
Dormir ocho horas todas las noches es una recomendación que se repite constantemente. Sin embargo, un estudio en Canadá pone en duda la validez de esta cifra como una norma universal.
La cantidad óptima de sueño no es la misma para todos, y sorprendentemente, depende del país en el que se viva.
El estudio fue realizado por investigadores de la Universidad de Columbia Británica (UBC) y la Universidad de Victoria (UVic) y fue publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Los investigadores se centraron en el análisis de los patrones de sueño y los resultados de salud de casi 5.000 personas de 20 países diferentes. Encontraron que la cantidad de sueño ideal varía según las normas culturales de cada país.
El profesor Steven Heine, uno de los autores principales, afirmó en diálogo con Infobae: “No hay una cantidad de sueño que funcione para todos. Encontramos que, en los 20 países estudiados, las diferentes duraciones del sueño estaban asociadas con una salud óptima, y que las personas que dormían cantidades de horas más cercanas a las normas culturales de su país tendían a tener una mejor salud".
El resultado sugiere que “lo que es una cantidad ideal de sueño en un país podría no serlo en otro. Sin embargo, nuestro estudio plantea más preguntas de las que responde, ya que no está claro a partir de nuestros datos por qué algunos países, como Japón y Corea, tienen duraciones de sueño mucho más cortas que otros, como Francia o Nueva Zelanda”.
Analizaron también muestras de Costa Rica, Colombia, México y Argentina. “Lo más notable fue que nuestra muestra de participantes de Colombia se acostaba más temprano que en cualquiera de los 20 países que analizamos, mientras que nuestra muestra de Argentina se acostaba más tarde que en cualquier otro país”.
Cómo la cultura influye en la cantidad ideal de sueño

El estudio se llevó a cabo en dos etapas. Primero, los investigadores analizaron datos de estudios previos sobre la duración del sueño en 14 países, lo que permitió un análisis preliminar.
Luego, en una segunda etapa, recopilaron datos de más de 4.900 personas en 20 países, obteniendo información tanto sobre la cantidad de sueño como sobre los resultados de salud.
Los países estudiados incluían regiones de América del Norte, Europa, Asia, África y América del Sur, lo que permitió obtener una visión amplia y representativa de las diferencias culturales en los hábitos de sueño.
Los resultados mostraron una variabilidad significativa en las horas promedio de sueño, con diferencias de hasta 1.57 horas entre los países.

Por ejemplo, en Japón, las personas dormían solo 6 horas y 18 minutos de promedio, mientras que en Francia la media alcanzaba casi 8 horas. En Canadá, fueron siete horas y 27 minutos.
Esta diferencia de hasta 1.57 horas destaca una disparidad importante, que no solo responde a hábitos personales, sino a un factor cultural que influye directamente en la cantidad de horas de sueño.
Las diferencias en la duración del sueño

Uno de los hallazgos más importantes del estudio fue la relación entre el sueño y los resultados de salud.
Los investigadores descubrieron que las personas que dormían cerca del promedio culturalmente recomendado en su país reportaban una mejor salud.
Esta conclusión refuerza la idea de que no existe una cantidad estándar de sueño que sirva para todos, sino que depende de las expectativas culturales locales.
El estudio también reveló que, en general, las personas dormían al menos una hora menos que el ideal culturalmente recomendado en sus países. Esto plantea la pregunta de por qué no se cumplen las expectativas de sueño.

Los investigadores sugieren que factores sociales, laborales y el uso de dispositivos electrónicos pueden estar reduciendo la cantidad de descanso adecuado, incluso en países con normas de sueño más altas.
La implicancia principal de estos resultados es que las pautas de salud pública sobre el sueño no deberían ser universales.
“Las recomendaciones de sueño deben ajustarse a las normas culturales, no imponer un único estándar global”, explicó la primera autora del trabajo y profesora Christine Ou.
En lugar de seguir un modelo rígido de ocho horas de sueño, las políticas de salud pública deberían adaptarse a las expectativas locales.

“Nuestras muestras de participantes de América Latina presentaban duraciones de sueño que se encontraban en el medio de los demás países. Aún no sabemos qué factores culturales moldean estas normas de sueño, lo único que podemos afirmar con certeza es que los países varían enormemente en sus duraciones de sueño, y no encontramos que las personas de países con duraciones de sueño más cortas tengan peor salud que aquellas de países con duraciones de sueño más largas”, resaltó en la entrevista con Infobae el profesor Heine, desde Vancouver, Canadá.
En tanto, en diálogo con Infobae la médica neuróloga Stella Maris Valiensi, ex presidenta de la Asociación Argentina de Medicina del Sueño y miembro del plantel del Hospital Italiano de Buenos Aires, comentó: “Las 8 horas de sueño es un parámetro que recomienda habitualmente, pero se sabe que las personas pueden dormir entre dos horas menos o más. El nuevo estudio aporta datos en relación a las pautas culturales”.
Señaló que hay individuos que pueden ser “dormidores cortos”. Duermen cinco horas la mayoría de las noches, pero al despertarse se sienten con energía y completamente descansados. “No tienen ninguna alteración diurna y representan el 5% de la población”, dijo Valiensi.
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