
Científicos de Israel señalaron que tratar de manipular la boca de una persona inconsciente para evitar que “se trague la lengua” no solo carece de fundamento, sino que también podría retrasar la atención adecuada y causar daños graves.
Así lo comunicaron en un estudio publicado en la revista Canadian Journal of Cardiology.
Un episodio que ilustra este mito ocurrió el 12 de junio de 2021, cuando millones de personas vieron en directo el colapso del futbolista danés Christian Eriksen durante un partido de la Eurocopa.
Sus compañeros intentaron abrirle la boca y ponerlo de lado para impedir que “tragara su lengua”, una acción que refleja la persistencia de esta creencia errónea.

Los autores del mencionado trabajo integran el Departamento de Cardiología del Centro Médico Sourasky y la Facultad de Medicina de la Universidad de Tel Aviv.
Aclararon que la actitud correcta ante una persona que cae inconsciente es comenzar inmediatamente la reanimación cardiopulmonar o RCP, y no tratar de meter la mano en la boca para evitar una supuesta asfixia.
“La expresión ‘tragarse la lengua’ es errónea y hace que los espectadores olviden la gravedad de lo que está ocurriendo”, alertaron.
“En América Latina también es común el mito de creer que una persona inconsciente puede tragarse la lengua. Sin embargo, no es cierto: la lengua puede caer hacia atrás y obstruir un poco la vía aérea, pero no se traga, incluso no es posible anatómicamente”, dijo a Infobae Marcelo Filiberti, de la Secretaría Red Nacional de RCP y Prevención de Muerte Súbita de la Federación Argentina de Cardiología.

“Por culpa de este mito, muchas veces la gente pierde tiempo al tratar de abrir la boca o meter objetos, en lugar de iniciar rápido la reanimación cardiopulmonar (RCP)”, agregó.
Lo correcto es abrir la vía aérea con la maniobra frente-mentón y empezar las compresiones sin demoras cuando una persona está inconsciente y no respira.
“La maniobra consiste en elevar la cabeza de la persona hacia atrás. Se deben usar las dos manos para poder abrir sus vías aéreas. Así se eleva la base de la lengua hacia arriba”, detalló.
Qué pasa cuando una persona queda inconsciente

La lengua es una estructura muscular cuya raíz está unida a la mandíbula y a un hueso llamado hioides.
Cuando una persona se queda inconsciente (sea cual sea el motivo), los músculos que forman la lengua se relajan.
Si la persona está boca arriba, la lengua se cae hacia atrás por su propio peso y por acción de la gravedad. Puede obstruir el paso del aire hacia los pulmones. Pero la lengua no se “traga”, simplemente, se va hacia atrás.
Resultados del estudio sobre el mito de tragar la lengua

El equipo de cardiólogos de Tel Aviv revisó casos de deportistas y otras personas que sufrieron episodios de paro cardíaco, tal y como han sido reflejados en la literatura médica y en los medios de comunicación.
También analizaron el tratamiento habitual que reciben estos pacientes y la demora que suponen las maniobras innecesarias destinadas a “evitar que traguen la lengua”.
Identificaron que no existe ningún caso documentado en la medicina moderna en el que la lengua haya sido tragada realmente.
En cambio, subrayaron que sí hay varios relatos de retrasos en la reanimación por el intento de realizar intervenciones orales sin sentido.
Cuáles fueron los hallazgos

Los investigadores analizaron sistemáticamente 45 casos de deportistas que colapsaron durante eventos deportivos entre 1990 y 2024.
Fueron captados en video o documentados en línea, y se enfocaron en las acciones iniciales de reanimación y la cobertura mediática que se hizo de cada caso.
La autora principal del estudio, Dana Viskin, comentó: “Nuestro análisis mostró que en el 84% de los casos donde la respuesta inicial era visible, se realizaron maniobras inapropiadas para prevenir que se tragara la lengua antes de iniciar una RCP adecuada”.
Las acciones incorrectas se asociaron con malos resultados: el 67% de quienes recibieron tales maniobras murieron o sufrieron daño cerebral grave. En cambio, cuando la RCP fue la primera respuesta no hubo fallecimientos.

En los artículos periodísticos que describían casos de muerte súbita, el 77% mencionaba “tragarse la lengua” sin reconocer que es una respuesta inapropiada para el paro cardíaco repentino, mientras que solo el 23% criticaba explícitamente la intervención.
A partir de los resultados, recomendaron al público en general actualizar conocimientos en primeros auxilios y abandonar mitos peligrosos.
“La rápida intervención, con inicio inmediato de RCP, es el factor principal que determina la supervivencia en estos casos”, subrayaron.

Consultada por Infobae, Ana Salvati, presidenta de la Fundación Cardiológica Argentina, mencionó tras leer el estudio de los investigadores de Israel: “Aun no muchas personas saben que hay que comenzar de forma inmediata con las maniobras de RCP”.
Consisten en las compresiones torácicas a una frecuencia de 100 compresiones al minuto para tratar de mantener la circulación de sangre mientras llega el desfibrilador externo automático.
“Este dispositivo realiza un choque eléctrico en caso de ser necesario y por supuesto se necesita de la llegada del equipo médico para las maniobras avanzadas”, afirmó.
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