
La amenaza de que el recientemente descubierto asteroide 2024 YR4 impacte contra la Tierra en 2032 es improbable, pese a los aumentos en el porcentaje de probabilidades.
Los últimos cálculos difundidos por los expertos sugirieron que existe un 2% de chances de que la roca espacial se estrelle en el planeta, lo que -por el contrario- expone que hay un 98% de probabilidades de que ello no ocurra. De hecho, los científicos adelantaron que pueden esperarse nuevas fluctuaciones en las estimaciones en el futuro próximo pero que eventualmente se cree que disminuirán hasta cero.
“Nadie debería preocuparse porque la probabilidad del impacto esté aumentando. Este es el comportamiento que nuestro equipo esperaba”, dijo Paul Chodas, director del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA, que sumó que “para ser claros, esperamos que la probabilidad de impacto caiga a cero en algún momento”.

Las próximas semanas serán clave para que los expertos consigan datos precisos sobre el asteroide, como su tamaño, órbita y trayectoria. Con ellos, podrán determinar con mayor precisión el real riesgo de su llegada al planeta, “la gravedad del impacto y lo difícil que sería desviarlo”, en caso de ser necesario, explicó Chodas, recordando que la NASA ya consiguió alterar la ruta de un asteroide en 2022, a modo de prueba.
Según los primeros estudios, sin embargo, en caso de que acabe estrellándose contra la Tierra, se cree que quedaría en riesgo una franja de la Tierra que alcanza a Colombia, Venezuela, el norte de Brasil, la zona media de África, India y Myanmar, incluyendo zonas marítimas.
Es por ello que los expertos tampoco prevén un incidente de gravedad.
“En caso de impactar con la Tierra, no produciría una tragedia a escala global, como sí ocurrió, por ejemplo, hace unos 65 millones de años, cuando un asteroide de unos nueve o diez kilómetros de diámetro impactó en lo que hoy es la península de Yucatán y provocó la desaparición de más del 90% de las especies vegetales y animales”, explicó a Infobae el astrónomo Diego Bagú.

En el peor de los escenarios, en el que 2024 YR4 se encuentre en el extremo más pequeño previsto, la Agencia Espacial Europea adelantó que su impacto podría ser similar al de 1908 en Siberia. Entonces, en Tunguska, un asteroide de unos 50 metros ingresó en la atmósfera y, si bien no impacto con la superficie de la Tierra por las altas temperatura y presión, explotó y su onda expansiva acabó con una zona boscosa de más de 2.100 hectáreas.
El asteroide fue descubierto el pasado 27 de diciembre por uno de los telescopios de la red ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System) de la Universidad de Hawaii, en Río Hurtado, Chile.
Se trata de un objeto celeste, con un diámetro estimado de entre 40 y 90 metros, clasificado como un nivel tres de peligrosidad en la escala de Turín. Esto, según establecen los protocolos, implica que debe ser monitoreado constantemente, aunque sin necesidad de generar pánico en la gente.
(Con información de AP)
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