En medio de la reapertura económica para volver a la normalidad post coronavirus en Estados Unidos, el lunes fue el turno de los gimnasios en Miami, una ciudad en la que buena parte de la población hace un culto de la vida sana y los cuerpos trabajados, por eso volver a entrenar en centros de deportes era fundamental para muchas personas.
“Me pude acostumbrar a trabajar desde casa, a no ir a reuniones con muchas personas, pero lo que no podía superar era no poder entrenar en el gimnasio”, dijo a Infobae Michelle, una treintañera que a las 6 y media de la mañana ya estaba primera en la fila para utilizar la máquina escaladora del gimnasio de su edificio.
Otros aún tienen miedo de entrenar en lugares cerrados y prefieren seguir corriendo al aire libre. “Por el momento, prefiero no tocar máquinas que manipula otra gente”, afirmó Anastasio, quien nunca dejó de hacer ejercicio al aire libre durante la cuarentena.
La nueva normalidad implica que entrenar también tiene nuevas reglas. Cuando se trata de ejercicios que no requieren un gran esfuerzo de cardio, como el pilates o inclusive el yoga, se le exige a todo el mundo que deje sus máscaras puestas. Además, los estudios están operando al cincuenta por ciento de su capacidad para otorgar la distancia social que requiere la nueva norma y para ayudar con la higiene.

“Nadie puede esperar dentro del estudio. Sólo ingresan los alumnos que están inscritos en la clase. A cada uno se le otorgan toallas y un desinfectante para que limpien su máquina antes de empezar. Una vez que la clase termina, dejamos un hueco de una hora antes de la siguiente clase para poder limpiar en profundidad. Esto antes lo hacíamos una vez por día, pero ahora se hace después de cada clase”, contó Alex Santallo, una de las encargadas de ventas en Pilates Club. Lógicamente los ingresos se reducen a la mitad con menos capacidad de alumnos, pero al menos ahora hay movimiento en el estudio que pasó dos meses y medio cerrado.
Junto a los gimnasios también abrieron los centros de pérdida de peso y estética. Allí también se exige el uso de máscaras y hasta guantes. “Nosotros siempre trabajamos con distanciamiento social, ahora más que nunca. Pero además a cada clienta le damos un paquete de seguridad al entrar con una máscara y protectores para sus manos, disminuyendo las posibilidades de que toquen superficies que antes fueron tocadas por otra persona”, explicó Chiara Migani, directora de marketing del centro Figurella USA.


Cuando se trata de modalidades de ejercicio que implican un incremento del pulso cardíaco, pedir el uso de máscaras puede ser peligroso. En esos casos, la municipalidad le exige a los gimnasios que en lugar de separar a las personas dos metros, las separe 3 metros y medio. En todos los casos, se pide que después de que alguien termina una rutina de ejercicios (ya sea en una máquina o en una colchoneta), se desinfecte en profundidad.
“Hemos pasado un período muy duro con el cierre. Gracias a las clases virtuales, he podido pagarle a los profesores y algunos gastos. Pero el problema es la renta que es muy alta. Por fortuna, la gente quiere venir al gimnasio. Todas nuestras clases están a tope desde la mañana hasta la noche, pero trabajando a menos del 50 por ciento de nuestra capacidad”, aseguró Fernando Andrade, el dueño del gimnasio de kickboxing CKO, quien en persona se ha encargado de cambiar los filtros de sus aires acondicionados por unos que minimizan la posibilidad de bacterias en el aire y quien está considerando poner luces ultravioletas para combatirlas también.

Las grandes cadenas de gimnasios han implementado incluso reglas más estrictas que lo que pide la municipalidad, como instalar estaciones de desinfección en la entrada o tomar la temperatura de cada cliente antes de que ingrese a la sala de ejercicios.
Para otro tipo de gimnasios, como los de spinning, donde el negocio pasa por tener una gran cantidad de bicicletas una al lado de la otra para que la mayor cantidad de gente pueda tomar una misma clase a la vez, la nueva normalidad es devastadora. Muchos gimnasios pequeños no han podido superar los meses de cierre y ya no abrirán sus puertas.
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