Irán convoca al embajador de Alemania para protestar por "actividades antiiraníes" en el país europeo

Teherán transmite una queja formal a representantes diplomáticos germanos luego de acusaciones sobre respaldo a grupos opositores y declaraciones de figuras políticas en Berlín, en medio de tensiones por recientes movilizaciones masivas en territorio europeo

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El discurso pronunciado en Múnich por Reza Pahlavi, hijo del último sah de Irán y abierto a liderar el país en una potencial transición, se produjo en el contexto de una manifestación que congregó a cerca de 250.000 personas en la ciudad alemana en protesta contra la represión por parte de las autoridades iraníes ante las movilizaciones relacionadas con la crisis económica. Tras esa manifestación y las expresiones públicas de respaldo de varios políticos alemanes a los participantes, el Gobierno de Irán trasladó una protesta formal, convocando al embajador alemán en Teherán y acusando a Berlín de adoptar una postura hostil y de permitir actividades consideradas "antiiraníes" dentro de su territorio. De acuerdo con la información del canal estatal IRIB, el Ministerio de Exteriores iraní comunicó a Axel Dittmann, embajador de Alemania en Teherán, su malestar el martes, señalando que ciertas posiciones alemanas han resultado "destructivas e ilegales" desde la perspectiva iraní.

Tal como informó IRIB, las autoridades iraníes sostienen que el Gobierno alemán ha albergado y respaldado a personas y grupos calificados por Teherán como "terroristas y violentos". El Ministerio de Exteriores afirmó que estas prácticas vulneran los principios básicos del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas, además de comportar, según Irán, responsabilidades internacionales para Alemania. La convocatoria diplomática se inscribió como una respuesta oficial a los sucesos recientes y las posturas asumidas por figuras políticas alemanas, cuyas declaraciones, según el Gobierno iraní, han sido dirigidas con hostilidad hacia sus autoridades.

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El medio IRIB indicó que la movilización masiva celebrada en Múnich tuvo lugar el sábado, a raíz de la última oleada de protestas en territorio iraní motivadas por la crisis económica. La represión de estas protestas ha generado rechazo internacional y motivó que varios responsables políticos en Alemania manifestaran su respaldo público tanto a los manifestantes en Múnich como a sectores opositores iraníes. Entre los asistentes a la protesta se encontraba Reza Pahlavi, quien intervino ante los congregados y reiteró su intención de liderar el país si se materializa una transición política. Pahlavi, de 65 años, permanece fuera del espectro político dominante en Irán y su nivel de apoyo interno es incierto.

En el ámbito interno, indicó IRIB, el Gobierno iraní anunció la conformación de una comisión para investigar los acontecimientos recientes vinculados a las protestas contra la situación económica. Las autoridades cifran en más de 3.000 los fallecidos como consecuencia de la represión, una estimación significativamente menor que la informe de una ONG estadounidense, que eleva el balance de víctimas por encima de 7.000. Además, las autoridades iraníes acusan de forma reiterada la implicación de actores extranjeros en los disturbios, señalando que elementos respaldados por Estados Unidos e Israel habrían aprovechado las protestas para perpetrar ataques y maximizar el número de víctimas. Según IRIB, el propósito sería crear un contexto que facilitara una acción militar estadounidense, una amenaza que el entonces presidente Donald Trump habría esgrimido en diversas ocasiones en el pasado reciente.

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El canal estatal continuó detallando que la protesta oficial iraní subraya no solo la preocupación por la acogida a figuras que promueven el derrocamiento del sistema político vigente, sino también la interpretación de que las reacciones políticas alemanas exceden los límites del respeto diplomático tradicional. Hasta el momento de publicación, el Ejecutivo alemán no emitió declaración pública sobre la convocatoria de su diplomático en Teherán.

Los hechos descritos evidencian la tensión diplomática actual entre Teherán y Berlín, contexto en el que la percepción de injerencia externa y el acogimiento de movimientos opositores por parte de Alemania motivaron una reacción oficial inmediata del Gobierno iraní.