Alerta Groenlandia y la Antártida: cuáles son los 3 factores que podrían transformar el mapa costero mundial antes de 2300

Nuevas investigaciones internacionales exploran los procesos que podrían alterar el futuro de las regiones costeras y modificar la dinámica del hielo polar. Qué aspectos preocupan a la comunidad científica y por qué el monitoreo es crucial para anticipar escenarios de riesgo

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El retroceso acelerado de las
El retroceso acelerado de las capas de hielo en Groenlandia y la Antártida aumenta el riesgo de inundaciones globales por el cambio climático (AP Foto/Evgeniy Maloletka)

El retroceso acelerado de las capas de hielo en Groenlandia y la Antártida podría dejar a millones de personas expuestas a escenarios extremos. Un análisis realizado por Inès Otosaka, Profesora Asistente en Geografía Física y Ciencias Ambientales, Universidad de Northumbria (Newcastle) y difundido por The Conversation advierte que tres mecanismos inestables, resultado del aumento de la temperatura, podrían desencadenar un colapso masivo de estos colosos de hielo, con consecuencias irreversibles para el nivel del mar a escala global.

Las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida se encuentran especialmente vulnerables ante el aumento de las temperaturas. Equipos internacionales apoyados por la Agencia Espacial Europea (ESA) han identificado, a través de datos satelitales, el retroceso y adelgazamiento de los glaciares, señal de que algunos de estos procesos ya están activos.

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) estima que el nivel del mar podría aumentar entre 0,3 y 1,6 metros para el año 2100. No obstante, si se activaran plenamente los mecanismos de inestabilidad, el incremento superaría los 15 metros hacia 2300. Asimismo, estiman que para 2300, el aporte de las capas de hielo al incremento del nivel del mar podría ser dramático, siendo que por cada centímetro que sube, seis millones de personas adicionales quedan en riesgo de inundaciones costeras.

La inestabilidad de la capa
La inestabilidad de la capa de hielo marina en la Antártida Occidental ya muestra retroceso y adelgazamiento en glaciares como Pine Island y Thwaites (Rob Suisted - http://naturespic.com/via REUTERS)

Los tres mecanismos clave

  1. Inestabilidad de la capa de hielo marina (Misi): este fenómeno ocurre cuando el lecho marino bajo la capa de hielo inclina tierra adentro, lo que permite al hielo desplazarse rápidamente hasta el océano. En la Antártida, la debilidad de las plataformas flotantes favorece este proceso y lo hace irreversible. La experta citada en The Conversation advierte que glaciares como Pine Island y Thwaites, en la Antártida Occidental, ya han mostrado retroceso, adelgazamiento y mayor velocidad de desplazamiento, síntomas claros de la presencia activa de este mecanismo.
  2. Inestabilidad de acantilados de hielo marino (Mici): se presenta cuando los acantilados que quedan tras la ruptura de una plataforma de hielo superan cierta altura y pierden estabilidad, colapsando por efectos internos como la hidrofracturación. Este proceso puede exponer paredes aún más altas y propensas al colapso, retroalimentando el fenómeno. Actualmente, solo ha sido comprobado en modelos matemáticos y su impacto real sigue bajo análisis.
  3. Inestabilidad por fusión superficial (Semi): surge cuando el derretimiento en la superficie de la capa de hielo disminuye su altura, con lo que el hielo queda cada vez más expuesto al aire cálido, perdiendo masa con mayor rapidez. Groenlandia es especialmente vulnerable, ya que el deshielo superficial se intensificó durante la última década y constituye la principal causa de pérdida de hielo.  Otosaka indica que, a menor altitud, la vulnerabilidad al calor aumenta.
El deshielo superficial en Groenlandia
El deshielo superficial en Groenlandia se intensificó en la última década y representa la principal causa de pérdida de hielo en la región (Europa Press)

Zonas de mayor riesgo y proyecciones

Las regiones con mayor amenaza incluyen la Antártida Occidental, con algunos de los glaciares más veloces del mundo, y Groenlandia, donde predomina el deshielo superficial. Observaciones satelitales y modelos permiten identificar puntos críticos y anticipar posibles activaciones futuras de estos procesos. El retroceso de Pine Island y Thwaites resulta especialmente alarmante en la Antártida Occidental, mientras que en Groenlandia la fusión superficial concentra la atención.

La activación autosostenida de estos mecanismos podría transformar la dinámica del hielo polar, provocando un retroceso irreversible y una elevación del nivel del mar mucho más rápida que la proyectada. Si bien el colapso global tomaría siglos, modelos con el mecanismo Mici prevén retrocesos significativos en menos de 300 años.

Para 2300, el aporte de las capas de hielo al incremento del nivel del mar podría ser dramático, incrementando la exposición de la población a inundaciones. Como dato relevante, pese a que ya de dijo: por cada centímetro que sube el mar, seis millones de personas adicionales quedan en riesgo de inundaciones costeras.

Modelos matemáticos sugieren que la
Modelos matemáticos sugieren que la inestabilidad de acantilados de hielo marino podría provocar colapsos significativos en menos de 300 años (AP Foto/Evgeniy Maloletka)

El informe más reciente del IPCC reitera que el aumento estimado del nivel del mar oscila entre 0,3 y 1,6 metros para 2100, condicionado por las futuras emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, valores superiores a los 15 metros para 2300 no pueden descartarse si los mecanismos de inestabilidad se desarrollan de forma plena.

Estado actual del conocimiento científico

La investigación permanece activa y en evolución. Grupos internacionales, respaldados por la Agencia Espacial Europea, cruzan datos satelitales con modelos numéricos para identificar el umbral crítico que marcaría el inicio del retroceso irreversible de las capas de hielo.

Aunque ya se detectaron ciertas dinámicas autosostenidas, subsisten incertidumbres relevantes, sobre todo respecto a la inestabilidad de los acantilados de hielo. Algunas simulaciones recientes proponen que el colapso podría no ser tan abrupto como se suponía, reforzando la necesidad de perfeccionar el conocimiento en la materia.

De lograr una comprensión más profunda de estos procesos, será posible anticipar riesgos concretos y definir estrategias que reduzcan los efectos humanos, sociales y económicos vinculados con el aumento de inundaciones costeras, tormentas y desplazamientos de población.