Donald Trump se reunió con la jueza Amy Coney Barrett, una de las favoritas para reemplazar a Ruth Bader Ginsburg

El mandatario tiene una lista de cinco candidatas, pero los medios estadounidenses destacan a esta abogada católica como la mujer con más posibilidades para ocupar el puesto vitalicio en la Corte Suprema

(AFP)
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El presidente estadounidense, Donald Trump, se reunió este lunes con la jueza Amy Coney Barrett para su posible nominación para reemplazar a la fallecida Ruth Bader Ginsburg, magistrada progresista del Tribunal Supremo, con lo que suena como la favorita en una lista de cinco mujeres en la que también se encuentra la cubano-estadounidense Bárbara Lagoa.

Según fuentes consultadas por Fox News, Trump se reunió con quien es considerada como la favorita para reemplazar a “RBG”, fallecida el viernes tras 27 años en el máximo tribunal. Si bien el mandatario esperará a que terminen los servicios fúnebres para anunciar a su nominada, quiere apurar los procesos para asegurarse que sea confirmada en el Senado antes de las elecciones de noviembre, y así terminar de inclinar la balanza en una mayoría de 6 a 3 para el lado conservador en la corte.

Coney Barrett, de 48 años, es jueza de la Corte de Apelaciones del Circuito 11, con sede en Chicago, y en 2018 fue una seria candidata para reemplazar al fallecido Antonin Scalia, plaza conservadora que finalmente ocupó el también conservador Brett Kavanaugh tras un controvertido debate. En aquella ocasión Trump afirmó: “La estoy guardando para Ginsburg”, según reveló en su día el diario digital Axios.

Coney Barrett, católica, es vista como la cara opuesta a Ginsburg, al menos en lo que se refiere al derecho al aborto, que defiende recortar en la mayoría de presupuestos.

Amy Coney Barrett habla durante una ceremonia en la Universidad de  Notre Dame (Robert Franklin/South Bend Tribune via AP, File)
Amy Coney Barrett habla durante una ceremonia en la Universidad de Notre Dame (Robert Franklin/South Bend Tribune via AP, File)

En 2017, durante su vista de confirmación en el Senado para el puesto en la corte de apelaciones, los demócratas presionaron a Barrett sobre si sus creencias afectarían a sus posibles fallos sobre el aborto y otras cuestiones sociales controvertidas. Barrett respondió que se tomaba su fe católica en serio, pero que “yo recalcaría que mi afiliación religiosa personal o mi creencia religiosa no me eximen de mis deberes como juez”.

La magistrada se presenta a sí misma como un “tipo diferente de abogada”, y considera que una “carrera legal no es más que un medio para un fin...y ese fin es la construcción del reino de dios”.

En la corte federal de apelaciones de Chicago, la jueza adoptó posiciones que respaldan los derechos a portar armas y se oponen a los migrantes y mujeres que pretenden abortar, además de ir en contra de la ley de Cuidados de Salud a Bajo Precio, conocida como ‘Obamacare’, la reforma de salud impulsada por el expresidente que los republicanos han intentado desmantelar en los últimos años.

Amy Coney Barrett se graduó en Notre Dame (Matt Cashore/Notre Dame University/Handout via REUTERS./archivo)
Amy Coney Barrett se graduó en Notre Dame (Matt Cashore/Notre Dame University/Handout via REUTERS./archivo)

Está casada con Jesse Barrett, un ex fiscal federal que ahora es socio en una firma legal de South Bend, Indiana. La pareja tiene siete hijos, incluidos dos adoptados en Haití y uno con necesidades especiales.

Para Daniel Foldberg, director del grupo de presión progresistas Alliance for Justice, “Coney Barrett cumple con las dos pruebas de fuego de Trump para los jueces federales: la voluntad de revocar la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio y revocar Roe v. Wade”, la legislación histórica que legalizó el aborto en Estados Unidos. “Este nombramiento trata de quitarle la atención médica a 20 millones de estadounidenses y eliminar las protecciones para los estadounidenses con afecciones preexistentes. Barrett, que incluso se ha opuesto a garantizar el acceso a la anticoncepción, sería una pesadilla para la libertad reproductiva”, dijo Goldberg.

Por otro lado, los conservadores saludan a una mujer que consideran “brillante” e “impresionante”. En internet, sus fanáticos han comenzado a publicar memes de ella vestida como Superman.

Trump dijo este lunes que considera a cinco mujeres para reemplazar a Ginsburg antes de que celebren las elecciones del próximo 3 de noviembre, algo que contraviene una tradición centenaria de no hacer cambios en los puestos vitalicios del Tribunal Supremo en año electoral. La Corte podría tener un rol fundamental en los próximos meses, ya que los resultados de la decisión podrían ser disputados y llevados a la justicia.

El mandatario también dijo que en la lista también se encuentra la cubano-estadounidense de Florida Bárbara Lagoa, de 52 años, y cuya nominación podría tener una gran influencia en movilizar el voto hispano y conservador en un estado clave.

La jueza cubano-estadounidense Bárbara Lagoa. (EFE/Giorgio Viera/Archivo)
La jueza cubano-estadounidense Bárbara Lagoa. (EFE/Giorgio Viera/Archivo)

Pero Lagoa es en este momento una segunda distante de Barrett. El presidente ha expresado cierto escepticismo sobre sus credenciales conservadoras porque Lagoa obtuvo los votos de 27 demócratas cuando fue confirmada ante la Corte de Apelaciones del Undécimo Circuito, dijeron personas familiarizadas con el asunto. Aún así, el proceso se ha movido rápidamente, y el presidente podría cambiar de opinión antes de hacer un anuncio.

Cuando se le preguntó si se reuniría con Lagoa a fines de esta semana cuando viaje a Florida, Trump dijo que “podría”.

Según el diario The New York Times, la lista la completan Allison Jones Rushing, de 38 años; Joan Larsen, jueza federal de 51 años, y la abogada de la Casa Blanca Kate Todd, de 45 años.

(Con información de EFE, AFP y Bloomberg)

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