
El avance de la tecnología genética ha permitido a un equipo internacional de científicos identificar nueve nuevas especies de mariposas sudamericanas, todas ellas almacenadas durante décadas en el Museo de Historia Natural de Londres.
Este hallazgo, publicado en la revista Zootaxa, no solo amplía el conocimiento sobre la biodiversidad de la región, sino que también subraya la urgencia de preservar hábitats amenazados por la deforestación acelerada en América del Sur, según los autores.
Entre los aspectos más destacados del estudio, dirigido por Christer Fåhraeus, se encuentra la utilización de secuenciación de ADN antiguo de última generación, capaz de extraer material genético de una sola pata de mariposa, incluso si el espécimen tiene más de un siglo de antigüedad.
Esta técnica permitió comparar el ADN moderno con el de ejemplares históricos, revelando diferencias genéticas que no eran perceptibles a simple vista. Según explicó Christophe Faynel, experto en Hairstreaks y líder de la investigación, “gracias a la revolución genética y a la colaboración de investigadores y museos de varios países, liderados por el Museo de Historia Natural de Londres, las mariposas centenarias ahora nos hablan. Al comparar el ADN moderno con el ADN antiguo de especímenes históricos, podemos identificar especies que habían pasado desapercibidas y que llevaban mucho tiempo confundidas, y descubrir una biodiversidad mayor que la conocida”.

El trabajo se centró en el grupo de especies Thereus genena, perteneciente a la subfamilia Theclinae, conocidas como Hairstreaks, uno de los grupos de mariposas con mayor riqueza de especies en el mundo. El equipo analizó más de 1.000 muestras procedentes de colecciones internacionales, combinando datos de ADN, morfología y distribución geográfica para identificar las nuevas especies. El artículo científico, titulado “Estructuras sexuales secundarias masculinas diagnósticas en el grupo de especies Thereus genena (Lepidoptera: Lycaenidae: Theclinae) con la descripción de nueve nuevas especies de Colombia, Perú, Brasil y Guayana Francesa”, detalla el proceso de identificación y la importancia de estos hallazgos.
Blanca Huertas, curadora principal de mariposas del Museo, destacó la relevancia de las colecciones históricas: “El Museo custodia cinco millones de ejemplares de mariposas, lo que representa aproximadamente el 6% de la colección total. Algunos de estos ejemplares datan del siglo XVII, por lo que las colecciones del Museo constituyen un archivo irremplazable de la vida en nuestro planeta, que permite a científicos e investigadores estudiar especies que podrían ya no existir o que se sabe que están en peligro”.
El descubrimiento de estas nuevas especies tiene implicaciones directas para la conservación. Huertas advirtió: “Algunas especies recientemente identificadas fueron recolectadas hace un siglo en hábitats que podrían ya no existir, lo que pone en riesgo su existencia y resalta la urgencia de este trabajo”. La rápida deforestación de los bosques tropicales sudamericanos amenaza la supervivencia de muchas especies, incluidas las recién descritas, lo que convierte a este tipo de investigaciones en una herramienta fundamental para priorizar acciones de protección.

La dificultad para distinguir entre las especies de mariposas del género Thereus se refleja en los nombres elegidos para algunas de ellas. Por ejemplo, T. confusus alude al desafío taxonómico que enfrentó el equipo, mientras que T. cacao recibió su nombre en honor a la región donde se halló el espécimen original. Otras, como T. ramirezi, rinden homenaje a científicos locales que dedicaron su vida al estudio de estos insectos. Antes de este estudio, se pensaba que el grupo genena incluía solo cinco especies y cuatro sinónimos, pero el análisis genético y morfológico demostró que la diversidad era mucho mayor.
El proceso de identificación no se limitó a la genética. Los investigadores examinaron minuciosamente las estructuras sexuales secundarias masculinas y otras características morfológicas sutiles, que resultaron clave para diferenciar especies que, a simple vista, parecían idénticas. La combinación de métodos permitió superar las limitaciones de la observación tradicional, especialmente en casos donde la imitación de patrones y la convivencia en los mismos hábitats dificultan la clasificación.
Para Huertas, el Museo de Historia Natural de Londres, con su vasta colección de mariposas, desempeña un papel central en este tipo de investigaciones. La institución alberga aproximadamente cinco millones de ejemplares, lo que equivale al 6% de su acervo total, y conserva especímenes que datan del siglo XVII. Estas colecciones constituyen un recurso invaluable para la ciencia, permitiendo el estudio de especies extintas o en peligro y facilitando investigaciones sobre la evolución y la genómica de la vida en la Tierra.
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