
El avance tecnológico y científico hacia la colonización del espacio lleva décadas en curso, y recientemente, investigadores de la India introdujeron un método innovador que podría cambiar el enfoque de las misiones espaciales.
Este enfoque se centra en el uso de microbios para sellar fisuras en ladrillos de polvo lunar, lo cual representa una solución prometedora para superar los desafíos de construir estructuras habitables en la Luna utilizando materiales disponibles localmente y a bajo costo.
La importancia del regolito lunar
La construcción de asentamientos lunares permanentes enfrenta barreras logísticas y financieras importantes. Un aspecto clave, tal como se detalla en Space.com, es el uso de recursos lunares como el regolito para minimizar el costo del transporte de materiales desde la Tierra.
Aunque las muestras reales de regolito son escasas, las simulaciones que reproducen sus características son esenciales para las pruebas y desarrollos tecnológicos. Según el Instituto Indio de Ciencia (IISc), el regolito consiste en polvo suelto y fragmentos de roca que cubren la superficie de la Luna, ofreciendo un recurso accesible para la construcción.

Innovación bacteriana en la construcción
La investigación del IISc, retomada en Space.com, emplea la bacteria terrestre Sporosarcina pasteurii para fabricar ladrillos que simulan el regolito. Estas bacterias convierten la urea y el calcio en cristales de carbonato de calcio.
Al mezclarse con goma guar, estos cristales ayudan a ligar las partículas de regolito, formando estructuras sólidas. Inicialmente explorada para la fabricación de ladrillos, esta técnica ahora se adapta para su reparación.
Desafíos ambientales y soluciones
La superficie lunar impone condiciones extremas que desafían la durabilidad de las estructuras. Las temperaturas fluctúan drásticamente desde 121 grados Celsius hasta -133 grados Celsius, lo que genera estrés térmico.
Space.com cita a Koushik Viswanathan del Departamento de Ingeniería Mecánica de la IISc, quien explica que tales variaciones pueden afectar la integridad de los ladrillos, haciéndolos propensos a fracturarse y colapsar.
El desarrollo de ladrillos sinterizados, los cuales son capaces de resistir el calor pero continúan siendo frágiles, resaltó la necesidad de un método de reparación efectivo. En respuesta, los investigadores adaptaron su técnica bacteriana pero no como método inicial de construcción, sino como una solución de reparación para los ladrillos, permitiendo reforzar estructuras enfrentadas a las duras condiciones lunares.

Proceso de reparación y resultados
El equipo del IISc, tal como se informa en Space.com, aplicó la mezcla de Sporosarcina pasteurii. Que, según Aloke Kumar del mismo instituto, actúa en dos frentes: produce carbonato de calcio que llena fisuras y biopolímeros que permiten una adhesión efectiva.
El resultado es una recuperación parcial de 28 al 54% de la fuerza compresiva original, sin restaurar completamente su resistencia inicial.
Posibilidades futuras y retos
Existen incertidumbres sobre la implementación en el entorno lunar. Kumar, por ejemplo, plantea interrogantes sobre la eficacia continua de las bacterias en condiciones espaciales.
Para explorar estas preguntas, se considera enviar un experimento con Sporosarcina pasteurii en la misión espacial Gaganyaan de India, revela Space.com.
Esta misión, prevista para 2026, evaluará el comportamiento de estos microorganismos en el espacio, según Viswanathan.

Impacto en la colonización lunar
Este enfoque pionero, publicado en Frontiers in Space Technologies y detallado por Space.com, ofrece una perspectiva renovadora sobre la construcción y el mantenimiento de colonias lunares futuras.
El medio concluye afirmando que, el uso de materiales y técnicas de reparación basados en recursos del mismo lugar enriquece el debate sobre la viabilidad de proyectos de colonización espacial y abre el camino para establecer hábitats sostenibles en la Luna.
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