Nada más satisfactorio para un jugador de fútbol que convertir un gol en una final, sobre todo si es en la Champions League. Pero lo hecho por Gareth Bale en el duelo entre Real Madrid y Liverpool fue magnífico.

A los 63 minutos de juego, el galés recibió un centro desde la izquierda enviado por Marcelo y dentro del área improvisó una espectacular pirueta para mandar la pelota al fondo de la red.

El remate, inalcanzable para el arquero Loris Karius, significó el 2-1 a favor de los merengues en el estadio Olímpico de Kiev.

El delantero de 28 años volvió a marcar a los 82 minutos y de esta manera se despachó con un doblete en lo que fue el triunfo del Madrid por 3-1.

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