En las profundidades heladas del mar de Weddell, en la Antártida, un equipo de científicos del Reino Unido encontró la que podría ser la colonia de peces nidificantes más grande registrada en el mundo.
Los científicos hicieron el descubrimiento de la colonia durante una expedición. La zona que exploraron había permanecido oculta bajo una gruesa capa de hielo hasta que el gigantesco iceberg A68 se desprendió y abrió un acceso inédito.
El hallazgo los sorprendió por la magnitud: son más de 1.000 nidos de peces, todos en patrones geométricos perfectamente visibles sobre el fondo marino. Publicaron los resultados de la investigación en la revista Frontiers in Marine Science.

Los nidos se distribuyen en agrupaciones, líneas y curvas, con el aspecto de una red de barrios subacuáticos, y los investigadores consideran que ese fenómeno nunca se había documentado a este nivel.
El estudio fue publicado en Frontiers in Marine Science y estuvo liderado por científicos de la Escuela de Ciencias de la Vida y el Centro para la Conservación y Biodiversidad de la Universidad de Exeter, la Fundación Nekton y el Centro Nacional de Oceanografía de Southampton.
El equipo contó además con especialistas vinculados con la organización Ocean Census.
Qué peces hacen nidos

Algunas especies de peces hacen nidos, entre ellas los cíclidos, los espinosos, los gobios y algunos peces antárticos como el bacalao de roca de aleta amarilla, (también conocido como nototen amarillo o nototen llamativo). Esas especies limpian o moldean el sustrato para colocar y proteger sus huevos.
Al construir los nidos, aumentan la supervivencia de sus crías, ya que ofrecen refugio frente a depredadores y mejores condiciones para el desarrollo de los huevos.
Gracias a la expedición al mar de Weddell en 2019, los investigadores pudieron documentar el comportamiento reproductivo de estos peces y estudiar cómo lograban organizar sus nidos en condiciones extremas.

En realidad, esa campaña había tenido como objetivo principal desarrollar un programa científico interdisciplinario en las aguas cercanas a la plataforma Larsen C y explorar zonas recién expuestas tras el desprendimiento del iceberg A68.
Además, los investigadores buscaban localizar, cartografiar y obtener imágenes del pecio del Endurance, el histórico barco de la expedición de Shackleton que naufragó en 1915.
Pero los investigadores encontraron la gran colonia de peces y luego intentaron determinar qué especie construía cantidades tan grandes de nidos y cómo lograban organizarse en un ambiente tan extremo.
Así se estudió la colonia

El avance del estudio sobre la colonia fue posible gracias al uso de tecnología submarina avanzada.
El equipo empleó vehículos autónomos y un robot controlado a distancia (ROV), que permitió observar y registrar imágenes bajo varios metros de hielo.
Así pudieron identificar a los bacalaos de roca de aleta amarilla (Lindbergichthys nudifrons) como los arquitectos de los nidos.

“En la zona explorada se documentaron más de mil nidos, cada uno con huevos y adultos en custodia, todos en áreas limpiadas de residuos marinos”, escribieron los investigadores.
El orden y la limpieza sostenida de cada estructura sugieren que los animales hacen un trabajo colectivo y han desarrollado una adaptación a condiciones extremas.

Los nidos no aparecen al azar, sino que se organizan en curvas, líneas y agrupaciones densas.
Según los científicos, este patrón reflejaría la llamada teoría del “rebaño egoísta”, propuesta por William Hamilton en 1971, que explica cómo los individuos de una especie se agrupan al buscar las posiciones centrales para reducir el riesgo de depredadores.
Los peces que ocupan el centro de la colonia gozan de mayor protección frente a ataques, señalaron. En los límites de las formaciones, hallaron nidos de mayor tamaño, ocupados por ejemplares grandes capaces de proteger sus huevos solos. Esta distribución revela estrategias combinadas de cooperación y defensa individual.
El trabajo muestra que la colonia funciona como una gigantesca guardería de la que depende la supervivencia de la especie y parte de la biodiversidad local. “Este fenómeno marca al mar de Weddell como un ecosistema excepcional y vulnerable, fundamental para la vida marina de la Antártida”, .

El hallazgo subraya la importancia de conservar la región. Los especialistas afirman: “Nuestros datos sugieren que esta colonia podría ser la mayor documentada en el mundo y aporta razones nuevas para proteger el área”, destacan en la publicación.
Recomendaron categorizar a la zona como Área Marina Protegida, al tener en cuenta el papel clave que cumple para los ciclos de vida de peces y otras especies antárticas.
También sugirieron que más expediciones serán necesarias para confirmar la persistencia y extensión del fenómeno.

Durante la expedición al Mar de Weddell en 2019, los científicos no lograron encontrar el pecio del Endurance de la expedición de Shackleton.
La búsqueda se vio limitada por las difíciles condiciones del hielo marino. Sin embargo, el hallazgo definitivo del buque ocurrió varios años después, en marzo de 2022, que lo localizó a una profundidad de 3.008 metros.
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