(Desde la NASA, Centro Espacial Kennedy).- Comienzan a llegar las primeras imágenes a la Tierra y la espera valió la pena porque son realmente espectaculares. El Telescopio Euclid, o Euclides, fue lanzado al espacio el pasado primero de julio desde la plataforma 40, en Cabo Cañaveral, a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX. Le llevó tres meses llegar a su destino, poner sus instrumentos a punto y comenzar con sus observaciones científicas.
Euclid está posicionado en un punto en el espacio llamado L2 (Lagrange 2), ubicado a 1.5 millones de km de la Tierra y tiene su lente dándole la “espalda” a nuestro planeta, la Luna y el Sol, para evitar así toda contaminación lumínica.
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Ya comenzó a realizar un detallado mapa tridimensional de un tercio del Universo para desentrañar varios de los misterios más escurridizos para los cosmólogos: la materia oscura y la energía oscura, su interacción, y cómo estas han afectado y afectan la evolución y expansión del Universo.

El punto L2 es uno de los lugares estratégicos donde se equilibran las fuerzas de gravedad entre el Sol y la Tierra. Al igual que el Telescopio James Webb, al orbitar el punto L2 le permitirá apuntar su lente hacia el espacio profundo, sobre todo a los cuerpos y galaxias que están más allá de nuestra propia Vía Láctea.
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El Telescopio Euclid tiene la capacidad de observar galaxias tan lejanas como 10,000 millones de años luz, tanto en el espectro visible (lo que vemos con nuestros propios ojos) como en el infrarrojo cercano, pudiendo detectar sus cambios a través del tiempo y realizar un mapa 3D utilizando la variable del “corrimiento al rojo” o “red shift” (similar al efecto Doppler en sonido) y pudiendo medir la velocidad de alejamiento de los cuerpos con respecto a la Tierra. Esas diferencias permitirán analizar cuánto la materia oscura afecta a la estructura del Universo y cuánto la energía oscura es la culpable de la aceleración en la expansión del mismo.
“Solo conocemos un 5% del Universo; el 95% restante nos es desconocido y por eso lo llamamos ‘oscuro’. Esperamos que Euclid nos permita adentrarnos en este Universo del que sabemos muy poco”, afirma Carole Mundell, Directora de Ciencias de la Agencia Espacial Europea (ESA), en su charla con Infobae.
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“Podemos ver y medir las consecuencias de la materia y energía oscuras, pero no sabemos por qué pasa, o qué es lo que lo causa, y esto nos lleva a preguntarnos si tenemos las leyes de física adecuadas, o si necesitamos nuevas”, dijo Mundell y continua: “Euclid también nos ayudará a determinar si existen nuevas partículas y/o fenómenos que todavía no entendemos y tenemos que descubrir”.
Hoy en día, la comunidad científica entiende que la Materia Oscura es la que de alguna manera provee la arquitectura y da estructura al Universo, mientras que la Energía Oscura lucha por separar todo, dos fuerzas que parecerían competir. “Sí, es verdad, y es probable que haya una tensión o interacción entre las dos, lo que sí sabemos es que la atracción gravitacional que es responsable de la formación de las galaxias es demasiado alta con respecto al nivel de materia que podemos observar, por lo que nos lleva a pensar que nos estamos perdiendo de muchos componentes y es por eso que lo llamamos ‘Dark’ u oscura”, afirma Mundell.
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“Además de todo esto”, continúa Mundell, “las ecuaciones de Einstein predicen un Universo en expansión, pero lo que descubrimos hacia fines de los 90′, es que esta expansión no se comporta de la manera que esperamos, sino que se está acelerando, y no tenemos ningún marco teórico para explicar esto. El por qué del incremento en la velocidad, y eso es lo que queremos entender. Y no sabemos todavía si necesitaremos nuevas leyes de la física. Euclid nos va a ayudar a entender todo esto, estudiando este juego que existe entre la Materia y la Energía Oscura”.

Euclid pesa dos toneladas, mide 4.7 m de alto, 3.7 de ancho y su lente tiene 1.2 m de diámetro. Luego de un despegue perfecto y en viaje a L2, comenzó un proceso de enfriamiento de sus instrumentos para iniciar con sus observaciones científicas tres meses después.
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Las increíbles primeras imágenes:
Cúmulo de Galaxias de Perseo

La foto nos muestra mil galaxias que pertenecen al Cúmulo Perseo, pero se pueden apreciar hasta cien mil adicionales en el fondo de la imagen, muchas de las cuales nunca habían sido observadas con anterioridad.
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Es la primera vez que una imagen nos permite ver esta cantidad de galaxias en este cúmulo con tanto nivel de detalle. Es una de las estructuras más masivas del Universo y está a 240 millones de años luz de la Tierra.
Galaxia Espiral IC-342
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También llamada “La Galaxia Escondida”, es una de las primeras galaxias elegidas para que el Telescopio Euclid haga observaciones detalladas y determinar cómo la Materia y Energía Oscuras ejercen su influencia. La posibilidad de verla en el infrarrojo cercano ya está proveyendo información vital sobre muchas de las estrellas que viven en IC-342.
Galaxia Irregular NGC 6822
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A “tan solo” 1.6 millones de años luz de la Tierra, esta galaxia enana es pequeña e irregular. De hecho así son la gran mayoría de las galaxias en el Universo, no tienen la tradicional y conocida forma de espiral, sino como NGC 6822.
Para poder formar un mapa en 3D del Universo, Euclid observará la luz de galaxias que esten a diez mil millones de años.
Cúmulo Globular NGC 6397

A una distancia de 7,800 años luz, es el segundo cúmulo globular más cercano a la Tierra. Es una colección de cientos de miles de galaxias unidas por efectos gravitatorios. Euclid es el único telescopio capaz de observar a un cúmulo globular en tu totalidad en una sola imagen y nos puede ayudar a localizar donde está la materia oscura.
Nebulosa de Cabeza de Caballo

También conocida como Barnard 33 y como parte de la famosa constelación de Orión, este verdadero “Jardín de Infantes” estelar se ha convertido en el objetivo de Euclid: buscará un exoplaneta de la masa de Júpiter, nunca antes identificado u observado.
Otras de las características únicas de esta misión es la cantidad de información que va a generar. La ESA lleva 10 años planeando cómo administrar de la mejor forma posible la gran cantidad de “data” que Euclid va a producir.
Podríamos decir que es prácticamente una misión en sí misma el recibir, distribuir, procesar y trabajar sobre la información que Euclid va a enviar, tal es así que un consorcio de científicos, instituciones y observatorios en tierra fue generado para ayudar con este proceso. Se llama el Consorcio Euclid (EC) y lo integran más de 2000 científicos en diferentes lugares del mundo, que ayudarán en recibir, procesar y analizar la información que proviene de este instrumento espacial.

El volumen de información será tal que la ESA planea guardar y resguardar la información de manera segura para que las próximas generaciones de científicos puedan volver a revisarla en un futuro, de la mano de mejores softwares y un más robusto poder de cómputo.
Sin dudas una misión apasionante y llena de expectativas que promete traer a la luz a un Universo “oscuro” que desconocemos y ayudarnos analizar si debemos ajustar algunas leyes de la física o porque no, trabajar en nuevas.
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