El comercio mundial de fauna silvestre afecta a más del doble de especies de lo que se estimaba, revela un estudio

Una investigación publicada en Science Advances identificó más de 107.000 especies en uso y comercio a nivel global, muy por encima de los 50.000 calculados hasta ahora por los principales organismos de conservación

Primer plano de un guacamayo azul y amarillo detrás de una reja metálica mientras sostiene un trozo de fruta en el pico
Más de 107.000 especies de animales, plantas y hongos forman parte del comercio mundial según una investigación de la Universidad de Melbourne - (SPDA)
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El comercio global de fauna silvestre involucra más del doble de especies de lo que se creía, según un estudio publicado en Science Advances

Una investigación internacional liderada por la Universidad de Melbourne determinó que más de 107.000 especies de animales, plantas y hongos son objeto de uso y comercio a nivel mundial, una cifra que supera en más del doble la estimación anterior de 50.000 especies utilizada como referencia por organismos internacionales de conservación.

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El trabajo, publicado el 30 de octubre de 2026 en la revista Science Advances, advierte además que ese número podría ser considerablemente mayor, dado que las lagunas en los sistemas de monitoreo impiden conocer la verdadera dimensión del mercado.

El estudio fue coordinado por Alice Hughes, investigadora de la Facultad de Biociencias de la Universidad de Melbourne, junto a un equipo de más de 20 científicos de instituciones de Europa, Asia, América y organismos de Naciones Unidas. Para llegar a sus conclusiones, los autores cruzaron datos de múltiples bases de datos internacionales, regionales y nacionales que registran el comercio de fauna silvestre legal e ilegal, incluyendo la base de datos de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el sistema estadounidense LEMIS (Law Enforcement Management Information System).

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Dos carpinchos sobre barro junto a tres caimanes descansando en la orilla de un cuerpo de agua con vegetación.
El sistema LEMIS de Estados Unidos registró el tránsito de más de 21.000 especies de fauna silvestre desde el año 2000 - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Solo Estados Unidos registra con detalle cuántas especies se comercian

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es la asimetría en la disponibilidad de datos entre países. LEMIS, la base de datos del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, es la única fuente pública y de acceso abierto que documenta de forma exhaustiva el comercio de vida silvestre en un amplio espectro taxonómico. Desde el año 2000, ese sistema registró el ingreso o egreso de más de 21.000 especies de animales silvestres hacia o desde territorio estadounidense.

“Cuando pensamos en el comercio de vida silvestre, solemos pensar en el comercio ilegal de elefantes, tigres y pangolines. Pero es mucho más que eso”, señaló Hughes en declaraciones recogidas por la Universidad de Melbourne. La investigadora subrayó que el comercio abarca madera, mariscos, plantas medicinales, mascotas, flores cortadas, peces ornamentales y hongos, y que la mayor parte de esas transacciones es legal.

El valor del comercio legal de fauna silvestre se estima entre USD 220.000 millones y USD 300.000 millones anuales, cifra que equivale a entre 5,6 y 10,6 veces el valor del comercio ilegal, calculado en entre USD 28.400 millones y USD 39.500 millones por año. A pesar de esa magnitud, la mayoría de los países carece de sistemas nacionales para registrar el comercio de especies que no están listadas en CITES.

Primer plano de un mono capuchino sobre una rama de árbol, con follaje desenfocado en el fondo.
El valor del comercio legal de fauna silvestre alcanza hasta 300.000 millones de dólares anuales a nivel internacional - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sistema CITES cubre menos del 2% de las especies que se comercian

CITES, el principal tratado internacional que regula el comercio de especies en riesgo; actualmente, lista unas 40.980 especies en sus apéndices. Sin embargo, según el estudio, los indicadores globales vinculados a ese convenio solo reflejan entre el 1,8% y el 2,5% del total de las especies que se estima están en uso o comercio. El único indicador de referencia para el objetivo 5 del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal (KM-GBF) se limita a la proporción de stocks pesqueros en niveles sostenibles, lo que deja fuera a la inmensa mayoría de los taxa.

