
La NASA informó que su administrador, Jared Isaacman, encabezará el martes 30 de junio una conversación virtual para presentar los últimos avances de la Base Lunar.
Se trata del proyecto con el que la agencia busca construir una presencia humana sostenida en la superficie de la Luna y preparar, a más largo plazo, las primeras misiones tripuladas a Marte.
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La actualización incluirá la próxima ronda de premios para nuevas misiones de aterrizaje lunar y un adelanto de oportunidades futuras, con un esquema de desarrollo que en su primera etapa prevé hasta 25 misiones, entre ellas 21 alunizajes, además de vehículos exploradores tripulados y autónomos, cuatro drones y satélites de retransmisión de comunicaciones y observación.
Según la NASA, Isaacman participará junto con Carlos García-Galán, director del programa de la Base Lunar.
La agencia describe la Base Lunar como una iniciativa de largo plazo de exploración e infraestructura lunar. Su objetivo es habilitar una presencia humana sostenida y ampliar la actividad científica y comercial sobre la superficie lunar.
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Ese programa se integra en una estrategia más amplia de exploración. La NASA sostiene que enviará astronautas en misiones cada vez más complejas para profundizar la exploración de la Luna, buscar descubrimientos científicos, generar beneficios económicos y sentar las bases de los primeros vuelos tripulados a Marte.
La primera fase
El desarrollo de la base se hará por etapas. La NASA comenzará con misiones robóticas destinadas a probar nuevas tecnologías y a explorar el entorno lunar antes de desplegar, de manera gradual, los sistemas y la infraestructura necesarios para establecer la primera presencia humana de largo plazo en la Luna.
La futura base será el lugar donde vivirán y trabajarán los astronautas del programa Artemis. La agencia planteó ese puesto avanzado como el primero de la humanidad en la Luna y señaló que trabaja con equipos internacionales de innovadores de la industria y la academia para levantar una presencia humana permanente cerca del Polo Sur lunar.
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El plan para esa región seguirá un enfoque gradual e iterativo. Empezará con demostraciones tecnológicas de corto plazo, misiones robóticas y experimentos iniciales para que ella y sus socios puedan probar sistemas, aprender con rapidez y perfeccionar de forma continua las capacidades necesarias para una presencia humana constante.
La primera fase estará marcada por una secuencia acelerada de misiones robóticas hacia el Polo Sur lunar. Esas operaciones buscarán explorar la zona, ensayar tecnologías y preparar las futuras actividades en la superficie.
De acuerdo con la agencia, esa etapa inicial incluirá un aumento de la actividad lunar con hasta 25 misiones, de las cuales 21 serán alunizajes. También prevé vehículos exploradores tripulados y autónomos para demostraciones de movilidad y tareas de preparación de la superficie.
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A ese conjunto se sumarán cuatro drones llamados MoonFall y satélites dedicados a retransmitir comunicaciones y a la observación. La arquitectura inicial contempla, además, demostraciones tempranas de tecnologías vinculadas con unidades de calentamiento por radioisótopos nucleares, energía, navegación y comunicaciones.
Esas pruebas estarán diseñadas para soportar la larga noche lunar. La NASA también prevé integrar oportunidades de carga útil científica entre los módulos de aterrizaje y los vehículos exploradores que participen en esta primera fase.
La agencia definió otro objetivo concreto para ese tramo del programa: dejar la primera huella tangible del proyecto de Base Lunar mediante la entrega de cuatro toneladas de carga útil. Ese material servirá para comprobar qué sistemas funcionan en la superficie de la Luna.
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Blue Origin y Astrobotic participarán en los primeros aterrizajes del programa
Entre los vehículos ya identificados para la fase inicial aparece el módulo de aterrizaje Blue Moon Mark 1 Endurance de Blue Origin. Según la NASA, ese sistema ayudará a realizar investigaciones científicas, demostrar tecnologías clave y respaldar el desarrollo de las capacidades necesarias para sostener operaciones lunares cerca del Polo Sur.
La primera fase también incluirá al módulo de aterrizaje Griffin de Astrobotic. La agencia prevé que contribuya a demostrar capacidades comerciales de aterrizaje y movilidad lunar, transportar cargas útiles de la NASA a la región del Polo Sur y apoyar el desarrollo de tecnologías pensadas para futuras operaciones sobre la superficie.
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La estructura del programa combina, así, investigación científica, desarrollo tecnológico y participación de proveedores comerciales. El diseño apunta a validar no solo la llegada a la Luna, sino también la capacidad de desplazarse, operar y mantener sistemas en uno de los entornos más exigentes del plan.
Ese avance progresivo es la base de la estrategia de la agencia. Primero llegarán las demostraciones y las misiones robóticas; después, la instalación de sistemas más complejos para habitabilidad, logística y trabajo sostenido en superficie.
El plan 2029
La hoja de ruta de la NASA fija un nuevo umbral para 2029. A partir de ese año comenzará la fase de ensamblaje de infraestructura semipermanente e iniciará las primeras operaciones de habitabilidad y logística.
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Ese paso supone el tránsito desde una etapa centrada en pruebas y preparación hacia otra en la que la presencia en la Luna empezará a adquirir una forma más estable. La agencia no presentó en este anuncio el detalle completo de esos activos, pero señaló que esa segunda fase incluirá demostraciones y actividades específicas ligadas a la instalación de infraestructura.
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