuters)
Una de las pocas fotos dl príncipe japonés Hisahito, tomada el 6 de septiembre de 2010 (Reuters)

Después de Naruhito (59 años), el hijo mayor del actual soberano al que sucederá el 1 de mayo, solo quedan tres hombres en la línea sucesoria: el príncipe Akishino (53 años), segundo hijo de la pareja imperial, el príncipe Hisahito (12 años), hijo del príncipe Akishino, y el hermano del emperador Akihito, de 83 años, el tercero de la lista.

El príncipe Hisahito, acompañado por sus padres, el príncipe Akishino y la princesa Kiko, posa para las fotos en la escuela secundaria de la Universidad de Ochanomizu,  antes de asistir a la ceremonia de entrada en Tokio, Japón, el 8 de abril de 2019. (Reuters)
El príncipe Hisahito, acompañado por sus padres, el príncipe Akishino y la princesa Kiko, posa para las fotos en la escuela secundaria de la Universidad de Ochanomizu,  antes de asistir a la ceremonia de entrada en Tokio, Japón, el 8 de abril de 2019. (Reuters)

Esta configuración da una cierta responsabilidad al joven príncipe Hisahito, que deberá tener rápidamente un hijo para que la dinastía no cese. Esta presión también ha recaído durante mucho tiempo sobre Naruhito, y especialmente sobre su esposa Masako, quien dio a luz a un solo descendiente, la princesa Aiko (17 años), y sufrió durante años de depresión, una enfermedad de la que no está totalmente recuperada.

La ley de la Casa Imperial no reconoce el derecho de las mujeres a acceder al trono del crisantemo, como se conoce la monarquía japonesa. Esto deja fuera de la sucesión a la hija del emperador, la única hija del príncipe heredero y las dos hijas del príncipe Akishino.

Esta foto de la Agencia del Hogar Imperial de Japón, recibida el 1 de enero de 2014 y tomada el 10 de noviembre de 2013, muestra al Emperador de Japón Akihito (sentado ene l cnetro) y a la Emperatriz Michiko, al Príncipe Heredero Naruhito (sentado segundo a la izquierda), a su esposa, la Princesa Heredera Masako , al Príncipe Hisahito (el niño), hijo del príncipe Akishino (3ubicado junto a la emperatriz). De pie, están la princesa Mako, la primera hija de Akishino y Kiko; la princesa Aiko, hija de Naruhito y Masako; y la princesa Kako, la segunda hija de Akishino y Kiko (AFP)
Esta foto de la Agencia del Hogar Imperial de Japón, recibida el 1 de enero de 2014 y tomada el 10 de noviembre de 2013, muestra al Emperador de Japón Akihito (sentado ene l cnetro) y a la Emperatriz Michiko, al Príncipe Heredero Naruhito (sentado segundo a la izquierda), a su esposa, la Princesa Heredera Masako , al Príncipe Hisahito (el niño), hijo del príncipe Akishino (3ubicado junto a la emperatriz). De pie, están la princesa Mako, la primera hija de Akishino y Kiko; la princesa Aiko, hija de Naruhito y Masako; y la princesa Kako, la segunda hija de Akishino y Kiko (AFP)

Además, no son reconocidos como futuros posibles emperadores los varones cuyo padre es un miembro de la familia imperial.
Las mujeres, incluyendo las hijas del soberano, son excluidas de la línea sucesoria después de casarse, a menos que su esposo forme parte de la familia real. Esto supone que, según el sistema actual, incluso si la hija del emperador tiene un hijo, este no tiene ninguna posibilidad de acceder al trono.

Aunque en la historia imperial de Japón haya ocurrido en ocho ocasiones que mujeres ocupen el trono (la última fue Go-Sakuramachi, entre 1762 y 1770), siempre se trató de hijas de emperador.

Y los hijos o hijas de estas emperatrices no les sucedieron. Las soberanas fueron reemplazadas por descendientes masculinos de un hombre de la familia imperial.

"Aunque le acordemos la importancia al hecho que la línea patrilineal ha sido mantenida hasta la fecha sin excepción, desearía que pensáramos en asegurar una continuidad a la sucesión imperial, tenemos que debatirlo de forma serena y precisa", reiteró recientemente el primer ministro, Shinzo Abe. Pero este debate tarda en celebrarse.

El Emperador de Japón Akihito y la Emperatriz Michiko posan para una fotografía en el Palacio Imperial de Tokio, Japón,  el 10 de diciembre de 2018 (Reuters)
El Emperador de Japón Akihito y la Emperatriz Michiko posan para una fotografía en el Palacio Imperial de Tokio, Japón,  el 10 de diciembre de 2018 (Reuters)

A principio de los años 2000, la cuestión surgió con fuerza pero el propio Shinzo Abe, en su primer mandato en 2007, la dejó de lado, un año después del nacimiento del príncipe Hisahito. Este acontecimiento aletargó la urgencia del tema, ya que se trataba del nacimiento del primer heredero varón en la familia imperial desde 1965.

El portavoz del gobierno, Yoshihide Suga, declaró por su parte el 18 de marzo que "el debate sobre este tema empezaría después de que Naruhito se haya convertido en emperador", pero reconoció que el tiempo apremia para tratar "esta cuestión difícil teniendo en cuenta también la edad de los miembros de la familia imperial".

Pese a que la opinión pública va evolucionando, con numerosos japoneses que piensan que autorizar la sucesión femenina sería preferible, la clase política en el poder, apoyada por el bando nacionalista, y masculina en su gran mayoría, se muestra más prudente.

El emperador japonés Akihito (frente C) visita el mausoleo de su difunto padre, el emperador Hirohito, durante una ceremonia previa a su abdicación, en el cementerio imperial Musashino de Hachioji, en el oeste de Tokio, el 23 de abril de 2019. (AFP)
El emperador japonés Akihito (frente C) visita el mausoleo de su difunto padre, el emperador Hirohito, durante una ceremonia previa a su abdicación, en el cementerio imperial Musashino de Hachioji, en el oeste de Tokio, el 23 de abril de 2019. (AFP)

"Nadie quiere tomar la responsabilidad" de cambiar las normas en ese sentido, estima Yuji Otabe, profesor de historia japonesa en una universidad de Shizuoka.

El peso de las tradiciones vinculadas al sintoísmo y el miedo a cambiarlas son tales que el gobierno ha incluso mantenido la regla según la cual solo los hombres de la familia imperial asistirán a la ceremonia de sucesión, en la que Naruhito recibirá los "tres tesoros sagrados" de la línea imperial: un espejo, una espada y una joya, heredados según la leyenda de la diosa del Sol, Amaterasu.

(Con información de AFP)

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