La investigación identificó 47.685 especies animales en comercio internacional, de las cuales al menos 31.306 son vertebradas, lo que equivale al 42% de todos los vertebrados descritos hasta la fecha. Para las plantas, los datos son aún más fragmentados: al menos 49.723 especies vegetales están documentadas como objeto de comercio, cifra que asciende a 59.671 cuando se suman los hongos y se incorporan datos de uso doméstico y subsistencia.

El trabajo también revela brechas importantes según los grupos taxonómicos. LEMIS registra de forma exclusiva —es decir, sin presencia en ninguna otra base de datos consultada— al 27,5% de todas las especies animales en comercio. Para mamíferos, ese porcentaje trepa al 54%; para peces, al 40%; y para anfibios, al 32%.

Primer plano de un mono pequeño de pelaje negro y bigotes blancos que mira hacia adelante detrás de una malla metálica verde
El comercio internacional involucra al 42% de todas las especies de vertebrados identificadas en el planeta - (SPDA)

La falta de datos impide evaluar si el comercio es sostenible

El estudio pone de relieve que la ausencia de información sistemática no solo dificulta la cuantificación del comercio, sino que imposibilita determinar si ese comercio es sostenible. Las poblaciones silvestres de especies comercializadas sufren, en promedio, pérdidas de abundancia de entre el 50% y el 60% respecto de poblaciones no comercializadas, según investigaciones previas citadas en el trabajo.

Hughes afirmó que, sin datos más completos, no es posible evaluar con precisión los riesgos para la biodiversidad ni identificar cuándo el comercio lleva a las especies al declive. “Para la mayoría de estas especies, tenemos muy pocos datos o ninguno. No existen datos sobre cantidad y origen, y mucho menos datos a nivel poblacional para evaluar si el comercio supone un riesgo para la supervivencia de las especies”, indicó.

Entre las causas estructurales de esas lagunas, el trabajo señala la dependencia de CITES de permisos en papel, la falta de estandarización entre sistemas digitales y la ausencia de bases de datos nacionales accesibles fuera de Estados Unidos. La plataforma EU-TRACES, que la Unión Europea utiliza para registrar el ingreso de animales y productos de origen animal, tampoco es pública y ha sido cuestionada por su resolución taxonómica.

Un ave pequeña de plumaje amarillo y pico curvo sobre una rama con hojas verdes, inclinada hacia un grupo de flores rojas.
La dependencia de permisos en papel y la ausencia de bases de datos públicas impiden evaluar el impacto ambiental del mercado de especies - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los investigadores proponen automatizar y estandarizar el registro aduanero

Para subsanar las deficiencias identificadas, los autores plantean aprovechar los procesos aduaneros y zoosanitarios ya existentes en todos los países para construir un sistema de monitoreo más robusto. La propuesta incluye la digitalización de facturas comerciales, el uso de algoritmos de reconocimiento óptico de caracteres y la implementación de herramientas de aprendizaje automático que permitan identificar inconsistencias en las declaraciones de importación.

“Si los países reutilizaran los procesos aduaneros y zoosanitarios existentes, podríamos desarrollar un sistema sólido para controlar el comercio, pero esto requerirá una mayor colaboración para su implementación a gran escala”, sostuvo Hughes. El estudio propone que la coordinación global podría quedar bajo la órbita del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), con financiamiento inicial del Fondo para el Medio Ambiente Mundial.

El trabajo cita como modelo el sistema de rastreo electrónico de ovejas implementado en el Reino Unido desde 2009, que permite seguir los movimientos de millones de animales individuales y ha demostrado ser interoperable a nivel supranacional. Los investigadores sugieren que mecanismos similares podrían aplicarse al mercado de mascotas exóticas y otras formas de comercio de fauna silvestre.

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