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Cuál es el estadio más alto de México a nivel del suelo, Azteca o Cuauhtémoc?

La competencia por el liderazgo en dimensiones verticales entre ambos recintos es estrecha

El Estadio Azteca y el Estadio Cuauhtémoc son los más altos de México (EFE/ Mario Guzmán - REUTERS)
El Estadio Azteca y el Estadio Cuauhtémoc son los más altos de México (EFE/ Mario Guzmán - REUTERS)
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La estructura del Estadio Azteca se eleva hasta los 50 metros desde el nivel del suelo, lo que lo posiciona como el recinto deportivo de mayor altura en todo México. Esta característica arquitectónica no solo lo distingue en la Ciudad de México, sino que también lo coloca por encima de otras construcciones similares en el país.

La diferencia con el segundo estadio más alto es mínima. El Estadio Cuauhtémoc, ubicado en Puebla, alcanza una altura de 45,9 metros, situándose apenas unos metros por debajo del ahora Estadio Banorte. La competencia por el liderazgo en dimensiones verticales entre ambos recintos es estrecha y los convierte en referentes de la ingeniería deportiva nacional.

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El Estadio Banorte será el escenario principal del equipo, mientras que la Cancha Centenario volverá a abrir sus puertas con mejoras para la afición. (Foto: Emmanuel Martínez / EMX imageStudio Sport)
El Estadio Banorte será el escenario principal del equipo, mientras que la Cancha Centenario volverá a abrir sus puertas con mejoras para la afición. (Foto: Emmanuel Martínez / EMX imageStudio Sport)

El dato de la altura del Azteca ha sido motivo de consulta frecuente, ya que muchos aficionados y turistas buscan comparar su imponente presencia con la de otros estadios. En términos estructurales, el Azteca supera en casi cuatro metros a su más cercano competidor, lo que refuerza su estatus como un símbolo arquitectónico en México.

Ambos estadios no solo destacan por su capacidad y tradición, sino también por la magnitud de sus estructuras, que impactan visualmente a quienes los visitan y participan en los eventos que albergan. La altura se ha convertido en un elemento diferenciador dentro del panorama deportivo mexicano.

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Ambos estadios no solo destacan por su capacidad y tradición, sino también por la magnitud de sus estructuras, que impactan visualmente a quienes los visitan y participan en los eventos que albergan (X@MXESTADIOS)
Ambos estadios no solo destacan por su capacidad y tradición, sino también por la magnitud de sus estructuras, que impactan visualmente a quienes los visitan y participan en los eventos que albergan (X@MXESTADIOS)

El Azteca: epicentro de finales históricas

El Estadio Azteca, conocido como el “Coloso de Santa Úrsula” por su ubicación en Santa Úrsula Coapa, no solo es el escenario más emblemático del fútbol mexicano, sino también uno de los pocos en el mundo en ser sede de dos finales de la Copa del Mundo. En sus tribunas, miles de aficionados fueron testigos de las coronaciones de Pelé en 1970 y de Diego Armando Maradona en 1986.

(FIFA)
(FIFA)

La construcción hacia arriba, decisión tomada por la presencia de agua subterránea, permitió que el Azteca se erigiera como una verdadera obra de ingeniería y arquitectura, consolidando su lugar dentro de la historia de los grandes estadios a nivel global.

El Estadio Cuauhtémoc: legado olímpico y mundialista

Puebla también cuenta con un recinto de referencia: el Estadio Cuauhtémoc, inaugurado el 6 de octubre de 1968, pocos días antes del inicio de los Juegos Olímpicos de ese año. El diseño, realizado por Pedro Ramírez Vázquez en 1965, formó parte de los proyectos deportivos estratégicos para México en esa década.

La selección peruana entrenó en el estadio Cuauhtémoc de Puebla previo al amistoso con España. - créditos: FPF
La selección peruana entrenó en el estadio Cuauhtémoc de Puebla previo al amistoso con España. - créditos: FPF

El nombre del estadio se debe al patrocinio de la Cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma, que aportó la mayor parte de los fondos necesarios para la obra. Desde su apertura, el Cuauhtémoc ha sido sede de partidos de alto perfil, incluyendo duelos clave tanto en el Mundial de 1970 como en el de 1986.

El hecho de que ambos estadios hayan sido seleccionados como sedes mundialistas refuerza su importancia dentro del panorama deportivo nacional e internacional, así como el legado de Pedro Ramírez Vázquez como uno de los arquitectos más influyentes en la historia del deporte mexicano.

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