Un artista británico cruzó el Ártico para transformar la crisis climática en una experiencia teatral

Tom Bailey recorrió más de 600 kilómetros entre Noruega, Finlandia y Suecia para crear una obra basada en el vínculo profundo con el paisaje, las comunidades y los desafíos ambientales, abriendo nuevas preguntas sobre el papel del arte en tiempos de cambio global

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El creador británico pasó seis semanas entre Noruega, Finlandia y Suecia para recoger historias, paisajes e ideas que darán forma a un montaje escénico (Instagram: @_mechanimal_)
El creador británico pasó seis semanas entre Noruega, Finlandia y Suecia para recoger historias, paisajes e ideas que darán forma a un montaje escénico (Instagram: @_mechanimal_)

El artista británico Tom Bailey, residente en Bristol, Inglaterra y fundador de la compañía Mechanimal, completó una travesía de más de 600 kilómetros por las regiones fronterizas del Ártico. El recorrido, titulado “Threshold - A Wild New Border Journey”, lo llevó a cruzar durante seis semanas los límites entre Noruega, Finlandia y Suecia, desplazándose en esquís, trineo, a pie y en barco.

Este viaje, realizado entre marzo y mayo, culminó en el Festival Internacional de Teatro de Stamsund, en las islas Lofoten, y se convirtió en el punto de partida para una futura obra escénica centrada en el cambio climático y la relación con la naturaleza.

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Un viaje para escuchar y comprender el Ártico

Bailey emprendió la travesía sin una obra terminada, con el propósito de sumergirse en un entorno que experimenta transformaciones aceleradas a causa del calentamiento global. Equipado con una tienda de campaña, un hornillo y material adaptado para temperaturas extremas, recorrió bosques remotos, lagos congelados y cordilleras costeras.

Hombre con chaqueta oscura, gorro rojo y astas de reno, pieles al hombro, parado en nieve con raquetas. Tienda de campaña y pinos al fondo, cielo azul
Entre esquís, trineo, caminatas y barcos, el fundador de Mechanimal cerró una expedición artística que terminó en Lofoten (Instagram: @_mechanimal_)

Durante el trayecto, el artista se reunió con comunidades samis, residentes locales, artistas e investigadores. Su objetivo fue escuchar y comprender los cambios que atraviesa la región, así como la manera en que estos afectan a sus habitantes. El artista señaló que, a diferencia de las giras teatrales tradicionales, donde se viaja rápidamente sin interactuar con el territorio, en esta ocasión buscó conectar profundamente con el paisaje y las personas.

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“Esta es una forma de reconocer plenamente e investigar la tierra de la que intento hablar”, explicó Bailey en diálogo con la agencia internacional de noticias Euronews Earth desde Svolvær, en las islas Lofoten. La experiencia, según su relato, permitió un acercamiento más lento y atento a la cultura y el medio ambiente del Ártico.

Naturaleza, derechos y nuevas preguntas políticas

El viaje no solo tuvo un componente artístico sino también político. A lo largo de la travesía, el artista exploró cómo la aceleración de los cambios en el Ártico plantea cuestiones sobre la propiedad de los recursos, la soberanía y la participación de la naturaleza en la toma de decisiones. Se preguntó si es momento de otorgar representación legal a elementos del entorno, como el mar, los renos o los líquenes, en los debates sobre el futuro de la región.

Vista aérea de una gran superficie de Sea-M congelado cubierta de hielo y nieve, con un lazo rojo brillante que se extiende desde una roca oscura hacia un punto en forma de cruz en el hielo. Se aprecian montañas cubiertas de árboles y un cielo nublado al fondo
Durante su recorrido por la frontera ártica, el artista exploró preguntas sobre soberanía, recursos y derechos de la naturaleza (Instagram: @_mechanimal_)

El artista británico abordó también el movimiento por los derechos de la naturaleza, reflexionando sobre la posibilidad de reconocerla como sujeto de derechos en los marcos jurídicos. Según explicó, se trata de imaginar un futuro donde la voz de la naturaleza tenga peso en las decisiones que afectan al Ártico.

La recepción por parte de las comunidades locales aseguró que fue mayormente positiva. El creador destacó que su método, basado en la escucha y la interacción prolongada, fue valorado por quienes habitan el territorio, al contrastar con la rapidez y superficialidad de los recorridos habituales.

Obstáculos climáticos y fronterizos en la travesía

La expedición estuvo marcada por desafíos climáticos y logísticos. Una primavera inusualmente cálida provocó que la nieve se tornara blanda y dificultara el avance, obligándolo a desplazarse durante la noche, cuando las temperaturas descendían y la nieve se endurecía. El montaje y desmontaje del campamento demandaba entre cuatro y cinco horas diarias, incluyendo el proceso de derretir nieve para obtener agua potable.

Además de las dificultades ambientales, Bailey debió tener en cuenta las restricciones de tiempo impuestas por su condición de ciudadano británico tras el Brexit, que limita la estancia en el espacio Schengen a 90 días. Esta circunstancia sumó una preocupación adicional sobre las fronteras y la duración total del viaje.

El viaje como obra en proceso y reflexión sobre el arte sostenible

Persona con un traje blanco invernal y máscara de lechuza con ojos azules, parada en un paisaje helado bajo un cielo oscuro y nublado
El artista británico compartió tiempo con comunidades samis, habitantes locales e investigadores para entender los cambios de la región desde dentro (Instagram: @_mechanimal_)

La travesía por el Ártico constituye, en sí misma, un estudio para la creación de una futura pieza escénica, cuyo estreno está previsto para 2027, en colaboración con la diseñadora Natasha Soonchild. Bailey no propone su experiencia como un modelo universal para el arte, pero sostiene que invita a repensar la relación entre la creación artística y el entorno natural.

Según el artista, el debate sobre la sostenibilidad en las giras teatrales se centra a menudo en la reducción de la huella de carbono, sin cuestionar en profundidad el vínculo entre el arte y el planeta. A su juicio, el desafío consiste en ir más allá de los formatos habituales y explorar formas de hacer teatro con la naturaleza, no solo sobre ella.

El 27 de mayo, Bailey realizó una primera presentación pública del material recogido durante el viaje en el Festival Internacional de Teatro de Stamsund. El montaje completo se encuentra en fase de desarrollo y se espera que esté listo para su presentación en el verano de 2027.

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