El lunes 13 de agosto fue la última vez que Shanann Watts fue vista con vida. Eran las 2:30 a. m. Sus pequeñas, Bella y Celeste -de 4 y 3 años-, descansaban. No despertarían. Tras una discusión, Chris Watts, conocido también como "el monstruo de Denver", las mataría. Su esposa estaba embarazada.
Shanann -quien estaba embarazada de 15 semanas- y sus dos niñas habían sido reportadas como desaparecidas por su esposo en Frederick, a unos 50 kilómetros al norte de Denver, Colorado. Las autoridades lanzaron una profunda investigación el miércoles para dar con ellas. Pero el operativo no duró demasiado. Horas después, Watts, de 33 años, confesaría que las había asesinado.













En esos dos frenéticos días, el "monstruo de Denver" había hecho la denuncia, había permitido que los investigadores llegaran hasta su vivienda y hasta había ofrecido una entrevista a un canal de noticias local. Siempre se mostró de la misma forma: tranquilo, impostando una presunta preocupación por saber dónde estaba su familia. Todavía no había señalado a las autoridades dónde había ocultado sus cuerpos.
Ahora salió a la luz un video de 8 minutos de duración que muestra la frialdad de Watts mientras es entrevistado por primera vez por el Departamento de Policía de Frederick en su propiedad, el mismo lugar donde masacró a Shanann, a Bella y a Celeste.
La bodycam de uno de los oficiales registró toda la visita, o gran parte de ella, desde que ingresan a la vivienda y hablan con Watts, que responde mayormente de forma breve. Los diálogos son apenas audibles. Junto a él está la amiga de Shanann, que fue la última en verla con vida: Nicole Atkinson.
Fue ella quien se comunicó con las autoridades en primer lugar, porque no podía encontrar a su amiga. Los oficiales arriban a la casa de los Watts, y a los pocos instantes llega "el monstruo de Denver", quien -sin que nadie lo supiera- retornaba de esconder los cadáveres de su esposa e hijas.
Watts no se muestra alterado. Tranquilo, responde brevemente las preguntas de los investigadores que se acercaron por primera vez a la propiedad. Durante la visita de la Policía a la propiedad, al asesino puede vérselo mirar hacia abajo, mientras Atkinson es quien más habla con los oficiales.
Durante la mayoría de la visita policial, "el monstruo de Denver" intenta no hacer contacto visual con sus interlocutores, tal como puede verse en el video de 8 minutos de duración que obtuvo el diario inglés DailyMail. En el video puede verse cómo es Atkinson quien se preocupa al notar que su amiga desapareció sin llevarse los medicamentos que toma regularmente, mientras Watts permanece en silencio.
Toda la visita oficial es igual. La que se interesa por Shanann y las pequeñas es Atkinson, mientras Watts solo atina a mirar hacia abajo, no responder, no sentirse preocupado… solo desea que se vayan. Ve que su plan está siendo arruinado por la amiga de su esposa asesinada.

Cerca de las dos de la madrugada del pasado lunes 13 de agosto, Shanann regresó a su casa luego de un viaje de trabajo. Estaba cansada. Allí la dejó su amiga Nicole, con quien debían verse el día siguiente. Esa fue la última noche que Shanann fue vista con vida.
Tal como estaba previsto, Nicole llamó a Shanann al día siguiente para verse. Pero ella nunca atendió el teléfono, lo que llamó la atención de su compañera. Insistió una y otra vez. Pero no obtenía respuesta. Pasaron 12 horas. Preocupada, decidió llamar a la Policía. Al llegar a la vivienda, las autoridades advirtieron que las pertenencias de Shanann estaban allí: su teléfono celular, sus llaves y su cartera.

Pero la preocupación no solo radicaba en el paradero de Shanann, quien estaba embarazada de 15 semanas. Sus hijas, Celeste y Bella, también se encontraban desaparecidas. El caso rápidamente conmovió a la sociedad de Denver y se hizo público. Ante esta situación, Watts se presentó ante los medios locales, desesperado, para denunciar la desaparición de su esposa y sus hijas.
"Espero que ella esté a salvo en algún lugar con las niñas (…) Shanann, Bella, Celeste, si están por ahí, vuelvan. Si alguien las tiene, devuélvanlas", manifestó el hombre de 33 años, mirando fijo a cámara. Pero todo fue un engaño.
Horas antes, Watts había llevado los cuerpos a la refinería más alejada de la empresa petrolera en la que trabajaba: Anadarko Petroleum Corporation. Allí, enterró el cuerpo de Shanann y colocó en un tanque a las de sus hijas. Regresó a su casa y allí estaban las autoridades, a quienes se las había llamado para reportar la desaparición de una mujer.
Poco tiempo después, Watts confesaría: él había ahorcado a su esposa y asfixiado hasta la muerte a Bella y Celeste. Se había convertido en "el monstruo de Denver".
Watts, que se había declarado culpable de asesinar a su esposa embarazada y a sus dos hijas de tres y cuatro años, fue sentenciado por el juez de la Corte de Distrito Marcelo Kopcow a cuatro condenas de cadena perpetua sin derecho a libertad condicional y más de medio siglo de prisión por cargos adicionales en una corte de Denver.
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