
Los deltas nacen donde un río se encuentra con el mar y los sedimentos se depositan. Forman terrenos fértiles y cambiantes.
Científicos de los Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Alemania, Canadá y Países Bajos descubrieron que más de la mitad de los deltas del mundo se están hundiendo. Lo publicaron en la revista Nature.
Están sufriendo un proceso que llaman “subsidencia”, que es el hundimiento progresivo del suelo que está siendo impulsado principalmente por actividades humanas.
Como consecuencia se reduce la altura del terreno respecto al nivel del mar y podría aumentar el riesgo de inundaciones, pérdida de tierra y daños en zonas productivas.

En América del Sur, los investigadores hicieron el análisis de la situación de los deltas de los ríos Amazonas, en Brasil, Magdalena, en Colombia, y Paraná, en Argentina. Advirtieron que esos tres deltas también se están hundiendo.
Los científicos que hicieron la investigación trabajan en la Universidad de California en Irvine, Virginia Tech, la Universidad de Columbia, el Centro de Investigación Agrícola de Texas A&M, la Universidad de Tulane, en los Estados Unidos, la Universidad de las Naciones Unidas, en Canadá, y la Universidad de East Anglia, la Universidad de Southampton, en el Reino Unido.
También colaboraron investigadores de la Universidad de Colonia, Alemania, Universidad e Investigación de Wageningen, Instituto de Investigación Deltares, Países Bajos, y la Universidad de Padua, en Italia.
El grupo de científicos determinó que los deltas de los ríos Paraná, Amazonas y Magdalena presentan un nivel moderado de subsidencia. Esto significa que el suelo baja a una velocidad menor a 2 milímetros por año.

Si bien esa situación no representa un riesgo crítico inmediato, puede aumentar la vulnerabilidad ante inundaciones y la pérdida de tierras si se intensifican las presiones humanas o naturales.
Deltas bajo presión global
Los deltas son zonas de encuentro entre ríos y mares, donde los sedimentos se acumulan y crean suelos fértiles. Estos territorios sostienen grandes poblaciones y concentran actividades agrícolas, pesqueras y económicas clave.
La investigación buscó responder una pregunta central: ¿el hundimiento del suelo ocurre más rápido que el aumento del nivel del mar? Para responderla, los científicos usaron imágenes satelitales y mediciones de radar de alta resolución.

El análisis abarcó 40 deltas en cinco continentes, con una población total de cientos de millones de personas. Los investigadores señalaron que actualmente, al menos el 54–65% de las áreas de los deltas a nivel global están hundiéndose.
También registraron que en 19 de los 40 deltas, más del 90% del área presenta subsidencia, lo que muestra la gravedad y extensión del fenómeno en muchas partes del planeta.
Qué pasa en América del Sur
Tras analizar la situación global de los deltas, los investigadores precisaron cómo afecta ese fenómeno a los principales deltas de América del Sur.
El Delta del Paraná, en la Argentina, integra la lista de deltas analizados por el equipo internacional. Es una extensa llanura de islas y canales formada por el río Paraná al desembocar en el Río de la Plata.

Se extiende por las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires, con una superficie de más de 17.000 kilómetros cuadrados. Es uno de los humedales más importantes de Sudamérica y posee gran biodiversidad.
Los científicos detectaron que “la tasa promedio de subsidencia local es mayor que la tasa de aumento regional del nivel del mar” en este delta.
La subsidencia en el Delta del Paraná se mantiene entre las más bajas de todos los grandes deltas estudiados. Se clasificó dentro del nivel moderado. El informe indica que “la tasa de aumento del nivel del mar es de 0,2 milímetros al año” en esta región.
Si bien no enfrenta condiciones críticas como las de otros sistemas, el proceso de hundimiento está presente en el Delta del Paraná. Los científicos recomiendan monitoreo constante para anticipar cambios y evitar riesgos futuros.

