James Clay reuniéndose con su madre tras salir de la cárcel (Foto: Captura)
James Clay reuniéndose con su madre tras salir de la cárcel (Foto: Captura)

James Chad-Lewis llevaba sus posesiones en un carrito, mientras su madre lo esperaba en el vestíbulo de la cárcel.

Cuando ambos se encontraron, se fundieron en un largo y caluroso abrazo.

"Estar libre de esta pesadilla es increíble", dijo momentos después de salir del Centro Correccional de Macomb, el martes por la tarde. "Es la mejor sensación poder ir a casa con mis hijos y mi madre. No podría pedir más".

Clay fue liberado luego de una investigación de Free Press que comprobó su inocencia. Sus planes inmediatos: abrazar a sus hijos, comer chuletas de cerdo y dormir en una cama de verdad.

En 2017, un jurado culpó a Clay de haber violado a una adolescente en un callejón del lado este de Detroit, veinte años antes. Él insistió en su inocencia, pero el ADN encontrado dentro de la víctima coincidió con el suyo, por lo que inmediatamente fue declarado culpable.

Sin embargo, cuando la víctima fue a declarar, no reconoció a Clay. Incluso llegó a decir que nunca había tenido relaciones sexuales con él. Luego, a principios del 2017, se le mostró una imagen de cómo era Clay cuando estaba más joven y lo reconoció como un chico con el que salió fugazmente cuando estaba en la secundaria. Ambos tuvieron relaciones, pero fue algo consensuado. Pocos días después la víctima fue violada en el callejón.

Después de ser contactada por Free Press, la oficina del condado de Wayne retomó el caso y abrió una nueva investigación. Los fiscales consiguieron la libertad de Wayne la semana pasada. Y el lunes, el Tribunal de apelaciones de Michigan ordenó su puesta en libertad.

"Esta nueva información cuestiona seriamente la culpabilidad del acusado", explicaron los fiscales en un comunicado.

Tomó 20 años para que el caso fuera a llevado a juicio, luego de que la mujer reportó haber sido violada por un hombre armado. Esto sucedió porque tras el incidente, ocurrido en 1997, las pruebas del caso se extraviaron; y no fueron recuperadas hasta 2009.

En el momento del ataque sexual, Clay tenía 16 años y la víctima 15.

(Foto: Captura)
(Foto: Captura)

Cuando la policía retomó el caso dos décadas después, ni Clay, ahora de 38 años, ni la víctima, ahora de 37, identificaron al otro por la imagen que los investigadores les mostraron. Una persona tenía rasgos faciales que le resultaban familiares a la víctima, pero no sabía por qué, explicó a Free Press.

La víctima le contó a la policía sobre su relación con Chad en la escuela secundaria. Clay, cuyo segundo nombre es Chad-Lewis, sostuvo que no había tenido relaciones sexuales con nadie y dio otros detalles que no coincidían con los que la víctima le dijo a la policía sobre cómo conocía a Chad.

Su caso continuó a través del sistema judicial. Entonces Clay vio a la mujer en la corte y le dijo a Free Press que la reconocía como una novia adolescente.

Él no testificó y el jurado nunca escuchó eso. Pero sí escuchó que Clay le dijo repetidamente a la policía que él no conocía a la mujer y que nunca tuvo relaciones sexuales con ella durante un interrogatorio grabado en video.

Sin embargo, el ADN unió a la pareja, y Clay fue sentenciado a 25-50 años de prisión en 2017.

Luego de que Clay salió de la prisión el martes, agradeció a la víctima por su valentía para hablar sobre lo sucedido.