Julio César Chávez se sinceró sobre sus preocupaciones por la rehabilitación de Rafael Amaya: “Si uno deja de ir a las juntas le entra la depresión”

El pugilista destacó que el actor tiene la disposición para no recaer en las adicciones

Julio César Chavez habló de algunas detalles en el tratamiento del actor (Foto: Instagram de Myriam Escobar)
Julio César Chavez habló de algunas detalles en el tratamiento del actor (Foto: Instagram de Myriam Escobar)

A unos meses de que Rafael Amaya concluyera su rehabilitación a las drogas, el pugilista Julio César Chavez habló de algunas detalles en el tratamiento del actor, quien podría recaer en las adicciones si no acude a las reuniones promovidas por la clínica Baja del Sol.

El ex deportista aceptó que el protagonista de El Señor de los Cielos ha sido muy constante con su proceso de rehabilitación, el cual terminó a finales del año pasado, aunque evidenció que podría regresar al mal camino si descuida las indicaciones de los especialistas.

“Le falta seguir con las pláticas, dicen ‘si recaes no preguntes por qué, ya que es porque no vas a las juntas’. Pero anda muy bien, gracias a Dios, esperemos que siga así y le va a ir muy bien, primeramente Dios”, declaró Julio César Chávez al programa El Gordo y La Flaca.

El ex boxeador destacó que Rafael Amaya tiene la intención de alejarse de los excesos. “Va muy bien, gracias a Dios. Ya empezó un nuevo proyecto y lo importante es que esté bien, siga yendo a sus pláticas y que no deje de estar atento a su recuperación”, agregó.

Desde hace unos dos años no se sabe qué pasa con Rafael Amaya (IG: rafaelamayanunez)
Desde hace unos dos años no se sabe qué pasa con Rafael Amaya (IG: rafaelamayanunez)

Para el promotor de las clínicas Baja del Sol, es importante que tanto Rafael Amaya como otros adictos acudan a sus reuniones para evitar los deseos de consumir drogas o alcohol.

“Si uno deja de ir a las juntas le entra la depresión, las ganas de consumir y esto es sólo por hoy. Cuando sienta ganas de consumir, tiene que hablar con sus terapeutas, sus psicólogos, ir a las juntas y curarse, porque esa es la mejor manera de estar limpios”, describió en otra entrevista que ofreció para Ventaneando.

En el programa de espectáculos de TV Azteca, Julio César Chávez también habló de cómo fue el comportamiento de Rafael Amaya durante su rehabilitación a finales del año pasado.

“Platiqué muchísimo con él, es un niñote, el canijo, es una finísima persona, es un excelente ser humano, no porque estuvo en la clínica, sino porque lo demostró a través de su recuperación al convivir con todos los pacientes, a no sentirse más que los demás, a sentirse que él también era un adicto en recuperación y eso le dio mucho más valor”, resaltó el famoso deportista.

El pugilista fue una de las personas que más han apoyado a Rafael Amaya desde que decidió superar sus adicciones y que fue encontrado en condiciones deplorables en Acapulco, Guerrero, por su gran amigo Roberto Tapia.

El actor Rafael Amaya sorprendió a todo México a inicios de diciembre del 2020, cuando confirmó que su ausencia de la farándula ocurrió por sus adicciones a las drogas y al alcohol.

El histrión de 43 años salió del centro de rehabilitación el pasado 22 de diciembre, fecha desde la que está en compañía de sus padres en Culiacán, Sinaloa, con quienes celebró las fiestas decembrinas. También estuvo en compañía de su gran amigo y promotor de su recuperación, el cantante Roberto Tapia.

“Perdí mi paz interior, el amor que le tenía a mi familia, a mi trabajo. Poco a poco me fui sumergiendo en el fango oscuro del alcohol y las drogas, viviendo todos los excesos posibles habidos y por haber”, recordó el mismo Amaya en una entrevista exclusiva publicada por People en Español.

La publicación destacó que cuando Amaya llegó a la clínica Baja del Sol aún estaba psicótico y creyéndose El Señor de los Cielos, pero en unos meses logró una evolución notable.

Fue Tapia quien confirmó que su compadre se dejó influenciar por su personaje de “Aurelio Casillas” en El Señor de los Cielos, pero se decidió a rescatarlo de las adicciones y viajó de Cualiacán a Acapulco, Guerrero, donde lo encontró “en malas condiciones, pero deseando que alguien lo ayudara. Agarramos sus cosas y las subimos al carro y nos arrancamos de vuelta”.

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