
Un análisis genético y arqueológico ha permitido identificar con certeza los restos de Johannes Bückler, conocido como Schinderhannes, uno de los criminales más famosos de la historia alemana. Según informó la revista Forensic Science International: Genetics, el estudio, publicado el 22 de marzo, resolvió una confusión que se mantuvo durante 220 años sobre la identidad de los esqueletos de Schinderhannes y su cómplice, Christian Reinhard, apodado Schwarzer Jonas. Sin embargo, los restos de este último continúan desaparecidos, dejando un enigma sin resolver.
El caso de Schinderhannes y Schwarzer Jonas ha captado la atención de historiadores y científicos debido a la notoriedad de sus crímenes y la peculiar historia de sus restos. Schinderhannes, nacido en 1779 en Alemania, provenía de una familia de verdugos y mataderos. A lo largo de su vida, se le atribuyeron al menos 211 delitos, entre ellos robos, extorsiones y hurtos. Por su parte, Schwarzer Jonas, nacido alrededor de 1774, también era un delincuente profesional. Ambos formaron una alianza criminal que los llevó a cometer numerosos delitos en compañía de otros cómplices.
En 1802, ambos fueron arrestados en Maguncia, una ciudad que en ese momento formaba parte de Francia. Durante el proceso judicial, Schinderhannes implicó a más de 100 personas en sus actividades delictivas. Tras un juicio que se extendió casi un mes, tanto él como Schwarzer Jonas, junto con otros 18 acusados, fueron condenados a muerte. La ejecución tuvo lugar el 21 de noviembre de 1803, frente a una multitud de 30.000 personas, mediante el uso de la guillotina.
La confusión de los esqueletos y el papel de la ciencia moderna
Dos años después de las ejecuciones, en 1805, los esqueletos de Schinderhannes y Schwarzer Jonas fueron adquiridos por Jacob Fidelis Ackermann, el primer catedrático de anatomía de la Universidad de Heidelberg. Sin embargo, a principios del siglo XIX, los números de colección asignados a los esqueletos se confundieron, lo que llevó a una atribución errónea de sus identidades.
Un equipo internacional de investigadores ha trabajado recientemente para resolver esta confusión. Según detalla Forensic Science International: Genetics, los científicos emplearon una combinación de métodos históricos, químicos y genéticos para identificar los restos. Entre los documentos históricos analizados, se incluyen registros de lesiones sufridas por Schinderhannes, como un brazo roto durante una discusión con Schwarzer Jonas y una fractura en la pierna tras intentar escapar de una torre en Simmern, Alemania.
Además, los investigadores utilizaron análisis isotópicos para determinar las regiones donde ambos individuos vivieron durante su infancia y sus últimos años. Los resultados apuntaron a la zona de Hunsrück, en Alemania, como un lugar probable. También se realizaron análisis químicos de los huesos y técnicas de imágenes radiológicas para estimar la edad, el sexo y las posibles enfermedades de los individuos.
Confirmación genética y reconstrucción física

El análisis de ADN mitocondrial fue clave para confirmar la identidad de Schinderhannes. Este tipo de ADN, que se utiliza exclusivamente por vía materna, permitió comparar los restos con un transmisión descendiente vivo de quinta generación del criminal. Los resultados indicaron que el esqueleto atribuido a la era de Schwarzer Jonas, en realidad, el de Schinderhannes.
Además, los datos genéticos permitieron reconstruir características físicas de Schinderhannes, como el color de su cabello, piel y ojos. Según explicó Walther Parson, genetista de la Universidad Médica de Innsbruck y coautor del estudio, los análisis sugieren que Schinderhannes tenía ojos marrones, cabello oscuro y una piel de tonalidad pálida. Esta información resulta especialmente relevante, ya que las descripciones contemporáneas de su apariencia son escasas y contradictorias, y las representaciones artísticas realizadas tras su muerte no son consideradas confiables.
El destino incierto de Schwarzer Jonas

A pesar de los avances en la identificación de Schinderhannes, el desfile del esqueleto de Schwarzer Jonas sigue siendo un misterio. Según explicó Sara Doll, coautora del estudio y curadora de la colección anatómica de la Universidad de Heidelberg, es posible que los restos de Jonas se encuentren en algún museo o que se hayan perdido para siempre. Doll también planteó la hipótesis de que alguien pudo haber robado el esqueleto creyendo que pertenecía a Schinderhannes, lo que habría contribuido a la confusión histórica.
El esqueleto identificado como el de Schinderhannes ha sido retirado de la Colección Anatómica de la Universidad de Heidelberg por razones de conservación. En su lugar, los visitantes pueden observar una réplica artística y un modelo que representa al famoso criminal.
Este caso no solo arroja luz sobre un episodio histórico, sino que también destaca el papel de la ciencia moderna en la resolución de enigmas del pasado. La combinación de métodos históricos, químicos y genéticos ha permitido corregir un error de más de dos siglos, aunque el misterio de Schwarzer Jonas permanece abierto.
Últimas Noticias
Cómo la NASA ayudó a que las tortugas gigantes volvieran a su hábitat natural en las Islas Galápagos
El monitoreo satelital permitió identificar las mejores zonas para la liberación de ejemplares criados en cautiverio, asegurando acceso a recursos clave y condiciones adecuadas para su supervivencia a largo plazo

Así era el “cocodrilo galgo”, el reptil que corría en tierra firme hace 215 millones de años
Un grupo de paleontólogos identificó en Inglaterra los restos de un animal prehistórico que habitaba zonas secas y cazaba desplazándose con rapidez

Qué es la terapia CAR-T y por qué puede combatir el cáncer y las enfermedades autoinmunes
El desarrollo de esta terapia permite abordar casos complejos gracias a la modificación genética de linfocitos T, que atacan células malignas o autorreactivas resistentes a los tratamientos convencionales

La increíble historia del médico brasileño que logró sobrevivir a un cáncer avanzado en menos de un mes: “Pensé que iba a morir”
Jonathan Miranda fue sometido a un revolucionario tratamiento oncológico, que pocas semanas logró una remisión casi total del tumor

Investigadores logran identificar el mecanismo que detiene el rascado en la piel
El estudio de la Universidad de Lovaina resalta la importancia del canal iónico TRPV4 en la generación de la señal que pone fin a la necesidad de rascarse, aportando claves para nuevos tratamientos