En diálogo con Infobae, la doctora en geología Silvia Marcomini, investigadora del Departamento de Geología y del Instituto de Geociencias de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires y del Conicet, comentó: “Nuestro equipo hizo un trabajo de campo y detectó que el efecto de la acumulación de sedimentos es mayor que la subsidencia en el Delta del Paraná“.
Los problemas fundamentales en el Delta del Paraná están relacionados con las inundaciones que provocan las sudestadas en su frente o las crecidas en la cuenca. Son el resultado de las descargas del Paraná y el Río Uruguay, aclaró la científica que no fue coautora del estudio publicado en Nature.
“El delta recibe muchos sedimentos de la cuenca del Paraná. Su frente avanza sobre el Río de la Plata a una velocidad de 35 metros por año y por eso hay nuevos terrenos ganados al río”, señaló la geóloga.
“Si bien la subsidencia no debería ser motivo de preocupación en sí misma, es clave considerar el manejo de las construcciones sobre esos territorios, ya que pueden estar expuestas a inundaciones recurrentes”, advirtió la doctora Marcomini.
En el Delta del Amazonas, los datos muestran que la subsidencia también supera el ascenso del mar. Los científicos ubicaron a ese delta entre los que presentan tasas moderadas de hundimiento, inferiores a 2 milímetros por año.
Las condiciones del Amazonas reflejan una vulnerabilidad menor frente a otros deltas con subsidencia extrema, aunque el fenómeno existe. Los investigadores no señalan procesos locales críticos, pero advierten sobre la necesidad de vigilancia.
El delta del río Magdalena, en Colombia, muestra subsidencia, aunque menos marcada que en Amazonas y Paraná. El estudio señaló que en el Magdalena “también se observa subsidencia, aunque los científicos no lo destacan como un proceso extremo”.
Los investigadores insisten en la importancia de controlar los factores humanos que pueden agravar su situación.

En los tres deltas sudamericanos, el suelo desciende más rápido que sube el nivel del mar, pero las cifras están lejos de los valores críticos de otros sistemas.
Los datos recopilados por los científicos muestran que la estabilidad relativa de estos deltas podría cambiar si aumentan las presiones humanas o naturales.
El monitoreo periódico se presenta como herramienta clave para la gestión y protección de estas regiones.
Los científicos destacan que la situación de los tres deltas analizados de Sudamérica, aunque requiere vigilancia, está lejos de los escenarios más graves observados en Asia o África.
Por qué se hunden

Las actividades humanas, como la extracción de agua subterránea y la reducción de sedimentos, son los factores que más impactan en la subsidencia de los deltas.
Por eso, los científicos recomiendan aplicar regulaciones locales y mejorar el manejo del agua y los sedimentos.
Enfatizan la urgencia de “regular la extracción de aguas subterráneas y restaurar el transporte de sedimentos” para disminuir el hundimiento.
Sostienen que la gestión local puede tener efectos inmediatos, mientras que la adaptación al cambio climático requiere acciones a largo plazo.
Últimas Noticias
Diez imágenes espaciales para festejar el Día de los Enamorados
Desde un corazón salado en Argentina hasta nebulosas con forma de rosa, el Universo ofrece postales reales que combinan ciencia, belleza y simbolismo romántico en el Día de San Valentín

El microbioma intestinal refuerza la inmunidad en personas con VIH, según un estudio internacional
Expertos del Instituto de Ciencias Weizmann y del Centro Hadassah para el SIDA, de Israel, probaron que la microbiota contribuye a la defensa inmunológica, abriendo puertas a nuevas estrategias terapéuticas para personas con VIH

El ejercicio de fuerza retrasa hasta dos años el envejecimiento cerebral en los mayores de 60 años
Científicos de Chile, Dinamarca, Canadá, Argentina e Irlanda comprobaron que fortalecer los músculos puede hacer que la edad del cerebro retroceda. Qué implica el hallazgo según uno de los líderes del trabajo en diálogo con Infobae

Crean un modelo que busca anticipar la extensión del hielo ártico en tiempo real: cómo funciona
Científicos de Estados Unidos y Reino Unido desarrollaron un sistema capaz de prever el comportamiento de esas masas de agua congelada con una precisión inédita

Un brote de malaria aviar amenaza la biodiversidad de Hawái y desafía los esfuerzos de conservación
La presencia del parásito en casi todos los hábitats analizados afecta a especies autóctonas como introducidas y obliga a reconsiderar métodos de intervención




