
En el tercer año de la pandemia por el coronavirus, solo el 38% de la población mundial se ha aplicado dosis de vacunas como refuerzo para protegerse. En algunos países la barrera es la falta de dosis disponibles, pero en otros sí están a su alcance pero algunas personas no van a aplicárselas. Minimizan el riesgo de adquirir la infección o vacilan porque creen que es mejor esperar a las futuras dosis de vacunas que sean específicas para la variante Ómicron del coronavirus que es la predominante en 2022. Sin embargo, no convendría esperar sino vacunarse con las dosis disponibles hoy, según advierten expertos en infectología e inmunología.
Hay diferentes razones para aplicarse los refuerzos disponibles cuanto antes. En primer lugar, se sabe poco aún sobre las vacunas específicas con los sublinajes de la variante Ómicron.
El 15 de agosto, la autoridad sanitaria del Reino Unido autorizó el uso de una vacuna doble, o “bivalente”, que contiene las secuencias del coronavirus que se describió en enero de 2020 y el sublinaje de Ómicron BA.1 de la proteína de la Espiga, que el virus utiliza para adherirse a las células humanas. El Comité Conjunto de Vacunación e Inmunización del país recomendó la vacuna bivalente como una opción, junto con las vacunas de ARN mensajero de primera generación para que sea aplicada a partir de setiembre próximo.

Pero lo cierto es que el sublinaje de Ómicron BA.1 ya ha sido sustituido en gran medida por otras subvariantes, y las variantes BA.4 y BA.5 predominan. En los Estados Unidos han manifestado la intención de obviar las vacunas específicas para el sublinaje Ómicron BA.1 y autorizar en su lugar las vacunas COVID-19 -que se espera que estén disponibles entre septiembre y diciembre- que incluyen secuencias de las subvariantes BA.4 y BA.5.
Tampoco se sabe todavía cuál es la protección adicional que darían las dosis de vacunas específicas con Ómicron. Los datos de laboratorio muestran que las vacunas bivalentes con el sublinaje BA.1 estimulan la producción de anticuerpos que pueden “neutralizar” el virus, es decir, impedir que infecte las células del huésped. Estos datos sugieren que la inclusión de secuencias BA.1 aumenta la neutralización de Ómicron en aproximadamente dos veces, pero no está claro cuánta protección adicional contra la enfermedad producirá, si es que la produce. Los datos de neutralización de las vacunas específicas BA.4 y BA.5 recién estarían disponibles en septiembre.
De acuerdo con el microbiólogo John Moore, del instituto Weill Cornell Medicine, en Nueva York, los beneficios de la vacuna bivalente serían limitados y se debe probablemente a un fenómeno conocido como “impronta inmunológica”. A estas alturas, gran parte de la población se ha vacunado o se ha infectado con una variante anterior del coronavirus. Por lo cual, el sistema inmune ha sido entrenado para recordar esa variante, y una dosis de vacuna -incluso con componentes específicos de Ómicron- tenderá a potenciar esos recuerdos inmunológicos anteriores. El grado de respuesta específica de Ómicron será relativamente pequeño, advirtió Moore en la revista Nature.

“Si tuviéramos una población inmunológicamente de personas que no han sido infectadas ni vacunadas, tendría todo el sentido del mundo que la vacuna fuera del linaje Ómicron. Pero, ¿cuántas personas no están infectadas ni vacunadas?”, señaló el especialista.
También si una persona decide no aplicarse hoy el refuerzo disponible, deberá tener en cuenta el riesgo que corre. Con el transcurso del tiempo, las dosis del esquema primario reducen el nivel de protección. Por lo cual, se necesita recibir los refuerzos para prevenir cuadros graves y muerte si queda expuesta al coronavirus, especialmente en ambientes cerrados y sin ventilación. Para Moore, es mejor ir por el refuerzo hoy disponible y no esperar. “Hay tan poca ventaja potencial para tener un refuerzo con Ómicron. ¿Por qué molestarse, cuando se puede utilizar antes el refuerzo ya disponible?”.
En Canadá, la autoridad sanitaria está revisando la posibilidad de autorizar las vacunas bivalentes que incluyan al sublinaje de Ómicron. Pero la titular del Ministerio de Salud Theresa Tam animó a las personas a sopesar tanto sus riesgos personales como el nivel de propagación coronavirus en su comunidad. Si han pasado más de seis meses desde el momento en que una persona ya tuvo la infección o de la última dosis de vacuna, Tam aconsejó que se aplique la dosis de refuerzo hoy disponible. Porque desde septiembre en adelante existe la posibilidad de haya más circulación del virus en ese país.

El tiempo del intervalo entre las dosis de refuerzo debería ser de 4 meses. Aunque recibir una dosis de refuerzo de COVID-19 antes no es perjudicial, probablemente haya pocos beneficios. “Si las vacunas se administran en un período de tiempo muy corto, sin permitir un período de descanso, se está minimizando el efecto”, señaló Pablo Peñaloza-MacMaster, de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern de Chicago, Estados Unidos. Es decir, si no se esperan los 4 meses, los anticuerpos circulantes podrían eliminar la proteína de Espiga de la vacuna antes de que la respuesta inmunitaria tenga la oportunidad de potenciarse.
Los refuerzos pueden reducir significativamente el riesgo de cuadros graves, especialmente en las personas mayores de 50 años, inmunocomprometidos o con patologías previas. En el caso de las personas más jóvenes sin factores de riesgo, los beneficios del refuerzo son menos pronunciados, pero es posible que una persona que haya recibido el refuerzo poco antes de una infección pueda eliminar el virus más rápidamente -y eliminar menos virus en su comunidad- que alguien cuyos niveles de anticuerpos son más bajos cuando se infecta, según Peñaloza-MacMaster.
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